Impunidad en crímenes políticos, mancha gobierno de Gali Fayad

REPORTAJE ESPECIAL


Impunidad en crímenes políticos, mancha gobierno de Gali Fayad

La Crónica de Chihuahua
20 de enero, 18:00 pm

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Carmen Guevara

El miércoles 10 de enero, el Congreso local de Puebla resolvió que cambiaría el lugar del “Primer informe de resultados” del Gobernador José Antonio Gali Fayad. La sede del Congreso lucirá vacía el lunes 15 de enero, día en que por ley el mandatario debe informar a la sociedad. Los 41 diputados recibirán el informe del panista en el Centro Expositor del histórico recinto de Los Fuertes, al norte de la capital.

La propuesta salió de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Poder Legislativo por una razón: el Movimiento Antorchista, una organización que en el estado agrupa a 300 mil poblanos, anunció en una conferencia de prensa que el lunes 15 de enero marchará por las calles de la capital para exigir “cárcel para los autores materiales e intelectuales del asesinato del presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Manuel Hernández Pasión”.

Manuel Hernández Pasión fue el penúltimo crimen político que denunció el Movimiento Antorchista en Puebla; entre las cuatro y las cinco de la tarde del 10 de octubre de 2017 fue asesinado en la carretera, saliendo de Zacapoaxtla, por un comando que se transportaba en al menos dos vehículos y que portaba armas exclusivas del Ejército: pistolas nueve milímetros y rifles R15. Los pobladores de las comunidades cercanas alcanzaron a escuchar las detonaciones.

“Éste es un asesinato político, queremos ser enfáticos en eso. Tenemos muchos elementos para llegar a esa conclusión de una manera seria. El Movimiento Antorchista en Huitzilan, desde hace mucho tiempo, ha venido sufriendo ataques bestiales, como el de ayer, por parte de los caciques”, afirmó al siguiente día del crimen el líder poblano y diputado federal Juan Manuel Celis Aguirre.

Desde agosto de 2014, la organización ha denunciado 15 allanamientos de domicilios de sus líderes en la ciudad de Puebla, Ajalpan y San Martín Texmelucan, secuestros y tortura a dos de sus activistas en Coyomeapan, balaceras a las viviendas de los líderes en Ajalpan y en Coxcatlán, un intento de asesinato al líder en Cuayuca de Andrade, amenazas de muerte a varios ediles en la Mixteca, así como la toma por asalto, con armas de grueso calibre, de las oficinas de la organización en San Martín Texmelucan, asalto encabezado por Manuel Valencia y Martín Gallo, ataque en el que resultaron tres heridos y dos desaparecidos el día 18 de octubre de 2017, una semana después del asesinato de Manuel Hernández Pasión.

“Todos fueron denunciados penalmente. Todos los conoce a detalle la Fiscalía General del Estado y el Gobierno de Puebla. Y todos, absolutamente todos, siguen impunes. Creemos que hay grupos muy poderosos al interior del Gobierno del estado que están frenando la acción de la justicia. Si la inacción de la justicia continúa habrá que pensar que la campaña de terror desatada contra nosotros es, si no prohijada, por lo menos sí solapada por el Gobierno del estado”, denunció la vocería de Antorcha en Puebla en un artículo publicado este jueves en la prensa local.

Protección oficial a los asesinos

No pasaron muchos días cuando, en una reunión entre la dirigencia de Antorcha y el Gobernador de Puebla, para revisar el caso, el gabinete de seguridad sostuvo que ya tenían identificados, vigilados y cercados a los asesinos y que era cuestión de días su arresto. Antorcha esperó varios días. Nada. Han pasado tres meses desde el asesinato y no hay detenidos.

En la noche del martes 28 de noviembre de 2017, y ante la presión de la organización para dar con los responsables del crimen, la Fiscalía General del Estado emitió un comunicado en el que informaba los nombres de dos de los asesinos de Hernández Pasión: Pablo Daniel “N” y Cristian “N” y publicó sus fotografías.

