La guerra por las candidaturas

REPORTAJE ESPECIAL


La guerra por las candidaturas

La Crónica de Chihuahua
Diciembre de 2017, 20:15 pm

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Trinidad González

La comedia de los independientes

Los candidatos “independientes” que buscarán ser una opción en las elecciones de 2018 a un cargo público, empeorarán la situación política del país. Si bien los aspirantes que por esta vía se postulan como “candidatos ciudadanos”, declaran no tener relación con ningún partido político, arrastran con ellos intereses de todo tipo.

La figura de “independiente” no es tan nueva, en la historia reciente, tras la Reforma a la Ley Electoral aprobada en 2014, se postularon los primeros candidatos bajo esta modalidad. El Instituto Nacional Electoral (INE) aceptó en 2017 el registro de cientos de “ciudadanos” que se encuentran a la caza de firmas.

En 2018, las candidaturas independientes incluirán desde la Presidencia de la República, pasando por senadurías, diputaciones federales y locales hasta las presidencias municipales. El ejemplo más representativo de estos nuevos políticos son el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, mejor conocido como “El Bronco”, y el diputado local en Guadalajara, Pedro Kumamoto.

Bajo esta nueva modalidad, encuentran cabida diversos perfiles, en algunos casos aparentemente ajenos a la vida política. Dentro de esa gama, están registrados lo mismo comunicadores, lideres indígenas, una exprimera dama, académicos, un senador, defensores de derechos humanos, un empresario, abogados, líderes sindicales, etc.

La principal bandera de los “independientes” es acabar con la partidocracia, que desde su perspectiva, tanto daño ha hecho a México; se apoyan en diversas encuestas que señalan a los partidos como las instituciones que mayor desconfianza generan, por que en ellas impera la corrupción y las negociaciones cupulares y se olvidan de los ciudadanos.

En el fondo, los propios partidos políticos y los grupos de poder ven en los candidatos “independientes” una opción más para seguir gobernando.

Así lo reflejan sus relaciones políticas y las justifican en las encuestas, como la aplicada por El Universal el año pasado, que reveló que seis de cada diez ciudadanos rechazan a los partidos políticos; o la casa encuestadora Parametría, que concluyó en 2015 que el 80 por ciento de los mexicanos ya no confían en los partidos y que la desconfianza ha crecido en un 17 por ciento desde 2002.

El principal lema que varios candidatos “independientes” utilizan es el relacionado con la inclusión de los mexicanos. “La lucha independiente la encabezas tú”, dice “El Bronco”; “Nunca más un México sin nosotros”, destacó en un discurso María de Jesús Patricio Martínez, candidata indígena; y Margarita Zavala adoptó como lema de campaña “Súmate al cambio”.

Falsa independencia

Se venden como ciudadanos, pero muchos de los candidatos registrados ante el INE únicamente son independientes de los partidos, pero no de otros grupos de interés. Su trayectoria, nexos y sus antecedentes así lo delata.

En ese contraste se encuentra Margarita Esther Zavala Gómez del Campo, quien se define como una mujer que encabeza desde hace dos años un movimiento ciudadano para “hacer de la política la posibilidad de escuchar y servir a México”. Lo que no menciona en su página de internet es que por más de tres décadas perteneció al Partido Acción Nacional (PAN) al que renunció apenas el seis de octubre; fue la primera dama cuando su esposo Felipe Calderón ocupó la presidencia de 2006 al 2012.

Hasta el 30 de noviembre, Margarita Zavala tenía registrado ante el INE un total de 269 mil 465 firmas. El proceso que aprobó el instituto para la búsqueda de apoyo inició el pasado 16 de octubre y casi a la mitad del periodo, Zavala no lleva ni el 50 por ciento del respaldo solicitado.

El que va más adelantado para ser independiente es Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón, mejor conocido como “El Bronco”, que hasta el cierre de esta edición tenía 520 mil 488 firmas ciudadanas. El gobernador de Nuevo León militó duranter 33 años en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero renunció en 2015 para postularse como candidato independiente a la gubernatura de su estado, resultando ganador.

La prensa nacional y neoleonesa reportó en su momento la relación cercana de “El Bronco” con un reducido sector de la iniciativa privada del norte del país, pero con amplia influencia económica; entre ellos los empresarios Fernando Turner Dávila, quien forma parte de su equipo de trabajo y ocupa la cartera de Economía y del Trabajo de Nuevo León; también mantiene una estrecha relación con Fernando Canales Clariond y José Antonio Fernández. En el caso de Turner, además es cercano a Andrés Manuel López Obrador, ya que en 2012 el tabasqueño lo propuso en su gabinete “legítimo” para estar al frente de la Secretaría de Desarrollo Económico.

