La reforma energética y el colapso de Pemex

REPORTAJE ESPECIAL/ En marzo de 2017, Pemex reportó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) una deuda total de 98 mil 600 millones de dólares, superior en 10.6 por ciento a la de 2016, que fue de 86 mil 800 millones de dólares.


La reforma energética y el colapso de Pemex

La Crónica de Chihuahua
4 de octubre, 13:00 pm

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Martín Morales

A casi cuatro años de la reforma energética, promulgada el 20 de diciembre de 2013, Petróleos Mexicanos (Pemex) pasó de ser la tercera productora petrolera del mundo al octavo sitio y de la posición 11 que tenía en 2011 pasó a la 15 en 2017 entre las empresas más importantes del mundo.

Su planta laboral está reduciéndose día a día por la práctica constante de despidos. Según los datos reportados por la petrolera a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en 2013 tenía 128 mil 616 trabajadores y en abril pasado reportó 104 mil 31 plazas; es decir, ha perdido 24 mil 585 empleos en cuatro años.

El arquitecto e ingeniero Mario Galicia Yépez, dirigente del Comité de Estudios de la Energía (CEE), formado por extécnicos y exingenieros de la paraestatal, dijo a buzos que la cifra de despedidos podría ser superior a 26 mil en 2018.
Galicia indicó que en lugar de convertirse en un motor para el desarrollo regional, la reforma energética ha causado desolación en ciudades veracruzanas, campechanas, tabasqueñas y tamaulipecas que dependen de la industria petrolera ubicada en el Golfo de México, en las que ahora pululan centenares de extrabajadores de Pemex que buscan plazas laborales para tener otra actividad productiva. En esta situación se hallan Coatzacoalcos, Veracruz y Ciudad del Carmen, Campeche, en las que, dijo, se construyó una economía local afianzada en los ingresos de los obreros del petróleo que ahora están sin trabajo.

El 12 de junio, dos mil 785 trabajadores de la subsidiaria Exploración y Producción (PEP) fueron echados a la calle.

La orden de despido consta en el oficio PEP-DG-SAPEP-79-2017. Pablo López Figueroa, secretario general de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP) afirmó que tan solo en los dos últimos años han sido despedidos seis mil obreros y se anticipa que habrá más de cinco mil hasta llegar a por lo menos 12 mil 500 en los siguientes meses. Pemex anunció el 11 de septiembre un nuevo recorte de cinco mil 117 trabajadores y anunció su propósito de ajustar su plantilla laboral a 111 mil 484 trabajadores en 2018, entre obreros y empleados de confianza.

Desmantelamiento y privatización

“México adoptó una estrategia completamente equivocada con su modelo de reforma. Para empezar, está modelada para el extractivismo, como si tuviéramos las mismas reservas petroleras de países como Venezuela, cuando tenemos una décima parte o menos de lo que tiene ese país.

No podíamos darnos el lujo de armar un modelo así. Ése es un primer gran error. El segundo es que no se le dio tiempo a Pemex para recuperarse, después de haber sido saqueado por un régimen fiscal confiscador, que padeció durante décadas. Entonces, tenemos un Pemex endeudado, descapitalizado y se le ha puesto a competir con los tiburones de la industria petrolera mundial”, señaló a este semanario Francisco Carrillo Soberón, analista del sector petrolero, miembro del CEE) y de Ingenieros Pemex Constitución de 1917.

“De acuerdo, se le pudo haber dado espacio a los privados para que hubiera cierta competencia, ¡pero no de esta forma! Y lo peor, comprometiéndose con el negocio, o sea, se armó una élite de funcionarios que se volvieron empresarios de la noche a la mañana y esto generó un ambiente de rapiña, donde ya no prevalece el interés por fortalecer a la empresa, sino de hacer rapiña con sus recursos.

“A todo esto hay que sumarle que el Estado decide retirarse de la refinación y la petroquímica. Se dijo que los iba a conservar. En el papel lo han ido conservando, pero con el objetivo real de deshacerse de ellas.

