Hallan vestigios de una cultura avanzada en las barrancas de Huápoca

**Entonces, no eran simples cazadores y recolectores errantes. Hubo aquí terrazas de cultivo, telares manuales y una complicada ciencia culinaria, indicios de que floreció un sistema cultural con identidad propia, que se podría remontar a unos 3 mil años atrás.


Hallan vestigios de una cultura avanzada en las barrancas de Huápoca

La Crónica de Chihuahua
3 de septiembre, 18:11 pm

Chihuahua.- Algunas de las culturas prehispánicas practicaban una agricultura avanzada y desarrollaron diversas tecnologías en arquitectura, en alfarería y en otros ámbitos de la vida. Resulta entonces, que no todos eran simples cazadores y recolectores errantes.

En las barrancas de Huápoca, en el municipio de Madera, se realizó, por parte de arqueólogos chihuahuenses, el hallazgo de terrazas de cultivo, de restos de telares manuales y de vestigios de una complicada ciencia culinaria, que les permiten asegurar que en ese lugar floreció todo un sistema cultural con identidad propia, que se podría remontar a unos tres mil años atrás.

Eran asentamientos en cuevas con casas que fueron, además de numerosos, autosostenibles económicamente, y eran relativamente independientes de la metrópoli -la ciudad de Paquimé-, de acuerdo al arqueólogo Eduardo Gamboa Carrera.

Gamboa, quien dirige el proyecto de rescate y conservación de Paquimé, está también encargado del sitio arqueológico de las Cuarenta Casas, así como de la exploración y el estudio de todo el sistema de asentamientos de las barrancas de Sírupa y Huápoca.

Desde hace por lo menos tres mil años, dijo Gamboa, había aquí núcleos de población cuyo modo de vida se adaptó a los recursos naturales.

OCUPACIÓN ARCAICA DE LA REGIÓN

Gamboa identifica este poblamiento como una «ocupación arcaica de la región», que con el tiempo llegó a coincidir con «el pico» del máximo desarrollo de Paquimé, entre los años 1200 y 1450 de nuestra era.

Hace uno 10 mil años, cuando los grandes glaciares no habían terminado de replegarse completamente hacia el Norte, el clima de esta región era muy diferente al actual, con nevadas impresionantes de más de un metro de altura, y con temperaturas promedio mucho más bajas que las actuales.

El clima era de un eterno invierno, y el paulatino aumento de las temperaturas trajo un pesado reto para los antiguos pobladores, que vivían esencialmente de la caza y la recolección. El hecho de que desaparecieran para siempre los animales como los mamuts, de movimientos relativamente lentos, y que tuvieran que ser sustituidos por piezas de caza, como los felinos, aves y ardillas, les complicó mucho la tarea.

Este cambio climático supuso todo un cambio de costumbres y una dificilísima adaptación.

LA AGRICULTURA ENTRÓ POR LOS RÍOS

Y precisamente unos mil quinientos años antes de nuestra era, de acuerdo a la novísima teoría de Eduardo Gamboa, sucedió que, por los ríos de esta sierra que van a desembocar en las costas de Sonora y Sinaloa -donde estas generosas corrientes forman los valles más fértiles del país-, moviéndose corriente arriba, llegaron a la región de Huápoca-Sírupa hordas de individuos que traían consigo el conocimiento de la agricultura.

Las técnicas agrícolas, entonces, se difundieron por la zona y constituyeron un novedoso y exitoso medio de vida que potencializó los recursos de que disponían los antiguos moradores.

La agricultura se difundió también a las regiones adyacentes a la Sierra Madre Occidental, como Casas Grandes, donde floreció la ciudad de Paquimé.

Ese es un enfoque distinto que contradice todo lo que se suponía como verdad acerca de Paquimé y sus «satélites» y «colonias».

La verdad es, entonces, que Paquimé era la ciudad ritual, una Meca en el sentido religioso y ritual, a donde literalmente acudían de todos los pueblos de cultura emparentada, a realizar las grandes celebraciones.

Pero el dominio de Paquimé no parece -o al menos no hay evidencias-, haberse basado en un dominio económico, ni mucho menos en la fuerza militar.

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