Otro de los aspirantes es Armando Ríos Piter, miembro del Partido de la Revolución Democrática (PRD) durante una década. En su estado natal, Guerrero ocupó diversos cargos durante el gobierno de Zeferino Torreblanca hasta alcanzar la senaduría por el sol azteca. Su trayectoria política ha estado ligada a la izquierda, aunque durante el sexenio de Vicente Fox ocupó la subsecretaria de Política Sectorial de la desaparecida Secretaría de la Reforma Agraria.

Para dar a este proceso una apariencia plural, fue aceptada María de Jesús Patricio Martínez, conocida por todos como “Marichuy”, perteneciente a la etnia nahua y originaria de Jalisco, quien fue elegida por el Congreso Nacional Indígena para ser su candidata en 2018 y cuenta con el apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). La semana pasada apenas había conseguido juntar 69 mil 925 firmas.

Algunos candidatos son figuras mediáticas, más que políticas; no han trabajado en el ejercicio público, pero al calor de sus intereses se postularon como “independientes”. Pedro Ferriz de Con fue durante muchos años locutor de radio y televisión, fue titular del noticiero matutino de Imagen Radio, de Cadena Tres, del Canal Once y en MVS Radio; en 2016 terminó su etapa como periodista y se lanzó a la política.

Edgar Ulises Portillo Figueroa, doctor en Ciencias Políticas y Sociales, académico de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), contaba con un apoyo ciudadano de 34 mil 680 firmas. El resto de los “sin partido” no llega a las cinco mil firmas y la mayoría no supera las mil.

Luis Carlos Ugalde, expresidente del Instituto Federal Electoral (IFE), declaró a los medios que la independencia partidista que muchos aseguran tener es una mera fantasía. “Se ha construido una fantasía de ‘lo ciudadano’ como solución a los problemas de ‘lo político’: que los candidatos sin partido son pulcros, honestos y bien intencionados; mientras los políticos de los partidos son corruptos y malsanos por naturaleza.

Bajo esa visión, la solución a nuestros problemas sería simple y llanamente que los ciudadanos nos gobiernen y los políticos profesionales se vayan a sus casas. Una solución que me recuerda aquel simplismo, que todavía se repite, de que sacar al PRI de Los Pinos traería integridad y prosperidad a México de forma instantánea”.

La pugna

En 2018, un padrón electoral de más de 88 millones de mexicanos votarán por tres mil 416 cargos de elección popular: para Presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales, tanto de mayoría relativa como de representación proporcional, nueve gubernaturas (Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y Ciudad de México); 982 diputados locales y mil 596 presidentes municipales.

La fiebre política por las candidaturas independientes se dejó sentir este año y el resultado se verá en el próximo. Los partidos políticos, las alianzas partidarias y los candidatos “independientes” suman un gran número de opciones, dividiendo el voto de los mexicanos.

Ugalde, ahora analista político, anticipó hace un año que el exceso de candidatos llevaría a fragmentar el voto. “Mañana habrá decenas y centenas de personas queriendo ser candidatos independientes. Muchos por buenas razones, otros por la fama pasajera y otros por táctica de los partidos, que podrían lanzar muchos candidatos para así diluir el voto independiente”, ha expresado el exfuncionario electoral en diversos foros.

A decir del INE, se prevé que la elección de 2018 será la más grande y competitiva en la historia democrática del país, ya que los comicios serán federales y la renovación de algunos poderes locales en las 32 entidades federativas.

El Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello dijo recientemente que frente a los comicios, los ciudadanos necesitan exigir propuestas y soluciones a los grandes temas que aquejan a la sociedad, que les permita ejercer un voto informado. Es decir, elegir la mejor opción, entre las que están los “independientes”.

Hay un exceso de aspirantesa candidaturas que se refleja en las solicitudes de registro a la candidatura presidencial; el INE aceptó a 48. La lista incluye nombres como Eduardo Santillán Carpinteiro, Sergio Peñaloza, Ricardo Azuela Espinoza, Alfonso Trujano Sánchez, Pablo Jaime Salgado... y la lista sigue.