La primera víctima fue Pajaritos”, dijo Carrillo, refiriéndose a la explosión ocurrida en la Planta Clorados III, del Complejo Industrial Petroquímico, de Coatzacoalcos, Veracruz, en cuyo siniestro hubo 32 muertos y 130 heridos.

El complejo fue entregado a Petroquímica Mexicana de Vinilo, del corporativo Mexichem, principal fabricante de tubos de PVC del mundo, encabezado por Juan Pablo del Valle Perochena, hijo de quien fue su fundador, Antonio del Valle Ruiz, de quien tuvo una larga carrera en este sector y fue dueño también del extinto Banco de Crédito y Servicios (Bancreser).

Carrillo explicó que la operación para privatizar Pajaritos se hizo “poco tiempo antes de que se promulgara la reforma energética, con pleno conocimiento de cómo venía. Pero fue un fracaso absoluto.

El error cobró vidas humanas y tuvo costos ambientales muy graves. Aún no conocemos plenamente los daños a la salud de la población que vive en los alrededores de Pajaritos, con todos los tóxicos que se expandieron por la explosión.

Luego le dieron el Etano a Brasil, ¡pero en qué cabeza cabe eso! Le dan ese negocio tan valioso a particulares, cuando se tiene una profunda necesidad de petroquímicos en el país”. Carrillo habló sobre la concesión entregada a la firma de petroquímicos Braskem, integrante del grupo industrial brasileño Obedrecht, involucrada en una profunda red de corrupción con funcionarios de Pemex, que se ha convertido recientemente en un escándalo de alcances internacionales.

Endeudamiento escandaloso

Mientras tanto, Pemex fue clasificada este año como la empresa más endeudada de Latinoamérica. Al primer semestre del año, su deuda pasiva neta se ubicó en seis mil 400 millones de dólares, de acuerdo con datos del estudio Ganadores y perdedores corporativos en América Latina, divulgado por la calificadora financiera Fitch Ratings.

En marzo de 2017, Pemex reportó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) una deuda total de 98 mil 600 millones de dólares, superior en 10.6 por ciento a la de 2016, que fue de 86 mil 800 millones de dólares. El 81 por ciento de esos débitos están contratados en moneda estadounidense y el 19 por ciento en pesos. Entre marzo de 2016 y marzo de 2017, la deuda de largo plazo se incrementó en 20 por ciento; es decir, subió en 286 mil 77 millones de pesos.

El pasado 24 de julio, la paraestatal obtuvo cinco mil millones de dólares adicionales en créditos, con el propósito de financiar sus operaciones en 2017 y 2018. Este empréstito se dividió en dos: uno tiene vencimiento a 10 años con un interés del 5.75 por ciento y el otro a 30 años a una tasa del 6.90 por ciento. A partir del nuevo financiamiento, Pemex compró bonos de créditos por mil 742 millones de dólares, a fin de cubrir créditos que se vencerán en 2018 y 2019.

Los analistas del CEE estiman que la estrategia financiera mantenida por Pemex se basa en conseguir préstamos para seguir pagando intereses y algunas deudas con proveedores.

“Cualquier empresa que funcione de esta manera se va para abajo. Nosotros creemos que el gobierno mexicano en realidad no tiene interés en sacar a flote a Pemex, sino en desmantelarla. Si no la defendemos, en un tiempo más no vamos a tener Petróleos Mexicanos y llegaremos a una crisis energética, luego de haber sido uno de los principales productores mundiales”, dijo a este semanario el ingeniero Galicia.

Producción en declive

Al problema de la deuda se agregan el declive en la producción y las pérdidas, que van en aumento. En 2016, éstas fueron equivalentes a 296 mil millones de pesos.

De acuerdo con sus reportes financieros enviados a la CNBV su producción petrolera en 2016 fue de dos millones 154 mil barriles diarios de petróleo, la más reducida desde 1990.

En sus propias estimaciones, establece que ésta podría bajar a un millón 944 mil barriles diarios en 2018.