“Una vez que la Fiscalía General del Estado de Puebla dio a conocer que se tienen plenamente identificados a los primos Pablo Daniel “N” y Cristian “N” como los asesinos del presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Manuel Hernández Pasión, hay una serie de datos que no deben pasar desapercibos.

“En primer lugar, los primos serían parientes del alcalde de Zacapoaxtla, Guillermo Lobato Toral. Durante las investigaciones se descubrió que Cristián tiene los dos apellidos del alcalde de Zacapoaxtla.

“Y Pablo Daniel comparte el apellido materno del presidente municipal de Zacapoaxtla. El parentesco está plenamente confirmado y falta que se haga público en las próximas horas. Ambos sujetos están plenamente identificados por la Fiscalía General del Estado de Puebla como los asesinos del presidente municipal de Huitzilan de Serdán, Manuel Hernández Pasión”, reveló el columnista poblano Carlos Gómez.

Para el diputado federal Juan Manuel Celis Aguirre hay datos contundentes que incriminan a familiares cercanos del alcalde de Zacapoaxtla, Guillermo Lobato Toral, y que la prensa ha dicho que no solo eran sus familiares, sino que también eran sus trabajadores en el ayuntamiento.

“Fueron los caciques de la Sierra Nororiental, encabezados por el presidente municipal de Zacapoaxtla, quienes mataron a Manuel Hernández Pasión”, sostuvo el líder poblano.

En conferencias de prensa, la organización ha señalado como autores intelectuales del crimen al cacicazgo de la Sierra Nororiental de Puebla, conformado, entre otros, por el alcalde de Zacapoaxtla, y el cacique Alonso Aco Cortés, precandidato de Morena a la gubernatura de Puebla, y al vocero de este último, el cura Martín Hernández.

Una de las pruebas de lo anterior es la reveladora declaración que el 12 de enero de 2016, a través del diario impreso La Jornada de Oriente, lanzó Aco Cortés, cuando amenazó de muerte a Hernández Pasión: “no vaya a ser que alguien de ustedes aparezca por ahí muerto o malherido”.

“Nosotros exigimos que el Gobierno encarcele a los asesinos y a quienes planearon el crimen. Si no pueden, que renuncien”, reclamó Celis Aguirre.

Por ello, el Movimiento Antorchista anunció que el lunes 15 de enero estarán marchando 40 mil de sus 300 mil integrantes para exigir, durante el informe del gobernador del estado, José Antonio Gali Fayad, cárcel para los asesinos de Manuel Hernández y su escolta Juventino Torres Melquiades, privados de la vida en una emboscada en las goteras de Zacapoaxtla.

“Manuel quería que el pueblo estuviera bien”

“Él era buena gente. Lo mataron los caciques, no querían que se hicieran los trabajos; ellos quieren que entre la tristeza a nuestro pueblo. Cada que hablaba con él, me escuchaba. Y me duele porque él quería que el pueblo estuviera bien. Yo por eso quiero que a los asesinos los atrapen y los encarcelen”, dice Manuela Pasión Cañadero, habitante de la cabecera municipal de Huitzilan.

A los funerales de Hernández Pasión, realizados en el auditorio municipal, acudieron cerca de 30 mil campesinos de la agreste sierra poblana para despedir a su líder. Se le cantaron corridos escritos para recordarlo, se pronunciaron discursos para exigir justicia y sobre su ejemplo, y los indígenas se acercaban al féretro despedirse de un líder excepcional, como lo describió el Secretario General de Antorcha, Aquiles Córdova Morán.

“La gente quería a Manuel”, afirma su viuda, Beatriz González Hernández.

Durante la gestión de Manuel, de 2014 a 2017, se invirtieron más de 502 millones de pesos en obras, servicios y apoyos para la población, cifra que es cuatro veces superior a la que usualmente recibe el Ayuntamiento como techo financiero, pero que se logró gracias a la gestión de los diputados federales Juan Manuel Celis Aguirre, Hersilia Córdova Morán y Edith Villa Trujillo, y su organización, el Movimiento Antorchista.