Según la convocatoria del INE, los aspirantes a la Presidencia deben contar con 866 mil 593 apoyos (firmas) de los ciudadanos, distribuidas al menos en 17 entidades federativas, que sumen el uno por ciento del total en la lista nominal de electores en cada una de ellas.

Para las senadurías se debe contar con apoyos de al menos el dos por ciento de la lista nominal de la entidad de que se trate, pertenecientes como mínimo a la mitad de los distritos electorales. Un total de 55 ciudadanos en el país buscan llegar al senado por vía independiente.

Otros 179 ciudadanos aspiran a convertirse en candidatos a una diputación federal, quienes se encuentran en la búsqueda de firmas en su región para ser aprobados por el INE. La institución informó que para las diputaciones federales deben contar con apoyos de por lo menos dos por ciento de la lista nominal del distrito electoral federal de que se trate.

El próximo seis de febrero termina el periodo que el INE dio a los aspirantes para recabar las firmas; a partir de entonces quedarán registrados los candidatos y sus nombres aparecerán en la boleta como una opción más para los mexicanos, sumados a los candidatos del PRI, PAN, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), PRD, etc., algunos en alianzas partidistas.

Desde su perspectiva, el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Iztapalapa), Víctor Manuel Alarcón Olguín, el problema de las candidaturas independientes es el pobre nivel de eficiencia, por una parte el crecimiento de los independientes se debe al hartazgo social con respecto al sistema democrático; pero la otra es la maquinaria con la que se enfrentan. Así, los independientes generan desconfianza porque no tienen el perfil político profesional.

La boleta para 2018
Para algunos partidos, la boleta electoral para la contienda de 2018 quedó ya está definida. El PRI optó por la figura de José Antonio Meade Kuribreña como su candidato a la Presidencia de la República. El tricolor allanó previamente el camino para que un no militante registrado pudiera encabezar la candidatura; Meade, quien ha ocupado varias secretarías desde la administración anterior, renunció a Hacienda para ser candidato de un partido sin rivales internos.

Tambaleante esta la alianza entre el PAN, PRD y otros partidos, que no se ponen de acuerdo sobre quien será su candidato debido a sus intereses partidistas, llegando incluso probablemente a presentar candidatos propios. Lo que demuestra que lo que buscan estos partidos son intereses políticos y no el bienestar de los mexicanos.

En tanto se concretan los nombres de los presidenciables de los partidos, con mucha posibilidad puede aparecer en la boleta el nombre del “El Bronco” y tal vez el de Margarita Zavala. La decisión está en los ciudadanos, pero ante tantos candidatos, el voto podrían dividirse todavía más y quien gane será con muy poco margen.

Y toda este ruido en torno a las candidaturas “independientes” confunde a los mexicanos, a quienes se pretende engañar con esta farsa de pluralidad democrática.

Zozobra en la partidocracia

El Frente Ciudadano por México (FCM), creado cupularmente por iniciativa de las direcciones nacionales de los partidos PAN, PRD y Movimiento Ciudadano (MC), ha generado inconformidad en el interior de cada instituto político porque la coalición reduce sus posibilidades de obtener candidaturas a las tres mil 406 posiciones políticas –entre ellas la de la Presidencia de la República– en las elecciones de julio de 2018.

Esta disparidad ocurre a unos días del 13 de diciembre, cuando los jefes aliancistas deben oficializar en el Instituto Nacional Electoral (INE) la forma como van a elegir a sus candidatos, mientras que los grupos partidistas internos de cada uno de los partidos están topándose con los acuerdos preestablecidos por el FCM que obstruyen su derecho a colocar aspirantes a determinadas candidaturas federales y locales.

El caso más a la vista se ofrece en la nominación de la candidatura presidencial, que habría sido hecha “a la medida” por el principal promotor de la coalición, el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya Cortés , a quien reiteradamente se le ha acusado de propiciar la renuncia a este partido de Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón, salida que se concretó el cinco de octubre y ahora busca la candidatura presidencial por vía independiente.

Calderón encabeza un grupo relevante del panismo en todo el país, del que forman parte muchos militantes que aspiran a puestos políticos y entre los que se encuentran senadores y gobernadores, quienes ahora se hallan en la incertidumbre política debido al destino inmediato del FCM y a la división que enfrenta la estructura interna de su organización partidaria.

