Honran ante su tumba, al militar soviético que descifró la escritura maya

**A Yuri Valentínovich Knórozov le llevaron el mejor regalo de cualquier tiempo y era: En lengua maya y en lengua castellana, el poeta maya Jorge Miguel Cocom Pech, de Calkiní, Campeche, le recitó el poema "U naajil a pixan" ("La casa de tu alma").


Honran ante su tumba, al militar soviético que descifró la escritura maya

La Crónica de Chihuahua
16 de noviembre, 22:36 pm

El 11 de noviembre, alrededor del mediodía, los profesores del Centro de Estudios Mesoamericanos Yuri Knórozov de la Universidad Estatal de Rusia de Humanidades, acompañados por su directora, Dra. Galina Ershova y, también, en la compañía de dos mayas: Jorge Miguel Cocom Pech y Alejandro Junnabk’u Cocompech López, hicieron una visita y una guardia de honor en la tumba en donde está enterrado el ilustre mayista Yuri Knórozov.

El homenajeado, a mediados del siglo pasado descubrió el método que hizo posible el desciframiento de la escritura maya antigua, fue un militar soviético.

Yuri Valentínovich Knórozov fue un lingüista, epigrafista, etnólogo, mayista, que tuvo un papel clave en el desciframiento del sistema de escritura de la cultura maya.​ De 1943 a 1945, Knórozov prestó sus servicios para la armada roja como observador de artillería4.

Hacia finales de la guerra, en mayo de 1945, Knorozov y su unidad apoyaron la avanzada del Ejército Rojo hacia Berlín. Fue allí, después de la batalla de Berlín cuando Knórozov tuvo la oportunidad de encontrar, por casualidad, el libro que disparó su interés en el desciframiento de la escritura maya. En los relatos posteriores, los detalles de ese episodio han adquirido un toque folklórico, como "...una de las más grandes leyendas en la historia de las investigaciones sobre los mayas".​ La anécdota se ha reproducido ya muchas veces, sobre todo a partir de la publicación de Breaking the Maya Code [El desciframiento del código maya], de Michael D. Coe.

Según esta versión, cuando se encontraba en Berlín, Knórozov llegó a la Biblioteca Nacional cuando esta estaba en llamas. Knorozov logró sacar un libro de la biblioteca, libro que, para su sorpresa, resultó ser una rara edición: se trataba de los Códices mayas, libro de Villacorta y Villacorta publicado en 1930 en la ciudad de Guatemala​ que contenía reproducciones de los tres códices mayas conocidos hasta entonces: el Códice Dresde, el Códice Madrid y el Códice de París. Estos códices precolombinos plegables que sobrevivieron contienen una mezcla de datos astronómicos, calendáricos y rituales, y están ilustrados con descripciones de deidades, de animales y de otras escenas. El dato crucial es que muchas de las ilustraciones aparecen acompañadas de leyendas en escritura maya, que serían las bases para que Knórozov y otros comenzaran a determinar los valores fonéticos representados en los glifos. Se dice que Knórozov llevó este libro consigo a Moscú al terminar la guerra, y el análisis que llevó a cabo se convertiría en el fundamento de sus posteriores investigaciones de vanguardia acerca de la escritura maya.

En su homenaje, este 2022, Yuri Valentínovich recibió un regalo post mortem, el mejor que pudo haber recibido en cualquier tiempo y era: En lengua maya y en lengua castellana el poeta maya nacido en Calkiní, Campeche recitó el poema U naajil a pixan, La casa de tu alma.