Las cuentas de López Obrador

Por Brasil Acosta Peña


Las cuentas de López Obrador

La Crónica de Chihuahua
19 de abril, 18:19 pm

Los datos proporcionados por Raymundo Riva Palacio en su columna del periódico El Financiero, llamada Estrictamente Personal, son ilustrativos. La tituló «Las matemáticas de Andrés» y en ella resume la serie de promesas que hasta ahora ha hecho el presidente de Morena con base no en los ingresos del país, ni en la forma con que plantea hacerse de estos recursos, sino en la austeridad financiera estatal y, sobre todo, en lo que él llama combatir a la corrupción. En seguida citaré esos datos, pero me interesa señalar a los mexicanos que debe haber congruencia entre los discursos y la realidad; es decir, que lo que se promete debe cumplirse, que su cumplimiento no debe afectar los intereses de las grandes mayorías y, sobre todo, que se deben respetar los derechos constitucionales ganados a pulso por el pueblo mexicano.

Digo esto porque las promesas de campaña de López Obrador se vuelven tan ridículas como el caso de aquel candidato ficticio que para quedar bien con la gente prometió que haría un puente que le exigía la comunidad, pero como uno de sus asesores se adelantó a decirle que en esa comunidad no había río –de lo cual se deduce que el candidato no conocía las necesidades de la población– éste de inmediato para “quedar bien con los electores” propuso a la comunidad que si votaban por él les haría un río para poner el puente prometido. Así de ridículos son algunos de los planteamientos de los candidatos; y traigo a la memoria solo una de las ideas disparatadas que se han lanzado en este proceso electoral, que se lanzó sin informarnos suficientemente de sus consecuencias en muchos ámbitos de la vida nacional, entre ellos el de los derechos humanos de los mexicanos. Me refiero al ofrecimiento de López Obrador de una Constitución Moral. Este disparate solo revela que detrás de esa Constitución Moral se esconde una especie de Santa Inquisición, de Santo Oficio, de tribunal Nazi, es decir, “si no respetas los principios de la fe establecidos por mi Constitución Moral eres un hereje”: o bien, “si no perteneces a la raza aria de Morena, entonces, mereces ser cremado en los hornos”. ¿Quién dirá lo que es bueno y lo que es malo? ¿Quién hará cumplir las leyes establecidas en esa Constitución Moral? ¿Qué sucederá si las normas morales violan los derechos humanos de los mexicanos? ¿Habrá tribunales morales que garanticen los derechos humanos? ¿Dónde quedaron los principios republicanos de Juárez que tanto dice López Obrador defender: libertad, igualdad y fraternidad?

Pues si en el ramo de lo moral ya se alcanzan a notar los disparates de López Obrador, en el terreno económico también. Antes de dar los datos de Riva Palacio, le recuerdo a los mexicanos que una de sus promesas “mediáticas” más efectistas es la venta del avión presidencial “que no tiene ni Obama” ¿Por qué se trata de una medida efectista? Porque si se vendiera el tal avión y se repartiera lo que costó entre todos los mexicanos, nos vendría tocando a 56 pesos por persona (siete mil millones entre 125 millones de mexicanos que somos). ¿Considera usted, amable y paciente lector, que en la venta de ese avión resolverá los problemas de nuestro país? No, claro está.

Y si faltaran elementos sobre la ambigüedad de su discurso, ahí está su franca oposición a la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, López Obrador no toma en cuenta la opinión de los trabajadores que gracias a esa obra hoy y mañana podrán tener una fuente de ingresos; con tal de llevar la contraria al Gobierno Federal propone construir un aeropuerto alterno en Santa Lucía, sin poseer los conocimientos técnicos indispensables en torno a su viabilidad; simplemente se trata de decir que no porque no, aunque se atropellen también y, sobre todo, los intereses de las clases desprotegidas.

Pues bien, Raymundo Riva Palacio muestra que en las promesas financieras que ha manifestado en su Proyecto Alternativo de Nación, las cuentas no le dan: “De acuerdo con un conteo de los recursos que se necesitarían para poder llevarlo a cabo, el programa de López Obrador requeriría de aproximadamente el 80 por ciento adicional del Presupuesto de la Federación en 2018. El presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados para este año es de cinco billones 279 mil millones de pesos, a los que tendrían que sumarse cuatro billones de pesos, cuando menos, para poder cumplir sus promesas. Un análisis del costo de las promesas de López Obrador desarrollado por analistas financieros críticos de su proyecto, y cotejado con las cifras que desarrollaron técnicos independientes, establece cuánto se requeriría para cumplir sus compromisos de campaña. Como botones de muestra: 1.- Suprimir los impuestos especiales a combustibles y subsidiar la electricidad: 284 mil millones de pesos. 2.- Cerrar a Pemex una vez más y mantenerlo estatizado: 951 mil millones. 3.- Cerrar la Comisión Federal de Electricidad al capital privado: 118 mil millones. 4.- Becas a alumnos de educación básica y media superior: 284 mil millones. 5.- Becas a 300 mil estudiantes: ocho mil millones. 6.- Subsidio a personas de la tercera edad: 109 mil millones. 7.- Subsidios a vivienda: 128 mil millones. 8.- Salud gratis para todos: 264 mil millones. 9.- Descentralizar las secretarías de Estado: 289 mil millones. 10.- Trenes bala al norte del país: 186 mil millones. 11.- Internet gratis para todos: 53 mil millones. 12.- Consulta bianual para la revocación de mandato: tres mil millones”. No se incluyen otros proyectos que están alrededor de sus promesas y que haría falta cuantificar, pero: “En el decálogo al sector privado, López Obrador dijo que los recursos necesarios para su programa saldrían del combate a la corrupción, cuyos ‘políticos corruptos y los traficantes de influencias se roban el 20 por ciento del presupuesto público; es decir, más de un billón de pesos anuales”. La corrupción, de acuerdo con el Instituto Mexicano de Competitividad, alcanzó en 2015 un cinco por ciento del producto interno bruto (PIB), que significó 906 mil millones de pesos. Es decir, aun combatiéndola con toda efectividad y suponiendo que nadie en su gobierno roba nada ni trafica influencias, se quedaría corto de los recursos necesarios para llevar a cabo su ambicioso programa de gobierno”. Pero el analista finalmente sentenció: “presupuestalmente las matemáticas, definitivamente, no se le dan.”

El pueblo mexicano no deberá dejarse llevar por cantos de sirena, ni por ofertas que suenan bonito, pero que son incapaces de cumplirse. La fórmula más segura para un desarrollo estable del país es la que el pueblo mismo manifiesta y que ahora debe estudiar con cuidado y precaución: “más vale malo por conocido, que “bueno” por conocer”.

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