De manera paralela otros panistas, entre ellos el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, exigen una elección del candidato presidencial abierta a la población, a lo que se niega rotundamente la cúpula del frente, conforme a las expresiones del propio encargado de la cartera de elecciones internas en el PAN, Santiago Creel Miranda, y el dirigente del MC, Dante Delgado, quien argumenta que, de abrirse a la población el proceso, podría ser interferido por fuerzas políticas externas. Además, Creel ha insistido en que el candidato presidencial debe ser panista, debido a la fuerza representativa de su partido.

En rechazo a este planteamiento, el perredista Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán y el jefe de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), insisten en demandar una elección abierta y en manifestarse en contra de una eventual “imposición” en la candidatura del FCM, aunque no mencionan expresamente a Anaya.

En una posición similar a la de éste se encuentra la dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales, quien aspira a la candidatura del FCM a la jefatura de Gobierno de la CDMX, y es entusiasta promotora de la ampliación del frente partidista en la capital de la República.

“El frente nace con una dificultad enorme de origen, una contradicción por la naturaleza política de los dos partidos fundamentales, uno, el PAN, de origen conservador, de derecha, y el PRD, originalmente de izquierda, pero que comenzó a desfigurarse a partir de su colaboración con el Pacto por México (en 2012, para aprobar 11 reformas neoliberales), a partir de su renuncia a la lucha con el gobierno de derecha, y a sostener los principios que le dieron origen.

Es un partido nacional muy debilitado que encontró un asidero en su relación con el PAN. Ha perdido credibilidad, compromiso y la confianza de los ciudadanos”, dijo a buzos el analista político Manuel Larrosa Haro, académico en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

“El PAN también está debilitado por los conflictos entre sus corrientes internas. Ahí está el caso de la esposa del expresidente Calderón (quien finalmente renunció al PAN el cinco de octubre), con lo que no ha podido encontrar un punto de unidad.

Y es un partido que viene de una derrota ocasionada por su misma incapacidad, luego de 12 años en los que estuvo al frente del gobierno de la República. Por el otro lado, está el PRD, cuyo origen es la transición democrática, de donde tomó el nombre, y que hoy se encuentra totalmente desgastado.

“Entonces se trata de un frente que está debilitado de origen, por la circunstancia de cada partido y por la incompatibilidad y la lectura que el ciudadano común está haciendo, que lo ve como algo anómalo.

Sin embargo, toman de nuevo la idea de que ‘vamos a sacar al PRI de Los Pinos’, que es una afirmación ya muy gastada; la usó muy bien Vicente Fox en su momento, fue un argumento muy consistente y muy atractivo desde el punto de vista de la propaganda política; pero 18 años después no existe la coyuntura favorable que tuvo Fox.

Es como reeditar algo que fue exitoso en su momento pero que hoy no puede serlo. El que quiso sacar al PRI de Los Pinos (el PAN) lo hizo muy mal cuando llegó a Los Pinos, y el que quiere llegar, hablando del PRD, lo ha hecho muy mal como partido”, afirmó Larrosa.

Posible ruptura del FCM

Sobre los conflictos partidistas internos, la doctora María Eugenia Valdez Vega, analista y también académica de la UAM, comentó a este semanario: “Es que los grupos internos quieren sus tajadas de poder, pero se están topando con los acuerdos cupulares establecidos entre los dirigentes nacionales partidistas creadores del FCM. Todos sabemos cuál es la base del FCM: Alejandra Barrales en la candidatura a la jefatura de Gobierno de la CDMX y la presidencial para Ricardo Anaya.

“Estamos llegando al momento de los conflictos por la repartición de candidaturas, y lo que veo es que están haciendo cuentas alegres, porque el PAN y el PRD están muy debilitados, fracturados, por todos los problemas internos por los que han estado pasando; punto de quiebre en el PAN creo que ha sido la renuncia de Margarita Zavala, y en el PRD, el desfondamiento a partir de la salida definitiva de Andrés Manuel López Obrador, para crear su partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

“Ya habíamos anticipado que este frente podría fracturarse en el momento en que llegara la repartición de candidaturas; y ya estamos llegando a ese punto. Y mientras más nos acercamos, aumenta el conflicto, y también las posibilidades de que el FCM se rompa. Y si esto sucede, sería un costo colosal para PAN, PRD y MC”, aseveró la doctora Valdez Vega.

El pasado 15 de septiembre, 11 gobernadores y seis senadores del PAN se pronunciaron en contra de la integración del FCM por considerar que sus planteamientos “carecen de rigor técnico” y porque argumentaron la alianza partidista tiene como único interés el electoral.