Durante la administración de Hernández Pasión se materializó la obra más importante para Huitzilan: el hospital, con una inversión de más de 52 millones de pesos y una infraestructura con equipo moderno y las condiciones para continuar con la ampliación del espacio para nuevas áreas de atención y especialización. También se construyó la unidad deportiva, se rehabilitó el tramo de la carretera interserrana que pasa por el municipio a la altura de San Miguel del Progreso hacia El Paraíso y de El Paraíso hacia la cabecera municipal. Se pavimentaron, en una segunda y tercera etapa, los caminos Huitzilan-Pahuata y Totutla-Pahuata.

Datos obtenidos de los informes de gobierno presentados por el edil detallan la intervención de su gobierno en el mejoramiento de la infraestructura educativa con más de 32 aulas equipadas, cinco techados, entrega de libros, instrumentos de banda de guerra, uniformes y otros; en apoyo al campo cuatro mil 342 acciones, en apoyo a la vivienda destinó el 20 por ciento de lo invertido en el periodo y otras acciones.

En mayo de 2016, el Doctor en Economía por la London School of Economics de Inglaterra, Abel Pérez Zamorano, tras demostrar con datos duros el desarrollo de este municipio de la Sierra Nororiental poblana a lo largo de los últimos 30 años, afirmó en un artículo que “Huitzilan de Serdán es un caso exitoso de desarrollo en municipios indígenas”.

Además, el edil asesinado fue militante del Movimiento Antorchista, realizó activismo en las diferentes comunidades de Huitzilan y en el municipio de Xochitlán. Manuel se ganó el cariño de los pobladores de la Sierra Nororiental, quienes lo miraban como a un guía y a su municipio como a un pueblo en desarrollo acelerado y con beneficio para sus pobladores.

Por ello y porque conocían el trabajo de cerca, pues visitaban continuamente Huitzilan, en diferentes ocasiones los grupos antorchistas lo invitaban a impartir conferencias, a inaugurar obras, a fiestas y reuniones en diferentes municipios.

Luis Gravioto Hilario, de la comunidad huitzilteca de San Miguel del Progreso, dijo que los habitantes están indignados, pues les quitaron a dos integrantes no porque tuvieran enemigos personales, sino por el trabajo que estaba realizando el edil en favor de su municipio. Él era un presidente de trabajo, aseguró, de lucha para la gente pobre. “La gente viene y pide que exijamos que se dé con los asesinos de nuestro alcalde, que los atrapen y tengan un castigo. Nos sentimos mal porque nos quitaron a nuestro presidente, a un luchador, a un hombre que siempre trabajó por nuestra comunidad. La gente de esta comunidad se siente triste, aquí en San Miguel”, expresó.

En entrevista, Beatriz González Hernández, viuda del alcalde huitzilteco, aseguró que el asesinato tuvo tintes políticos, que fue el cacicazgo de la región quien lo planeó porque no está de acuerdo con el avance que ha tenido el municipio y que se aceleró en el periodo de Manuel. “No tenía problemas personales, al contrario, fue un hombre bueno, reconocido por su pueblo por la labor que hizo para llevarlo al progreso, por educarlo, por mantenerlo unido y por enseñarle a luchar y a defenderse”.

Huitzilan clama justicia

El pueblo de Huitzilan, respaldado por los antorchistas del país, ha emprendido una campaña de denuncia y protesta para exigir justicia para Manuel Hernández Pasión y su escolta, pues han pasado más de tres meses y no se ha detenido a los asesinos.

María Guadalupe Tirado tiene 78 años. Viste una blusa de labor bordada con la técnica de pepenado en estambre, sus enaguas y un delantal con el que cubre sus ojos. Llora al escuchar el nombre de Manuel. “No estamos tranquilos, me gustaría que ya agarraran a los culpables. Él estaba trabajando bien, él nos llevaba por el buen camino, estaba trabajando bien y por eso les dio coraje a los contras. Él me apoyaba, cuando nos quedábamos sin dinero nos ayudaba. Él estaba trabajando bien, Estábamos bien, nos atendía bien, nos platicaba bien”, expresó.

