La importancia de la revolución cultural soviética

**En 1926, en las ciudades y aldeas de la confederación socialista, había más de 20 mil grupos teatrales, muchos de ellos formados por campesinos y artistas del pueblo, que representaban obras como Hacia la comuna mundial, La toma del Palacio de Invierno y La sinfonía de las sirenas.


La importancia de la revolución cultural soviética

La Crónica de Chihuahua
9 de junio, 20:26 pm

Por Alethia Mejía/
Buzos de la Noticia

Después del gran triunfo de la Revolución de Octubre, en 1917, casi al fi nal de la Primera Guerra Mundial, la economía rusa quedó lastimada. A este hecho se sumó la Guerra Civil, que se prolongó hasta 1923, año en el finalmente el ejército blanco fue derrotado. Enemigos, tanto internos como externos, no aceptaban que Rusia pariera una revolución que vendría a ser una alternativa real al sistema capitalista.

Para llevar a cabo el proyecto socialista soviético era necesaria la reactivación de la economía; y ésta tendría que hacerse desde la agricultura, la ganadería y la industria, que habían quedado paralizadas. Surgió, pues, la necesidad de trabajar a marchas forzadas en la reconstrucción del país. Obreros, campesinos, jóvenes y amas de casa trabajaron para levantar sobre las ruinas de la vieja Rusia la nueva sociedad por la que lucharon junto a los bolcheviques.

Pero la influencia del antiguo régimen seguía permeando en la clase trabajadora, sobre todo la Iglesia Ortodoxa; y el pueblo ruso necesitaba de una base ideológica que mantuviera su espíritu combativo y creador para levantar el Estado obrero. Era necesaria, entonces, una transformación en el desarrollo educativo de las masas populares que tuviera como objetivo la creación de una cultura nueva, una manera distinta de ver la vida; es decir, una revolución cultural.

Una vez cambiada la base económica, el pensamiento social no podía ser el mismo. Fue así como el Estado soviético impulsó varias tareas esenciales: el aprovechamiento de la herencia cultural del pasado por parte de las masas trabajadoras; la organización socialista de la instrucción pública para acabar con el analfabetismo; la formación de cuadros de intelectuales socialistas; la educación comunista de los trabajadores por medio de círculos de estudio del marxismo-leninismo, base ideológica de la nueva sociedad.

Ahí reside precisamente la importancia de la revolución cultural, por eso echaron a funcionar bibliotecas, museos, teatros, cines, centros de radio, palacios de Bellas Artes; grandes tirajes de libros, revistas y diarios. Después de la muerte de Lenin (1924), Stalin, amante de la cultura, sobre todo de la música, el teatro y el ballet, y consciente de que por medio de estas expresiones artísticas se puede penetrar ideológicamente en el pueblo, ordenó que se hicieran los esfuerzos necesarios para que la cultura llegara a cada rincón de la Unión Soviética.

En 1926, en las ciudades y aldeas de la confederación socialista, había más de 20 mil grupos teatrales, muchos de ellos formados por campesinos y artistas del pueblo, que representaban obras como Hacia la comuna mundial, La toma del Palacio de Invierno y La sinfonía de las sirenas. Es decir, la revolución utilizó el teatro como un elemento más del proceso educativo; pero no fue solo el teatro, sino también los ballets clásicos con contenido histórico, alegorías revolucionarias e historias populares. En invierno, estas obras se presentaban en los teatros a muy bajo costo; y en verano, en escenarios montados en los parques. Una de las obras de mayor éxito fue Stenka-Razon, originalmente un poema sinfónico de Glazunov, dedicado al líder de la gran revuelta campesina del último tercio del siglo XVIII, que gracias a su versión en ballet se convirtió en un héroe bolchevique. Así nació el primer ballet Bolshói, expresamente para la propaganda revolucionaria; con esta pieza coreográfica y con La muñeca roja (1927) surgió el auténtico ballet soviético. Antes de la guerra con Alemania se construyeron 34 teatros de ópera y ballet, en diversas capitales nacionales.

En 1936 se fomentó el folklor en todas las repúblicas de la Unión Soviética, donde llegaron a formarse más de 130 mil círculos de afi cionados a la danza popular.

La cultura socialista penetró en todo el pueblo soviético. Uno de los resultados inestimables de la revolución cultural fue la formación del hombre soviético, un hombre nuevo, capaz de aplicar la ciencia y la cultura en favor del pueblo. Gracias al papel de esta revolución cultural en la transformación de la nueva sociedad encaminada al socialismo, pudo darse la lucha contra el fascismo alemán en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), pues la nueva cultura ayudó a crear conciencia política, conciencia de clase; coadyuvó, además, a que los trabajadores que lucharon por la libertad de los pueblos que pertenecieron a la Unión Soviética, lo hicieran por convicción.

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