En cuanto al gas, la situación no es mejor: los datos de la empresa indican que en 2016 la producción fue de cinco millones 792 mil pies cúbicos diarios, la más baja desde 2006, cuando fue de cinco millones 356 mil pies cúbicos diarios. De esta forma, de ser la tercera productora mundial en 2004, pasó a ser la octava en 2015.

Según el Plan de Negocios 2017-2021 de la paraestatal, presentado el tres de noviembre de 2016, su crecimiento se enfoca en el establecimiento de asociaciones con corporativos estadounidenses como Chevron, ExxonMobil y el inglés British Petroleum (BP), de hecho son las mismas corporaciones que fueron dueñas del petróleo mexicano antes de la expropiación decretada en 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas, y que gracias a la reforma energética expedida en 2013 han vuelto a explotar el hidrocarburo y la venta de combustibles.

La primera gasolinera extranjera se estableció el 28 de febrero de 2017 y fue de Chevron, con lo cual comenzó el despliegue de estas expendedoras por todo el territorio nacional.

Líder obrero multimillonario

La industria petrolera nacional cuenta con un personaje que, pese a las pérdidas y vaivenes de Pemex, no ha tenido problemas laborales ni financieros: el senador priista y dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, quien según analistas e investigadores del sector, no solo es uno de los multimillonarios de México sino que además cuenta con el mejor cerco de protección política.

El maestro en política económica, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Martín Carlos Ramales Osorio, profesor-investigador de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM), publicó en enero de 2010 el texto Corrupción de Líderes Sindicales en México.

Los casos de Leonardo Rodríguez Alcaine y Carlos Romero Deschamps, para la serie Contribuciones a las Ciencias Sociales, del sistema eumed.net, en el que evidencia que más allá de su presunto sueldo como trabajador de Pemex, “(…) las verdaderas fuentes de la inmensa fortuna de Romero Deschamps son otras: su actividad como contratista de la paraestatal, que le reporta jugosas ganancias; la apropiación de recursos de una caja de ahorro de los trabajadores, constituida en 1975; la imposición de un seguro colectivo e individual que trabajadores despedidos nunca han podido cobrar (…).

“(…) Este modus operandi del líder petrolero le ha permitido amasar una inmensa fortuna consistente en un yate de lujo en Cancún, nombrado María Bonita, así como un confortable departamento en el exclusivo conjunto Residencial del Mar, mismo que se encuentra en el kilómetro 12 del Boulevard Kukulcán, en la zona hotelera, valuado en un millón 350 mil dólares, por corredores de bienes raíces de la ciudad; una colección de coches antiguos, valuada en cinco millones de dólares (…) una lujosa residencia, no en cualquier parte, sino en el exclusivo fraccionamiento Paseos de la Reforma en el Estado de México; una flotilla de carros tanque, algunos ranchos y cabezas de ganado. Algo inimaginable para un obrero (…)”.

Romero ha sido cinco veces legislador de representación proporcional por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de esta manera ha logrado gozar de fuero constitucional durante más de 30 años frente a reiteradas denuncias de su evidente enriquecimiento inexplicable, que se ha ventilado igual en medios de comunicación formales, redes sociales y blogs.

Entre las múltiples propiedades denunciadas resaltan sus tres yates de lujo “Indomable”, “Guly” y “Güero”, con un valor promedio de tres millones de dólares cada uno; el auto Lamborgini 2015 de su hijo Juan Carlos Romero Durán, valuado en 500 mil dólares y el Ferrari Enzo, edición limitada, con un precio aproximado de dos millones de dólares, que su padre también le dio. En las redes sociales, su hija Paulina Romero ha mostrado abiertamente la opulencia en la que vive: imágenes de sus viajes por el mundo en avión privado, paseos en yates, reuniones en restaurantes VIP y bolsos Louis Vuitton y Birkin.

“El sindicato se ha mantenido en contubernio permanente con el gobierno, se han hecho acuerdos en lo oscurito. Esto ya ha quedado claro.

