La doble moral de Morena

Por Brasil Acosta Peña


La doble moral de Morena

La Crónica de Chihuahua
3 de agosto, 14:30 pm

(El autor es Doctor en economía por el Colegio de México (COLMEX) con estancia en investigación en la Universidad de Princeton, fue catedrático en el Centro de Investigación y Docencia económica y articulista en la revista económica Trimestre Económico.)

Si el Movimiento Antorchista realiza una marcha para resolver los problemas más sentidos de los desprotegidos de esta patria, de inmediato se deja venir la andanada de ataques en contra de esta organización: se le acusa de revoltosa, de desestabilizadora, de provocadora del caos vehicular, de provocar grandes pérdidas en el comercio, etc.

En Texcoco, en particular, al Movimiento Antorchista se le ha acusado falsamente de ser un movimiento violento, que invade terrenos y despoja de sus propiedades a los ciudadanos; nada más falso.

Estas acusaciones siguen la vieja estrategia de generar en la gente el temor; es la política del terror que busca asustar a la gente con el petate del muerto, con tal de que el nombre de Antorcha se asocie inmediatamente a la violencia.

Pero en el fondo, los ataques al Movimiento Antorchista no reflejan más que el miedo que la clase política tradicional le tiene a la organización popular y a que están ciertos que, de llegar al poder, los gobiernos antorchistas marcarían la diferencia con los anteriores, que no lograron resolver los problemas que prometieron y por ello la población perdió la confianza en ellos; saben que si pierden el poder frente al pueblo organizado jamás lo recuperarán y no podrán seguir haciendo de las suyas, enriqueciéndose con el dinero público, traficando con influencias a cambio de favores de todo tipo, contratando a familiares a diestra y siniestra, usando los vehículos oficiales para asuntos personales, etc.

Contrario a lo que los apologistas del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) repiten sin cesar, el comportamiento del partido de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) no dista mucho de reproducir estas prácticas tan repudiadas por los ciudadanos.

Prometen respetar la democracia, la paz, la armonía social, etc., pero impiden la ejecución de obras como drenaje, agua potable, electrificación, etc., cuando los recursos públicos han sido gestionados por Antorcha; su incongruencia entre el decir y el hacer los lleva incluso a violar la ley, que faculta al gobierno del Estado de México a realizar estas obras y obliga al Ayuntamiento a expedirle toda clase de permisos por tratarse de una obra pública; oponerse a su realización simplemente porque la gestión corrió a cargo de los antorchistas es, además de un acto irracional, una conducta a todas luces ilegal.

Por poner un ejemplo, en la colonia Guadalupe Victoria, en Texcoco (gobernado por Morena) hay planos para la realización del drenaje y para que el gobierno municipal pueda regularizarla, le piden que introduzca agua potable y drenaje; pues bien, cuando nosotros intentamos con nuestra gestión introducir drenaje, el Ayuntamiento de Morena se opuso; enntonces la presidenta era Delfina Gómez y, aunque la obra hubiera permitido regularizar esa colonia, le negó la obra a texcocanos humildes cuyo único crimen es haberse organizado con Antorcha.

AMLO dice que el mal de males del país es la corrupción; pero resulta que en Texcoco la excandidata a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, descontó indebidamente dinero de los sueldos de los trabajadores del ayuntamiento, desviándolo a las cuentas del Grupo de Acción Política, GAP, identificado con quienes hoy detentan el poder en la actual administración municipal. Otro ejemplo de la incongruencia de Morena es el escándalo en que se vio envuelta la excandidata a una alcaldía de Veracruz, Eva Cadena, quien fue filmada recibiendo cuantiosas sumas de dinero destinadas a la campaña de AMLO.

Faltan unos cuantos días para que la autoridad electoral correspondiente dé el fallo definitivo a favor del triunfador de la elección en el Estado de México; es altamente probable que se ratifiquen los resultados preliminares, que dieron el triunfo al abanderado priista, Alfredo del Mazo.

Y Morena ha decidido hacer lo que tanto critica: marchas, bloqueos carreteros, etc.; ya iniciaron lo que ellos llaman la “defensa a la democracia”.

Pero en Texcoco, los ciudadanos ya saben cómo defienden la democracia; los baños de pureza del dueño de Morena no impidieron la descarada compra de votos durante los comicios pasados. Y con esta compra, lo que Morena está haciendo es darle a la democracia un golpe que tarde o temprano la matará.

Quien compra su voto a los ciudadanos siempre podrá decir que cumplió con la parte del contrato que le tocaba: él pagó cada voto; pero el que recibe el dinero, corrompido, pierde toda autoridad moral para reclamar al candidato electo obras y servicios o un buen desempeño del gobierno, pues entregó su voto a cambio de dinero y el que llegue al poder le dirá: “yo cumplí con pagarte tu voto y tú cumpliste con votar por mí, de manera que estamos a mano”. ¿Así se defiende la democracia?

Las amenazas de Trump contra los mexicanos siguen en pie: él ha dicho que vamos a pagar el muro, que vamos a renegociar el TLCAN; se ha negado a que sean los tribunales internacionales quienes diriman nuestras diferencias.

A este respecto, López Obrador no ha hecho ningún señalamiento, ¿será que el tabasqueño prefoere quedar bien con el magnate de las telecomunicaciones mundiales, hoy presidente de la nación más poderosa, para que le dé su venia y logre su sueño de ser Presidente de la República en la siguiente elección de 2018? Otra vez la doble moral del presidente de Morena.

Los antorchistas no estamos en contra de las manifestaciones públicas; por el contrario, defendemos a ultranza ese derecho constitucional de los ciudadanos de México; sí estamos en contra de la doble moral; cuando la imperiosa necesidad obliga a movilizarse a Antorcha, inmediatamente se le acusa de violenta, de desestabilizadora, de chantajista; pero cuando aquellos que tnto vociferan contra la manifestación pública de repente salen a marchar, entonces se disfrazan de “defensores de la democracia”, “protectores de la esperanza”, etc., ellos no son violentos, no son chantajistas, no son desestabilizadores.

¿Qué le parece amable lector? Lo interesante es que las manifestaciones de Morena distan mucho de ser multitudinarias; la población no está saliendo a respaldar la “marcha de la esperanza”; se trata de la estructura política de Morena y habría que ver cómo se está financiando dicha movilización.

¿Cuál será el resultado? ¿Echarán abajo la elección? No lo creemos, sí creemos que van a negociar. ¿Qué van a negociar? Bien a bien, no lo sabemos, pero intuimos, como ha pasado ya en otro tiempo, que les sigan dejando gobernar Texcoco. El tiempo lo dirá.

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