Juárez.- La mala gestión urbana y la desastrosa Ciudad del Conocimiento

**A menos de cuatro años de su inauguración, la experiencia de la CU de la UACJ ilustra los riesgos de concebir y realizar grandes proyectos urbanos sin considerar cómo insertarlos en el tejido urbano.


Juárez.- La mala gestión urbana y la desastrosa Ciudad del Conocimiento

La Crónica de Chihuahua
17 de abril, 13:30 pm

Ciudad Juárez se encuentra catalogada a nivel nacional como uno de los casos más dramáticos de una mala gestión del territorio y de un pésimo desarrollo urbano que tiene consecuencias sociales y económicas negativas, de acuerdo con el más reciente estudio elaborado por el Instituto Mexicano de Competitividad (Imco).

En el Índice de Competitividad Urbana 2014, presentado ayer en el Distrito Federal, esta frontera aparece ubicada en la posición 43 de las 78 ciudades más importantes del país analizadas a través de 90 indicadores sobre el entorno económico y la calidad de vida de sus habitantes.

Juárez es la urbe más dispersa entre las ciudades de más de un millón de habitantes. La falta de densidad de personas y empresas en el centro de la ciudad se refleja en su falta de vitalidad y de actividad económica”, determina el informe.

En contraste, la ciudad de Chihuahua aparece en el número 9 de la lista e incluso es considerada como una de las urbes con avances destacables por factores como el salario promedio que tienen sus habitantes y la inversión que se ha realizado.

En el análisis que los investigadores hicieron de Juárez se concentraron especialmente en el desarrollo de la Ciudad Universitaria (CU) de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) como paradigmática de la mala gestión del territorio urbano, calificándola como una aberración urbana.

“La Ciudad Universitaria juarense es una aberración urbana y un excelente ejemplo de cómo una presunta buena intención (dado que no conocemos las motivaciones reales) puede fracasar ante la ausencia de una adecuada visión territorial de una ciudad”, dice el documento difundido ayer en conferencia de prensa.

Plantea que este desarrollo ilustra de una manera elocuente la importancia de una buena gestión del territorio, pues pudo haber sido el gran proyecto urbano que cambiara la narrativa de una ciudad con un pasado reciente turbulento y que pasara de ser una ciudad estrictamente maquiladora para convertirse en una ciudad universitaria, pero de manera inexplicable decidieron construir en un predio remoto, en la mitad del desierto y a más de 40 kilómetros al sur del centro de la ciudad.

“A menos de cuatro años de su inauguración, la experiencia de la CU de la UACJ ilustra los riesgos de concebir y realizar grandes proyectos urbanos sin considerar cómo insertarlos en el tejido urbano. Es una enorme oportunidad perdida para Ciudad Juárez, y una valiosa lección de geografía urbana para el resto de las ciudades del país”, arroja la investigación.

Asegura que en una ciudad tan vacía y horizontal no hubiera sido difícil encontrar sitios dónde construir nuevos edificios académicos, porque CU no solamente está en la periferia, sino que está muy lejos de la ciudad y eso ha demostrado tener importantes limitaciones para atraer estudiantes y maestros.

En contraste con esta política menciona la construcción de la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), que se localiza justo en la línea fronteriza porque el Gobierno estadounidense decidió mirar hacia México, mientras que el mexicano decidió hacerlo hacia el desierto con CU.

“La consecuencia más grave de la ubicación geográfica de la Ciudad del Conocimiento es su contribución a uno de los mayores problemas de Ciudad Juárez: la dispersión y el desorden espacial de la ciudad”, dice.

Establece que CU contribuyó a la expansión de la ciudad hacia el suroriente y a mayor dispersión, mayor inseguridad, mayores tiempos de traslado, mayores emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero, y mayores costos de provisión de servicios públicos.

Pese a ello, destaca que el complejo universitario sigue recibiendo grandes cantidades de recursos federales y estatales, los cuales se han destinado en buena parte a la construcción de nuevos edificio, pues tan sólo en 2012 se invirtieron 514 millones de pesos.

“El proyecto grandioso de la Ciudad del Conocimiento, conformada por múltiples universidades se ha quedado en el papel. Lo que Ciudad Juárez necesitaba era un proyecto que le inyectara dinamismo a su centro, no uno que acelerara la dinámica de dispersión que tanto daño le ha hecho. Esta experiencia debe servir de advertencia a otras ciudades del país que no consideran el impacto de la gobernanza territorial en su competitividad y en la calidad de vida de sus habitantes”, determina.

En el estudio de Imco, el Valle de México, es decir la zona metropolitana del Estado de México, aparece en el primer lugar de la lista de las ciudades más competitivas del país porque maximiza la productividad y el bienestar de sus habitantes.

En el caso de Juárez, se ubica entre las urbes intermedias con nivel medio bajo, en el que el Producto Interno Bruto per cápita se calcula en 104 mil pesos, la inversión con respecto a la población económicamente activa es de 61 mil pesos y con un puntaje de 32 en el índice de talento.

“La experiencia de Ciudad Juárez muestra que no basta con atraer inversión y crear empleo para elevar de manera sostenida el nivel de vida de la población, y que un mal manejo del crecimiento urbano tiene consecuencias sociales y económicas negativas”, establece la investigación de Imco.

Menciona que la mala gestión del territorio y el pésimo desarrollo urbano han llevado a proveer de manera mucho más costosa y, por lo tanto, mucho más ineficiente todos los servicios públicos.

Al ejemplificar sobre los efectos negativos de la dispersión urbana, tan sólo en lo que se refiere a seguridad pública se menciona que mientras en el Valle de México hay 189 policías por cada kilómetro cuadrado, en Ciudad Juárez hay 5 agentes, es decir, la zona metropolitana del Estado de México le gana 36 a uno en la cobertura policiaca.

Bajo estas condiciones, los investigadores se plantean cómo se puede esperar que se gobierne bien este territorio, “cuando para una ciudad es imposible atraer mucha inversión o talento en espacios donde impera el desorden, donde las reglas para su crecimiento son fuente de incertidumbre para los inversionistas y sus habitantes, y donde no se vela por el desarrollo sustentable”.

En la cuarta edición del informe, el organismo de investigación aplicada independiente tomó como caso de estudio las ciudades de Acapulco y Juárez, ésta última a la que identifica como una de las urbes más extensas horizontalmente a pesar de que el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) fue uno de los primeros institutos de este tipo en México.

“Por sí solos, sin blindaje de los ciclos y las presiones políticas, los IMIP no garantizan un mejor resultado que el de aquellos municipios que no cuentan con uno”, expone.

Describe que Juárez es una de las ciudades con un tejido urbano muy frágil y en necesidad de reparación, porque en las últimas tres décadas registró un crecimiento acelerado, caótico y disperso, particularmente entre el 2000 y el 2010, cuando se expresa en el paisaje como una colección incongruente de fraccionamientos, maquiladoras y lotes baldíos.

Sin embargo, refiere que entre 2005 y 2010 la mancha urbana juarense creció a un ritmo 11 veces mayor que la población, el ritmo más alto del país después del de la Zona Metropolitana de Toluca.

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