Pero ahora hay trabajadores que están listos para denunciar a Romero Deschamps, quien está nadando en dinero gracias a los contratos que consigue y al ocultamiento que hace de muchos otros”, comentó a buzos el ingeniero Galicia, dirigente del CEE.

Caso Odebrecht salpica a Pemex

También han salido a la luz los vínculos entre funcionarios de Pemex y el corporativo brasileño Odebrecht. Algunos salieron a la luz por las revelaciones que el 22 de diciembre de 2016 hicieron exejecutivos de esta empresa en una Corte de Nueva York, Estados Unidos, quienes están sujetos a procesos judiciales por pagar sobornos a funcionarios en 12 países, entre ellos México.

El corporativo Odebrecht se declaró culpable de infringir legislaciones extranjeras. El director del corporativo, Marcelo Obedrecht fue sentenciado a 19 años de prisión por el reparto de millones de dólares mediante triangulaciones financieras a funcionarios de diversos niveles gubernamentales, a cambio de que favorecieran a su corporativo con contratos para la realización de obras. En el caso de México habría repartido 10.5 millones de dólares entre 2010 y 2014.

Uno de esos sobornos, por un monto de cinco millones de dólares, fue supuestamente entregado a Emilio Lozoya Austin, quien fuera director de Pemex de finales de 2012 a febrero de 2016, así como varias cantidades a otras personalidades entre las que figura el hoy preso exgobernador de Veracruz, Javier Duarte.

En enero de 2017, cuando el caso Obedrecht se convirtió en un escándalo internacional, Pemex presentó una denuncia de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR).

En febrero, el titular de esta institución, Raúl Cervantes Andrade, se trasladó a Brasilia para intercambiar información con las autoridades fiscales brasileñas y la empresa Braskem, petroquímica filial de Obedrecht. Mientras tanto, la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Arely Gómez, informó haber comenzado indagatorias y auditorías en diciembre de 2016, cuando se develó el asunto en Nueva York, aunque dijo que por la necesidad de revisar todas las obras realizadas y los procesos de licitación, sería una labor que tardaría varios meses, y que no diría nada sobre ellas, porque la información sería reservada. La PGR señaló que la investigación llegaría hasta sus últimas consecuencias, aunque aparentemente mantendrá bajo reserva la averiguación por cinco años.

El reparto de dólares se habría hecho entre 2010 y 2014 con la autorización de Marcelo Odebrecht, titular del corporativo, con la intermediación de Luis Weyll, enlace en México, de acuerdo con una investigación revelada por la organización civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), que ha dado seguimiento a las revelaciones hechas por ejecutivos de Odebrecht sometidos a proceso en Nueva York y en el Supremo Tribunal Federal de Brasil.

MCCI obtuvo una copia de un documento oficial fechado el cuatro de abril de 2017 y firmado por relator del Tribunal brasileño, ministro Edson Fachin, que fue divulgado en México el 13 de abril y contiene elementos informativos como el siguiente: “Según la acusación del Ministerio Público, el colaborador Hilderberto Mascarenhas Alves da Silva Filho, presuntamente responsable de la Oficina de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, reportó la solicitud en noviembre de 2014 para hacer pagos ilícitos a Emilio Lozoya, entonces Presidente de Pemex”.

El documento original incluye una errata –ubica a Lozoya como “presidente”, no como “Director General” de Pemex– pero insiste en la denuncia de que Lozoya recibió cinco millones de dólares por facilitar la adjudicación de contratos a la corporación brasileña, lo cual ha negado el exfuncionario.

El pasado 13 de agosto, el diario O´Globo de Brasil publicó documentos oficiales acompañando un trabajo periodístico, citado por medios de comunicación mexicanos, en el que se hacen constar las declaraciones de un alto ejecutivo de Obedrecht en el sentido de que el exdirector de Pemex habría recibido sobornos por un total de 10 millones de dólares, a cambio de facilitar la expedición de un contrato con valor de 115 millones de dólares para realizar obras previstas en la refinería de Tula, Hidalgo.