Doña Lupita se ha sumado a dos marchas, a más de una decena de cadenas humanas, campañas de volanteo, perifoneo y declaraciones en la prensa para denunciar la impunidad en el caso.

Además, los antorchistas del estado de Puebla se han solidarizado con el pueblo huitzilteco, denunciando y exigiendo cárcel para los asesinos en diferentes foros como en los eventos en los que se concentraron 100 mil antorchistas de la capital de Puebla en el estadio Cuauhtémoc y 30 mil mixtecos en el Aniversario de Antorcha en Izúcar de matamoros, así como eventos nacionales de la organización campesina.

En conferencia de prensa, realizada el pasado nueve de enero, el presidente municipal sustituto Bartolomé Manzano Hernández declaró que se ha sumado y continuará apoyando en las actividades necesarias para solicitar justicia, pues como se ha desarrollado el caso pareciera que hay impunidad y complicidad, por ello no se ha querido detener a los criminales que privaron de la vida a quien consideró uno de los líderes más importantes de los huitziltecos y de habitantes de la Sierra Nororiental.

Señaló que en Huitzilan hay incertidumbre, pero al mismo tiempo hay coraje y por ello los huitziltecos se sumarán de manera enérgica y sin claudicar para que las autoridades encargadas de impartir justicia les hagan caso.

En el mismo evento, la viuda de Hernández Pasión informó que Antorcha no descansará hasta que se haga justicia, que continuará la lucha de forma pacífica, siempre dentro del marco de la ley.

“Ya hasta publicaron las fotografías de los asesinos materiales, entonces ¿por qué no los han detenido? Queremos justicia. Vamos a seguir exigiendo, vamos a tomar otras medidas, pero pacíficamente y dentro del marco de la ley. No estamos pidiendo venganza, solamente justicia”, afirmó.

“Ganaremos los sencillos”

Manuel Hernández Pasión nació el 10 de febrero de 1982 en Huitzilan de Serdán; hablante de la lengua náhuatl, abogado de profesión y destacado impulsor de las artes y la educación, se inmortalizó como el primer presidente municipal indígena profesionista en el municipio, lo que le permitió llevar a su pueblo a una nueva etapa de desarrollo.

En una entrevista realizada en 2013, Manuel narró que a los nueve años se integró a los clubes de danza y música de las diferentes escuelas. Comenzó a participar, de manera más activa en el proyecto de transformación de Huitzilan apoyando como activista en el momento en que cursaba su formación secundaria.

Mientras cursaba el primer semestre de bachillerato, se integró al grupo de alfabetización que se instrumentó desde el ayuntamiento; después como promotor y luego como asesor de un punto de encuentro, donde la principal tarea era dirigir a los asesores que contaban con grupos para la enseñanza; al mismo tiempo realizaba la tarea de alfabetizar en la comunidad de Aocotzota y Xinachapan.

De 2002 a 2005 se desempeñó como regidor de educación, periodo en el que inició sus estudios de licenciatura en Derecho en el Instituto de Estudios Superiores de la Sierra (IES), esto dijo, con el propósito de conocer los fundamentos de las leyes que mueven tanto la política como el desarrollo de las actividades de un ayuntamiento, una dependencia y los programas sociales, para utilizarlos en favor de su pueblo. Como regidor encabezó, en coordinación con el Movimiento Antorchista, la lucha para conseguir las claves para las primarias Carmen Serdán, Vicente Guerrero y Fulgencio Sánchez de la cabecera municipal; así como del preescolar de la quinta y cuarta sección, el preescolar de San Miguel del Progreso en la Tercera sección y el preescolar de Raúl Isidro Burgos.

En el siguiente trienio colaboró como secretario de gobernación y pudo conocer más sobre las necesidades de las familias huitziltecas, ya no solo en el ramo educativo, sino en salud, infraestructura, servicios y otros ámbitos.

En 2008, la organización le encomendó la tarea de encabezar el bachillerato “Margarita Morán Véliz”, año en el que refrendó su compromiso con el proyecto de progreso de Antorcha al integrarse al activismo de manera formal. Las primeras demandas que logró fueron para las comunidades de Acateno, Xaluanco y Pilactitan.