Los senadores firmantes fueron los calderonistas Roberto Gil Zuarth, Ernesto Cordero, Luisa María Calderón, Salvador Vega Casillas, Luisa María Calderón y José Luis Lavalle, quienes asimismo destacaron la ausencia de proyectos importantes para el país.

Los mandatarios estatales que apoyaron el posicionamiento de los senadores fueron: Martín Orozco, de Aguascalientes; José Rosas Aispuro (Durango); Carlos Joaquín González (Quintana Roo); Francisco Vega (Baja California); Miguel Márquez (Guanajuato); Francisco García (Tamaulipas); Carlos Mendoza (Baja California Sur); Antonio Gali (Puebla), Miguel Ángel Yunes (Veracruz) y Francisco Domínguez (Querétaro) y, a última hora, el mandatario electo de Nayarit, Antonio Echevarria.

El dos de noviembre, una veintena de cuadros relevantes del MC en la CDMX renunciaron a este partido, inconformes con la integración del MC al FCM. En una carta enviada al dirigente partidista, Dante Delgado, calificaron de incongruente la alianza con el PAN porque responde a los mismos intereses del PRI, cuyos gobiernos se han distinguido por la falta de principios, la corrupción y los excesos.

Los firmantes eran integrantes del Consejo Ciudadano Estatal de la Junta de Coordinación y Permanente, así como miembros de comisiones operativas delegacionales e integrantes ante juntas distritales del INE en la capital.

Calificaron al PAN como uno de los causantes de la profundización de las desigualdades, el aumento de la inseguridad pública y la impunidad, problemas que se agravaron en los 12 años de Gobierno Federal panista. “La desigualdad, marginación, pobreza, falta de empleo, corrupción, impunidad e inseguridad en que nos han sumido los gobiernos del PRI y del PAN, exige congruencia política entre el decir y el hacer.

“Integrar un frente con quienes desde nuestra perspectiva son corresponsables de esta situación nacional, nos imposibilita a continuar por el mismo camino, al no ser coincidente con nuestra visión de país y de ciudad (se refieren a la CDMX). Participar en el Frente significa ser útiles a una alianza que tiene como interés superior mantener privilegios de poder entre el PRD y PAN.

El cambio de partidos en el poder evidenció que el PAN y el PRI responden a los mismos intereses, gobiernan con el mismo modelo, con falta de principios, las mismas corruptelas y los mismos excesos”.

Disputas locales

Otros conflictos locales son protagonizados por grupos estatales de los partidos frentistas que, de manera coincidente, buscan obtener candidaturas y denuncian que van a ser impuestas por la cúpula tripartidista del FCM. Por ejemplo, el gobernador panista de Querétaro, Francisco Domínguez, expresó su abierto rechazo a la creación de un frente estatal y dijo que el PAN de Querétaro debe elegir directamente a sus propios aspirantes.

En entidades como Puebla, donde habrá cambio de gobernador, al igual que en otras siete entidades, las cosas no están menos complicadas. El pasado 22 de noviembre, la delegada de la dirección nacional del PRD en el estado, Dulce María Arias, exigió para su partido las candidaturas a 56 alcaldías y seis diputaciones, es decir, el doble de las posiciones obtenidas en los comicios de 2013, con el consecuente rechazo del PAN local.

Arias reconoció la inconformidad que prevalece en corrientes perredistas –entre ellas el Foro Nuevo Sol (FNS)– las cuales demandan una participación independiente del PRD en los comicios estatales por la mala experiencia que sufrieron con la coalición con el PAN una vez que el exgobernador Rafael Moreno Valle alcanzó la gubernatura, quien los excluyó de la administración estatal.

Días antes, el ocho de noviembre, Arias había reportado un altercado en las oficinas estatales del PRD, cuando un grupo de militantes adeptos al nuevo dirigente poblano, Carlos Martínez Amador, le habían arrebatado las llaves del inmueble para entregárselas a Martínez y tomar posesión de las instalaciones partidistas.

Las peripecias de la cúpula del FCM se extienden a Tabasco, donde se construye una alianza partidista para participar en los comicios para elegir gobernador, en el cual participarán PRD, PAN y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). En Colima y Sonora se trabaja en una coalición solo entre PAN y PRD y en San Luis Potosí el PAN busca integrar una alianza sin el PRD. Hay entidades en las cuales los militantes de uno u otro partido se niegan tajantemente a aliarse con el otro.