Ante esta nueva revelación, apenas el 12 de septiembre, la SFP anunció el inicio de una investigación por irregularidades administrativas detectadas en una contratación de Pemex otorgada a Odedrecht por 119 millones de pesos, para realizar trabajos en la Refinería Miguel Hidalgo, irregularidades en las que estaría involucrado un funcionario de Pemex Transformación.

Más preocupados por la igualdad de condiciones en la obtención de contratos que por la corrupción misma, empresarios canadienses y estadounidenses –según información trascendida de las conversaciones del cuatro de septiembre– demandaron un capítulo especial en la nueva versión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en el que se les garantice “piso parejo” en la adjudicación de contratos con Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Incluso exigieron la imposición de candados legales tanto en Pemex como en la CFE. El tema fue incluido en la agenda de las conversaciones por el representante estadounidense Robert Lighthizer.

Huachicol de cuello blanco

El 11 de septiembre de 2017, la hermana y el cuñado del secretario de Desarrollo Social (Sedesol) federal, Luis Miranda Nava, fueron denunciados públicamente por estar involucrados en la venta de combustible robado en una de las gasolineras que poseen en el Estado de México.

Esta información derivó de un reporte de la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana (CES), fechada el 25 de agosto, en el que se asienta que elementos de la Gendarmería Federal y de la Policía Estatal habían detenido a siete personas en el momento de descargar combustible ilegal en la estación E-07181, denominada Súper Servicio M y M S.A., localizada en el kilómetro 2.4 de la carretera Mexicaltzingo-Santiago Tianguistenco.

Los detenidos mostraron una factura para avalar los 60 mil litros de combustible que transportaban en dos pipas. El Centro de Control, Comando, Cómputo y Monitoreo (C5) corroboró con Pemex el citado documento, que resultó falso.

Al iniciarse las averiguaciones, se localizó a los dueños de la gasolinera clausurada, a nombre de Ricardo Víctor Mercado Galán y María del Carmen Miranda Nava, cuñado y hermana, respectivamente, del titular de Sedesol.

El presidente del CEE, Mario Galicia, dijo a buzos que hay otros asuntos pendientes de aclarar en cuanto a las decisiones que está tomando el gobierno federal con respecto a Pemex, y se refirió a la suspensión total de la refinería de combustibles de Ciudad Madero, que ocasionó el despido de los trabajadores de la misma. “Se detiene una planta cuando se requiere hacer alguna reparación; pero eso lleva un programa, la integración del equipo necesario, los materiales requeridos, pero detener una refinería así, completamente, a nosotros lo que nos hace pensar es que la van a vender”.

Arrancan gasolineras estadounidenses

Este año comenzó el despliegue de los corporativos petroleros estadounidenses en la comercialización de combustibles, a partir de la gran puerta que les abrió la reforma energética puesta en vigor en 2013. Más que invertir directamente en la apertura de nuevas expendedoras, como anticiparon desde hace varios años especialistas del CEE, su estrategia es vender franquicias a dueños de las mismas gasolineras mexicanas en funcionamiento, para rehabilitarlas y colocarles su membrete.

Luego de que Chevron entró al negocio en febrero, Shell obtuvo la primera suya el pasado cinco de septiembre.

A las primeras de cambio se enfrentó con la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), autoridad encargada de evitar los abusos de los expendedores de combustibles. El 11 de septiembre, Alberto de la Fuente, representante de Shell (Royal Dutch Shell) en el país, se reunió con el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, a quien exigió evitar que la Profeco, encabezada por Rogelio Cerda, perturbe los planes de expansión del corporativo petrolero en México.

Su reacción se debe a que la procuraduría mantiene una vigilancia sobre las gasolineras para garantizar la entrega de litros completos y cobros preciso, de lo contrario, impone sanciones, control que no agradó a Shell. Otras firmas petroleras también instalarán estaciones de servicio en territorio mexicano, éstas son Texaco, Repsol y British Petroleoum (BP).

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