La Capilla Sixtina en Pachuca, una bocanada de arte en la ciudad

**La obra de uno de los artistas más completos y virtuosos de la humanidad, Michelangelo Buonarroti, está, por ahora, al alcance de la población del estado de Hidalgo que, lamentablemente, muy pocas veces puede acceder a representaciones artísticas de tal magnitud.


La Capilla Sixtina en Pachuca, una bocanada de arte en la ciudad

La Crónica de Chihuahua
5 de febrero, 20:45 pm

Por Guadalupe Orona Urías.
Dirigente antorchista en el estado de Hidalgo

Pachuca se viste de gala con la apertura de la réplica de la Capilla Sixtina, que hasta mediados de febrero estará abierta a todo el público. La posibilidad de contemplar la obra de uno de los artistas más completos y virtuosos de la humanidad, Michelangelo Buonarroti, bautizado por Vasari como El Divino, para quien la búsqueda de la perfección (que era lo perseguido por el arte del renacimiento), había llegado a su fin con Miguel Ángel, está, por ahora, al alcance de la población del estado de Hidalgo que, lamentablemente, muy pocas veces puede acceder a representaciones artísticas de tal magnitud.

La Capilla Sixtina contiene en su interior tres de las más grandes obras del aclamado escultor, pintor y arquitecto renacentista italiano. La Bóveda, El Testero y El Juicio Final son los frescos que se exhiben en esta réplica. Su fama es correctamente fundada ya que Miguel Ángel es, posiblemente, el artista íntegro por definición. Aunque en esta exposición sólo se puede acceder a los frescos; la escultura, posiblemente la pasión más reconocida del artista en su época, le dio al mundo, a través de expertas manos, obras como David, Hércules, el Cristo de la Minerva etc. El motivo detrás de las obras de Miguel Ángel es, en su totalidad, religioso. Razón evidente si se considera que toda la obra de la Capilla fue hecha a petición, primeramente, del papa Julio II para quien pintó La Bóveda. Posteriormente, entre 1536 y 1541 por los papas Clemente VII y Pablo III, para quienes pintaría El Juicio Final. A pesar de ser el motivo puramente religioso, la obra destaca por el carácter clásico de la pintura en el que los desnudos, cuya belleza recae en la perfección del cuerpo humano, sobresalen en cada uno de los personajes.

Han pasado más de 500 años y la belleza de su obra permanece incólume. La historia ha cambiado y los motivos del autor quedan relegados a favor de la estética, el estilo y la profundidad. A diferencia del arte moderno, que espera del receptor de la obra un esfuerzo sobrehumano en la búsqueda de sentido y forma en la obra, con Miguel Ángel el impacto es inmediato, la grandeza es incuestionable y el efecto artístico en el público es apasionante y sobrecogedor. La Capilla Sixtina, comprende también parte del trabajo de artistas consagrados como: Perugino, Boticelli, Ghirlandaio, Signorelli y Roselli que complementan la grandeza del trabajo de Miguel Ángel.

El pueblo mexicano ha sido relegado de los goces más sublimes que el arte provoca en el espíritu humano. El arte no solamente le está negado por las carencias materiales de las que sufre el trabajador mexicano, sino, principalmente, por la percepción egoísta y clasista que los dueños de las grandes obras maestras tienen sobre las masas. El pueblo llano no está, a su juicio, a la altura espiritual para comprender lo más sublime de la creación humana, sus vidas deben restringirse al trabajo práctico, a la creación de mercancías que sean de utilidad material y, en última instancia, a gozar de las más bajas formas del arte, del pseudoarte o, sin arriesgar mucho, del anti arte; obras todas que le recetan en grandes cantidades y repulsivas a través de la televisión y las redes sociales.

La bien lograda réplica de la Capilla Sixtina, ubicada en la Bella Airosa, obra a la que por tiempo limitado tendrá acceso el público hidalguense, debe visitarse, aprovechar la ocasión, pues son pocas y muy limitadas las oportunidades que tiene el pueblo de conocer directamente un trabajo de la magnitud del que contiene en su interior la Capilla Sixtina. El pincel de Miguel Ángel y su admirable obra, debería servir como un primer aliciente para todos aquellos que, a través del arte, particularmente de la pintura, quieran conocer y desarrollar esa parte del ser que en la actualidad se encuentra relegada y oprimida por las condiciones sociales y materiales de existencia. Espero que iniciativas de esta índole se vuelvan una constante en el gobierno hidalguense; considerando que la grandeza de un pueblo no se mide sólo por su pasado o por la situación actual de sus condiciones de vida, mismas que de ninguna manera podrían llamarse ideales, sino también y de manera muy importante, por su nivel cultural y su desarrollo espiritual. Así como el hombre necesita el pan para nutrir el cuerpo, requiere del arte para nutrir el espíritu. Por ello lo invito, amable lector, a acudir a la réplica de la Capilla Sixtina, a degustar de uno de los platillos más exquisitos a los que espiritualmente un hombre puede acceder.

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