Gobierne quien gobierne: Antorcha avanza

**Pero así como ha crecido la riqueza producida en Baja California, también aquí la pobreza viene aumentando. Aquí empieza la injusticia. Según el CONEVAL, de 2008 a 2010, la población bajacaliforniana en situación de pobreza, aumentó de 26% al 32%.


Gobierne quien gobierne: Antorcha avanza

La Crónica de Chihuahua
8 de junio, 17:25 pm

Por Ignacio Acosta Montes
Dirigente del Movimiento Antorchista en Baja California

Baja California se destaca por su mano de obra, eficiente y productiva, en los siguientes sectores estratégicos: aeroespacial, electrónicos, electrodomésticos, productos médicos, biotecnología, tecnologías de la información, servicios médicos, y vitivinícola. De igual manera es importante la producción agrícola del Valle de Mexicali y del Valle de San Quintín. Esta intensa actividad productiva, coloca al estado en el séptimo lugar a nivel nacional en cuanto a producto interno per cápita; es decir que de acuerdo con lo que le correspondería a cada bajacaliforniano de la riqueza producida en un año, sólo estamos abajo del Distrito Federal, de Nuevo León, Campeche, Quintana Roo, Coahuila y Chihuahua.

Pero así como ha crecido la riqueza producida, también la pobreza viene aumentando en nuestra entidad. Aquí empieza la injusticia. Según el CONEVAL, de 2008 a 2010 el porcentaje de la población bajacaliforniana en situación de pobreza, aumentó de 26% al 32%, es decir, más de un millón de personas; de acuerdo, entonces con las estadísticas oficiales, uno de cada 3 bajacalifornianos es pobre. Esos mismos estudios afirman que de 2008 a 2010 aumentó de 14 a 17% el número de los que no tienen acceso a la alimentación: más de medio millón sufre hambre.

Se presume por las autoridades que estamos entre los estados con menor pobreza, pero esos números no se corresponden con la realidad que vive día a día el obrero del parque industrial de Otay o el jornalero de los valles de Mexicali o San Quintín. A la trabajadora de la maquila, los 800 pesos que percibe a la semana no le alcanzan ni para lo más indispensable. Dramas humanos muy dolorosos, tragedias inenarrables se viven en esos hogares, en donde no se sabe qué se va a comer el día de mañana. Y aunque la pretendan ocultar, la cruel realidad alcanza a aparecer en sus amañadas cifras: un millón 740 mil bajacalifornianos no tienen acceso a ningún tipo de seguridad, afirma el Coneval 2010; de 2005 a 2013 se duplicó en el estado el número de trabajadores que no pueden adquirir la canasta básica con el producto de su trabajo. El llamado coeficiente de Gini, que sirve para medir el grado de desigualdad, estableció que en 2010 Baja California se encontraba dentro de los 10 estados con mayor desigualdad. Y para que nos quede más claro, esto significa que de acuerdo con el producto interno per cápita de 2010, a cada bajacaliforniano deberían de haberle tocado 125,657 pesos en un año; si la riqueza se repartiera igualitariamente (cosa que debo aclarar no es precisamente el objetivo de Antorcha) una familia de 5 miembros debió de haber recibido más de 12 mil pesos semanales en ese año.

La gran desigualdad que reina en nuestra península se evidencia en el contraste entre los que acostumbran ir a comer en restaurantes de lujo, a pasear y de compras a San Diego, Los Ángeles o Las Vegas, o de plano se mudan a zonas residenciales del “otro lado”, y los que viven hacinados en casuchas levantadas con madera y otros materiales de desecho.

Si aquí empieza nuestro México y aquí empieza la injusticia, es indispensable que el Movimiento Antorchista levante con mayor energía, más alta y brillante, la bandera de lucha de los humildes, la Antorcha de la esperanza para los marginados y explotados de estas tierras. Cierto que hemos avanzado, que más de 3 mil familias tienen un pedacito de México en donde poder levantar su casa gracias a la lucha antorchista; que cerca de 4,500 han podido ampliar o mejorar su vivienda organizados y luchando; que más de 18 mil bajacalifornianos se han beneficiado con la introducción de agua a sus colonias por la lucha de todos nosotros. En el terreno educativo hemos avanzado, a pesar de la oposición de los sectores más retrógrados enquistados en el sistema educativo estatal, y más de dos mil niños y jóvenes estudian en escuelas fundadas por los profesores de Antorcha Magisterial. Elecciones van y vienen, pero el trabajo de organización y politización del pueblo, la lucha y el avance en la mejoría de sus condiciones de vida, no para: gobierne quien gobierne, Antorcha avanza.

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