Hernández Pasión fue también director de la Escuela Normal Superior Mixteca Baja “Clara Z. Córdova Morán”, al tiempo que realizaba activismo en la zona de Totutla y Zoyotla. De 2009 a 2013 fue líder de Antorcha Magisterial y, posteriormente, candidato y presidente municipal.

En esa ocasión, Manuel Hernández enfatizó: “mi formación académica y política se la debo a Antorcha y estoy totalmente convencido de que México necesita un cambio en el modelo económico, como lo ha dicho el maestro Aquiles Córdova Morán, en favor de los pobres; por lo que no hay de otra más que organizarse.

Mi trayectoria me ha permitido conocer las necesidades más sentidas de las familias humildes de Huitzilan, y he entendido que el ayuntamiento es un medio que facilita la solución de problemas; es cierto, no se resuelven de un día para otro, pero sabiendo administrar los recursos, sabiendo gestionar y con el apoyo del Movimiento Antorchista, se facilitará la solución de éstos. Yo acepté con mucho gusto y no los voy a defraudar, de manera que me interesa continuar por la senda del progreso, el desarrollo, la tranquilidad y paz social”. Y no los defraudó; luchó por ellos hasta la muerte.

El 30 de noviembre, durante un festival cultural de protesta en el Zócalo de Puebla, el hijo mayor de Hernández Pasión, Manuel Hernández González, afirmó: “Sepan todos los jóvenes que están aquí, y todos los huitziltecos, que aquí está la familia de Manuel Hernández Pasión, dispuesta a defender al pueblo como él lo hizo. Y que si la intención era terminar con Manuel, mi padre, sepan que tuvo tres hijos que nunca abandonaremos los ideales que sembró en nosotros. Ganaremos los más sencillos, aunque no lo crean los caciques”.

Las mujeres huitziltecas en la lucha por el progreso

Las mujeres son un pilar en la historia de progreso de Huitzilan. En la época de terror arriesgaron la vida, participaron en las gestiones, en las marchas y se encargaron de preparar los alimentos para un pueblo decidido a enfrentar a los enemigos del progreso con tal de lograr su sueño más preciado: la paz de su municipio.

Las mujeres huitziltecas trascendieron en la historia por el activismo, que continúan ejerciendo en favor de su pueblo; por la lucha decidida para dejar a sus descendientes un mejor municipio, donde se trabaja, donde se pueden curar, divertir y caminar con la tranquilidad que les ofrece el nuevo Huitzilan, el de progreso.

Las Zihuame huitziltecas (mujeres, en náhuatl) no son solo amas de casa, profesionistas o un habitante más; son luchadoras y visionarias; son constructoras de la paz, de la tranquilidad social y del desarrollo de su pueblo, y en esta labor revolucionaria han dejado sufrimiento, cansancio, incluso la vida.

Son a las que les duele la muerte de su líder, de su presidente, de su hermano mayor: el Lic. Manuel Hernández Pasión, joven antorchista asesinado junto con su escolta Juventino Torres Melquiades; ambos cayeron ante las balas asesinas del cacicazgo de la región el pasado 10 de octubre. Estas mujeres son las que exigen cárcel para los criminales, claman justicia y se suman a la lucha para evitar que se pierda lo conseguido en 34 años; se ponen al frente de las marchas, de las reuniones, de cualquier actividad, con las mejillas arreboladas hasta las comisuras de los labios, pero con el puño en alto mostrando fortaleza. Son las mujeres revolucionarias de Huitzilan de Serdán.

Desde diferentes trincheras cuentan su historia, muchas de ellas recuerdan los tiempos en que apenas un candil iluminaba sus viviendas; no olvidan la dura vida bajo el cacicazgo y la época de terror de la UCI; por eso valoran al nuevo Huitzilan; las que nacieron después de que legara Antorcha se reconocen a sí mismas como producto de una historia de éxito, la creación de un municipio modelo.

