La venta de meteoritos, de gemas, fósiles y... de extraterrestres

¿Cómo reacciona el lector común y corriente, sin preparación científica en materia de rocas y fósiles, cuando lee la noticia de que alguien, buscando en la tierra, se encontró el fósil de... nada más y nada menos que de ¡un extraterrestre!?


La venta de meteoritos, de gemas, fósiles y... de extraterrestres

La Crónica de Chihuahua
26 de junio, 20:22 pm

Por Froilán Meza Rivera

Ciudad Delicias, Chih.- ¿Cómo reacciona el lector, un lector común y corriente, sin preparación científica en materia de rocas, fósiles y meteoritos, cuando lee la noticia de que alguien, buscando en la tierra, se encontró la cabeza fosilizada de... nada más y nada menos que de ¡un extraterrestre!?

Duda, incredulidad, tal vez. Asombro, a lo mejor. Pero hay quienes se tragan todo el cuento completito y sin masticarlo. ¿Es posible?

Y es que apenas el domingo 24 de junio, se publicó en un diario de circulación estatal, la nota de que «En días pasados, Andrés Ramos, el cazador de meteoritos, realizó el que tal vez sea el hallazgo más importante de su carrera: un cráneo petrificado de lo que parece ser una criatura extraterrestre, el cual encontró en las inmediaciones del vaso de la presa Rosetilla en el municipio de Saucillo, cuerpo acuático del que, afirman lugareños, se han visto salir objetos voladores no identificados».

¡Oórale! Un extraterrestre. ¿Y quién lo encontró? ¿Un arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia?

No. Lo encontró un «cazador de meteoritos». El señor «vive -dice la nota del periódico- desde hace varios años, de la colecta de piedras raras como los meteoritos, algunos de los cuales ha vendido a precios altos a coleccionistas provenientes del extranjero, según el material de que estén compuestas las piezas, pues los hay de titanio, platino, hierro, níquel y petro- ferrosas, que son las más caras».

¿ES CREÍBLE ENTONCES, LO DEL EXTRATERRESTRE?

Pero ¿es creible que este «cazador de meteoritos» tenga en su poder el cráneo de un ser nacido en otro planeta y venido acá por quién sabe qué medios y que se murió acá, cerca de la presa Rosetilla hace más de un millón de años (es el tiempo que se calcula para que un hueso o un material orgánico duro se fosilice, es decir, para que se convierta en piedra)?

Alguien me preguntó hoy mi opinión acerca de este cuento, y esto fue lo que le respondí: «No hay simetría. El ’ojo’ que está a mi derecha, es más alargado que el otro, y la ’fosa nasal’ está más cargada a mi derecha. Además ¿por qué la foto está a contraluz y tan jodida, si en estos días, cualquier telefonito hace mejores tomas que las cámaras profesionales (en manos de no profesionales, claro)?».

Me respondió mi amigo: «O sea, ¿es un pen... vividor?»

Estos individuos son buscadores de rocas y minerales -le dije-, y se topan con piedras curiosas de vez en cuando, y con fósiles, muchas veces muy valiosos, y los venden a otros que se dedican a eso, quienes a su vez los mandan a los EEUU de contrabando. Suele haber gente de buena fe también, hay de todo en esta viña del Señor.

¡TAMAÑA LECCIÓN PARA UN CHARLATÁN!

Y los hay también como aquel señor, amigo de mi tío Valeriano, un señor que vendía medicinas al medio mayoreo por las tiendas de Delicias, pero que en sus ratos libres se dedicaba a buscar y pulir piedras semipreciosas y gemas. Pues bien, este señor, en una ocasión en que andaba caminando por las calles con mi tío, se topó con un tiradero de «piedras» de color azul-verde. «¡Es turquesa!», gritó lleno de alegría. y tomó el pedazo más grande, lo sopesó y «corroboró» que, en efecto, se trataba de turquesa. Pero mi tío, que era muy observador, se dio cuenta de que esas «piedras» procedían de una lata que estaba en las inmediaciones, inspeccionó la lata y llegó a la conclusión de que todo eso, la «turquesa» «comprobada», no era otra cosa que plastas de pintura seca. Has de recordar que en aquellos años, las casas de nosotros los pobres, muchas de ellas, se pintaban de colores brillantes como el turquesa y otros tonos de verde, de azul profundo y de verdes azulados. ¡Tamaña decepción para el experto, con una lección propinada por un neófito!

Por cierto, en una ocasión que andábamos de curiosos en el río, en Rosales, me topé con una piedra negro-azulosa, y este mismo señor de quien te platico, me dijo que era óxido de cobalto. Había yacimientos de óxido de cobalto en los cerros de la Presa de Las Vírgenes, acuérdate de que en una ocasión nos fuimos todos los primos a escalar ese cerro, y del otro lado llegamos a un escarbadero que resultó ser una mina de cobalto. Pues el señor me intercambió aquella roca, que pesaba más de medio kilo, por un trozo de roca con un poco de turquesa incrustada, espécimen que anduvo por la casa rodando y que luego mis primos o mi hermano el menor se la llegaron a llevar a la secundaria para hacer una de esas presentaciones que les encargaban de tarea en no sé qué materia, junto con el resto de mi colección de rocas y minerales que, al cabo del tiempo, terminó por desaparecer. Había ahí, en esa colección, un precioso trozo cuboide de pirita (sulfuro de hierro) u «oro de los tontos».

¿ES PUES, UN EXTRATERRESTRE LO QUE TIENE EL COLECCIONISTA?

Pero y regresando al tema que tocamos: ¿es creíble, entonces, que el «cazador de meteoritos» tenga en su poder el cráneo fosilizado de un ser que viajó hasta la Tierra desde no sabemos qué galaxia remota, en quién sabe qué tipo de vehículo, hace ya más de un millón de años, y que se vino a morir precisamente en el municipio de Saucillo y que, por una suerte extraordinaria, sus restos orgánicos, o mejor dicho, su cráneo, se llegó a fosilizar?

Sólo hay que decir, antes que nada, que la fosilización es un proceso sumamente extraño. Por lo general, los organismos no se fosilizan, sino que, como materia orgánica que son, se descomponen, se pudren y se desintegran. En algunos casos, sin embargo, ocurre el proceso conocido como fosilización que nos permite acceder a restos petrificados con valiosísima información del pasado. Pero es necesario decirlo: la fosilización es un proceso físico-químico muy raro y escaso que atraviesa diversas etapas y dura hasta ¡millones de años!

Tantas casualidades.

Tantas casualidades, y encima otra: que la dichosa «cabecita» del alien llegara a manos de uno de los únicos hombres en la región Centro-Sur de Chihuahua a los que no debió llegar, a uno que se dedica a eso: a comeciar con meteoritos, con gemas, con fósiles ilegales y... ahora con extraterrestres.

¿Y además, qué tiene que ver con todo esto la «información» adicional que da el reportero del periódico local, de que de la presa Rosetilla «se han visto salir objetos voladores no identificados»?

Ya parece esto un tianguis. ¿Quién da más?

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