En 12 de las 32 entidades, entre ellas la CDMX, se reportaban avances en la configuración de una alianza para los comicios locales de 2018 y en los demás se mantenían latentes los conflictos internos, entre ellos los estados de Zacatecas, Chiapas, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas, Tlaxcala, Baja California, Campeche, Guanajuato, Hidalgo y Estado de México.

En la CDMX, los dirigentes estatales Mauricio Tabe del PAN, Raúl Flores del PRD y José Octavio Rivero del MC firmaron un acuerdo el 13 de noviembre para crear un frente. Poco después, el dirigente verde Carlos Madrazo Silva anunció la adhesión de su partido en la capital.

Se trata de la versión capitalina del FCM para participar en las elecciones de Gobierno y 16 jefes delegacionales –que serán una especie de ayuntamientos– y 66 diputados locales, quienes conformarán una legislatura local casi similar a los congresos locales de las demás entidades de la República una vez que entre en vigor la primera Constitución de la CDMX en enero.

Buscando un gobierno de coalición

El 13 de noviembre, sin reparar en el panorama descrito, los tres titulares de los comités directivos nacionales del PAN, PRD y MC se adelantaron a presentar también una agenda legislativa común para promover en las cámaras de Diputados y Senadores reformas a la Constitución para instaurar en México un “gobierno de coalición”, es decir, con base en un sistema parlamentario que no existe en el país, porque prevalece uno presidencialista cuyo andamiaje legal no ha sido desmontado.

Para cambiar este régimen presidencial, indicaron especialistas consultados, el FCM requeriría tener asegurada la votación aprobatoria de dos tercios de la totalidad del Congreso de la Unión, en el que hay 628 votos posibles; es decir, deberán contar con poco más de 400 legisladores, además de tener mayoría en los congresos de los estados, porque también se requiere el visto bueno de por lo menos 17 de los 32 congresos locales, pues a partir de enero de 2018 se suma el de la CDMX.

En la actualidad, los partidos frentistas PAN, PRD y MC disponen de 182 de los 500 diputados (sumados los de los tres partidos, aunque los mayoritarios son PAN y PRD), es decir, juntos representan el 36.4 por ciento, apenas un tercio de la Cámara de Diputados.

En el Senado tienen 46 de los 128 senadores, equivalentes al 35.9 por ciento, también un tercio. Sumadas las dos Cámaras, los partidos miembros del FCM tienen 228 legisladores federales de un total de 628: un 36.3 por ciento. En suma, representan un tercio del congreso actual.

Con base en el Pacto por México (PM) de 2012, los votos de PAN y PRD, equivalentes a cerca de un tercio del Congreso, sumados a más de un tercio del PRI y sus asiduos aliados PVEM y Nueva Alianza (Panal), se alcanzó la mayoría calificada de dos tercios de la Cámara de Diputados para aprobar las 11 reformas constitucionales en menos de cuatro años. El PM lo firmaron el dos de diciembre de 2012 las direcciones nacionales del PRI, PAN, PRD con el entonces recién instalado gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

De la agenda legislativa presentada por el FCM para 2018 destaca el número 1: “Regulación de la figura de los gobiernos de coalición, que ya existe en la Constitución del país”, esto en seguimiento a su plan, previamente expresado, de formar un gobierno de este tipo, luego de obtener la Presidencia de la República en 2018. Los demás puntos forman parte de la agenda pendiente en el Congreso.

Se refieren a detener el “pase automático” en la designación del nuevo titular de la Fiscalía General de la República; nombrar a los integrantes del Tribunal de Justicia Administrativa (TFJA). Eliminar el fuero de los funcionarios públicos. Nueva ley de obras y adquisiciones. Establecer un mando mixto policial.

Presupuestos transparentes. Eliminar el seguro médico de gastos mayores para altos funcionarios. Reglas para un reparto equitativo de estados y municipios. Recuperar el poder adquisitivo del salario mínimo. Aprobar la ley de desaparición forzada, ya votada en favor por el Senado. Una ley contra la violencia política de género. Reforma en apoyo de los migrantes. Medidas para evitar el uso electoral de programas sociales. Eliminación de los gasolinazos. Reformas para la preservación del medio ambiente.

Los partidos de la FCM tienen hasta el 13 de diciembre para registrar oficialmente la coalición con el fin de participar en las elecciones federales del 2018. Para entonces deberán haber definido los métodos con los cuales serán elegidos sus tres mil 406 candidatos a puestos de elección popular en todo el país.

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