La existencia de ¡diputados fantasma! Burla para el electorado

**Saben perfectamente bien que el partido que los postula no tiene el arraigo ni el prestigio que les permita aspirar al triunfo, igual los propios candidatos. Entonces, ¿por qué aceptan entrarle al juego democrático? ¿Por qué aceptan las candidaturas?


La existencia de ¡diputados fantasma! Burla para el electorado

La Crónica de Chihuahua
28 de junio, 21:44 pm

Por Eleusis Córdova Morán

​Son varias las notas de varios periódicos, las que han informado de las campañas electorales en varios distritos, donde los candidatos a diputados locales, federales o al Senado de la República, brillan por su ausencia. Es decir, no realizan ningún tipo de actividad política que proporcione al electorado, algún elemento para decidir con conocimiento de causa por quién debe votar y por qué razón emitirá su voto por tal o cual candidato.

​No conozco ninguna declaración de alguno de los candidatos aludidos con respecto a esta actitud, razón por la cual me atrevo a suponer algunas causas, esperando no andar a muchas horas luz de los verdaderos motivos.

​Primero.- Algunos candidatos no realizan campaña, porque saben perfectamente bien que el partido que los postula no tiene el arraigo ni el prestigio que les permita aspirar al triunfo, situación que viven los propios candidatos. Entonces, ¿por qué aceptan entrarle al juego democrático? ¿Por qué aceptan las candidaturas? Sin temor a equivocarme, creo que lo hacen únicamente por los recursos que el partido que los elige les asigna. Es decir, estamos ante la venta descarada de membresía partidaria y de renta de nombres, que representa una burla muy cara para la ciudadanía y para el sistema democrático.

​Segundo.- Algunos otros candidatos que son arropados por los partidos “grandes” piensan, por esa misma razón, que no tienen necesidad de andar solicitando el voto y sufriendo calores intensos, polvaredas, cansancio y reclamo de los pobres por incumplimientos de promesas pasadas del partido que los cobija. Haciendo gala de un oportunismo grosero, de un desprecio al juego político, todo lo dejan al “prestigio” del partido, son los adoradores de la “dedocracia” como forma de obtener puestos y ascender en la escala social. Son los que queman incienso y mirra a los poderosos, sean partidos o individuos.

​Tercero.- Otros no hacen campaña porque desde su posición económica o política, no pueden hablarle al pueblo de su atraso, de su miseria y de las injusticias que ellos cometen, y tampoco pueden, a riesgo de caer en una actitud hipócrita y falaz, decirles que van a luchar para terminar con esas graves injusticias, a riesgo de morderse la lengua. Evitan, así, formar parte de ciertos candidatos populares que, de manera incipiente, empiezan a hablarle al pueblo de la necesidad urgente de organizarse y luchar para alcanzar una vida mejor, más justa, y un país más próspero y más humano. A muchos candidatos esto les parece demasiado peligroso y, por eso, prefieren enviar a sus equipos de campaña a comprar el voto, prostituyendo de manera infame a la democracia.

​Estas razones, creo, las debe conocer el elector. No las debe ignorar ni debe hacerlas a un lado a la hora de elegir.

​Los candidatos que no realizan campaña, sea porque representan a partidos pequeños que de antemano saben que están condenados a la derrota, como los candidatos de partidos grandes que se sienten seguros de triunfar por el simple hecho de pertenecer a partidos que les aseguran el triunfo, así como los candidatos poderosos que le tienen temor al pueblo, que no quieren hablarle de sus necesidades, de las injusticias y de la pobreza, porque creen despertar al león dormido, todos ellos merecen el rechazo enérgico en las urnas por todos los votantes.

​Merecen el rechazo del pueblo porque, en el fondo, aunque las formas sean diferentes, son lo mismo, rechazan al pueblo como dador de poder, no aceptan al pueblo como la última autoridad democrática. Por tanto, el pueblo debe castigar su soberbia, no depositando el voto por ninguno de ellos.

​Entonces, ¿por quién emitir nuestro voto? Por quien sí se acerque a nosotros, nos visite en nuestros hogares, nos explique las razones de su candidatura o nos demuestre con hechos que sus palabras son respaldadas por la práctica.

​Los candidatos que así actúen merecen nuestro apoyo, porque nos demuestran cierto respeto, aceptan al pueblo como el único capaz de dar o quitar poder, y ven al pueblo como el objeto de su candidatura y la razón para obtener el triunfo.
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​Sólo si analizamos la actitud de los candidatos de esta manera, podremos dar nuestro voto con conocimiento de causa y estamos ante la posibilidad de elegir a verdaderos representantes y defensores del pueblo.

​Tú, amable lector, tienes la palabra.

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