Las páginas de la prensa poblana han recabado varios datos que implican al edil de Zacapoaxtla en el asesinato de Manuel Hernández:

Primero. La Fiscalía General del Estado tiene pruebas de que uno de los vehículos que participó en el crimen se hallaba escondido en un inmueble que es propiedad de familiares muy cercanos a Guillermo Lobato Toral.

Segundo. Existen testigos oculares que han declarado ante la Fiscalía que Lobato Toral llegó al lugar del crimen en el momento en que comenzaban las diligencias para levantar el cadáver de Hernández Pasión, exigiendo se le permitiera el paso por el cordón de seguridad establecido, y esto se contextualiza con el hecho de que uno de los asesinos abandonó su vehículo en la escena del crimen.

Tercero. Cuando Lobato Toral se hizo cargo de la presidencia de Zacapoaxtla, uno de los asesinos purgaba condena y que fueron la posición de su pariente y sus relaciones de poder las que le abrieron las puertas de la prisión.
Cuarto. Hay testigos, que ya han declarado en la Fiscalía General, que sostienen que ese mismo asesino no solo era pariente de Lobato Toral, sino que era de quien echaba mano para trabajos de esa índole.

Testimonio de una valiente huitzilteca

María Margarita Cebais ha vivido siempre en la segunda sección de la cabecera municipal. Ella narró, en su lengua maternal, náhuatl, cómo vivían en la cruenta etapa a la que llevaron los pistoleros de los caciques y de la UCI a su municipio. Mientras recuerda, el aroma del café se acentúa. Sale de una olla de la que sirve tres tazas para las visitas.

Doña Margarita toca sus rodillas. Le duelen. Es la edad, tiene 83. También es por efecto de la acumulación de trabajo, de muchos años moliendo de rodillas en el metate y lavando ropa ajena. Nos presume su casa, se la construyó hace dos años el entonces presidente municipal, Manuel Hernández Pasión. Se sienta en un banquito, acomoda sus enaguas que están atadas con una paxa roja -faja bordada- que hace juego con su blusa color negro y morado, bordada en estambre con la técnica de pepenado.

Margarita (M).- Hace tres años me habían contratado para moler en una clausura, cuando se graduaron tres niños; también me había contratado Susana, a ella le molí seis kilos de chile. Ahora ya me canso demasiado, porque antes lavaba mucho, molía y hacia otras cosas.

Antes yo molía chile, café, lavaba ropa, iba al corte del café; hacia cualquier tipo de trabajo, solo descansaba los días lunes, de ahí otra vez empezaba a lavar y así, pero no ganábamos nada; si es que se ganaba algo eran 15 pesos, pero tenía que ser lavada mucha ropa. Lavaba donde fuera y cuando era mucha ropa me daban 20 pesos. Ahora ya es diferente. vivimos mejor. Ya no tenemos miedo.

Buzos (b).- ¿Cómo vivían en la época del conflicto entre los pistoleros de la UCI y los caciques?

M.- Nosotros estábamos aquí. Ellos nos agredían porque sí. Cuando nos fuimos a refugiar a Zapotitlán nos quemaron nuestra casa. Cuando todavía no me iba me decían los de la UCI: aún no te vayas, no te vayas; pero por qué no me iría si por allá se oían los estruendos y cuando escuchábamos ya estaba una casa acribillada. Antes qué se podía comer si no podíamos salir; si acaso, encontrábamos poquito maíz. Si se tenía maíz, pues prepararlo y comer tortilla seca; en algunas ocasiones recogíamos los plátanos verdes y los mezclábamos con la masa del maíz; algunas personas comían el tallo del plátano, yo nunca comí el tallo, pero sí comí el plátano verde. Así sufrimos antes.

Cuando no estábamos, los de la UCI entraban a nuestras casas, las saqueaban y si no había nada pues las quemaban. Mi familia se fue a Zapotitlán, solamente yo me quedé porque teníamos mazorca; todos los demás se fueron y los que se quedaron, los que no huyeron no salían; no salían ni a comprar. Si iba uno a comprar, ya lo estaban esperando con las armas de fuego. Una vez fui a lavar a la casa de Minerva; me atajaron, pero yo engañé a aquel hombre diciéndole que yo iba con mi comadre Rosinda a la iglesia. Y fui a la iglesia. En esa ocasión me dijo: te va a llevar la chingada, solamente le respondí que no le debía nada y así me dejó ir. Fue entonces cuando me fui a Zapotitlán.

b.- ¿Cómo logró regresar a Huitzilan?
M.- Cuando estábamos en Zapotitlán nos invitaron a las marchas. Todos gritábamos que se fueran los asesinos. Íbamos gritando. Nos fueron a traer de Zapotitlán y los que encabezaron fueron el esposo de Luisa, Ramírez Velázquez Gobierno. Él era ya el presidente. Fueron y nos dijeron que ya nos regresáramos a nuestro pueblo. Llegamos a la presidencia con él y mucha gente que había salido de Huitzilan. Entonces nos quedamos allí, en la presidencia. Allá nos dormíamos, cocinábamos. Éramos muchas personas las que estábamos alojadas allí.

Comíamos de a cuatro tortillas, lo sabe mi compadre Moisés González Lira. Todas las señoras cocinábamos.

b.- ¿Cómo participaron las mujeres para liberar a Huitzilan de los pistoleros?
M.- Antes íbamos a las marchas. Pasaba una semana y otra vez. Marcha tras marcha. Nosotras apoyábamos en lo que se podía, casi siempre en la cocina. Cuando íbamos a las marchas era para exigir que se fueran los de la UCI, o para pedir justicia o si necesitábamos obras.

A veces íbamos a los plantones y marchas pero no cocinábamos, cuando íbamos a México. Recuerdo que cuando salíamos no llevábamos dinero, salíamos en la noche, nada más marchábamos un día y nos regresábamos; o si no pasábamos a quedarnos en el CBTa de Zacapoaxtla. Ahí nos apoyaban con la comida. Viajábamos en ocasiones en volteos, no como ahora que ya podemos ir en autobús. Antes cuándo, no se podía, solo en volteos; ahora los camiones entran hasta Huitzilan porque ya hay caminos.

b.- ¿Qué cambios ha visto en su pueblo desde entonces?
M.- Ahora ya no es así, ya todo está bien. Hoy podemos andar a la hora que sea sin ningún problema, salir a comprar sin miedo alguno, salir de noche. Antes, ¿cuándo se podía salir? Cuando regresamos ya era un poco más pacifico y ahora ya está tranquilo. Algunas personas que salieron ya no regresaron, pero la mayoría sí regresó.

Ya se arregló el pueblo. Antes no había camino, todas estas calles que hay se hicieron después, cuando llegaron los compañeros. No había caminos, iba uno en las veredas lodosas; ahora todo el camino está bonito. Las casas estaban hechas como sea, eran de madera y a veces ya estaba podrida, antes todo era así; nuestra casa era de paja, la amarrábamos en rollos, los ajilaban y los amarraban a unos palos y la parte de abajo era madera. No goteaba, los amarraban bien y el agua se iba para otro lado; antes no teníamos piso, todo era de tierra y ahora ya es diferente. Pues ahora están trabajando bien, está muy bonito el hospital, antes no teníamos hospital. Nada. Cuando los niños tenían fiebre les echábamos aguardiente, así curaba a mis nietos, o iba por agua y le echaba sal y se la untaba en todo el cuerpo, hasta vapor les salía, y con eso los curaba; ahora no, ahora si se enferman se los llevan al hospital.

Margarita aprecia el trabajo realizado por Manuel Hernández Pasión en favor de su pueblo. Lo recuerda como el líder con el que se sentían seguros, sin miedo.

M.- Cuando entró el presidente municipal, Manuel, nosotras fuimos a tostar y a moler el chile; también cuando se hacían los preparativos para la feria. Hace dos años todavía fui a ayudarles en la feria, ahorita ya no puedo.
El presidente me vino a ver, me dijo: te vamos hacer tu casita; y cumplió, él me hizo mi casita.

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