¿Estamos ante una verdadera alternativa?

**Dado que solo el pueblo es quien vive en carne propia los estragos de un mal Gobierno y una mala política, es capaz de poner un alto a todos los que son incapaces de sacarlo adelante...


¿Estamos ante una verdadera alternativa?

La Crónica de Chihuahua
13 de junio, 19:48 pm

Por Hersilia Córdova Morán/
Dirigente del Movimiento Antoorchista en Atlixco, Puebla

En los días que corren nos ha golpeado tanto la adversidad que pareciera que ya nada puede sorprendernos y, sin embargo, día con día vemos en los medios nuevas situaciones que lejos de dejarnos perplejos nos debieran motivar a la profunda reflexión y a la consecuente y obligada acción. En días pasados fuimos testigos de una protesta a nivel nacional por parte de un reconocido sector social y que consistió en un desfile de carros particulares con pancartas que portaban la leyenda “FUERA AMLO”, “NO TE QUEREMOS AMLO“ y “FUERA AMLO DE LA PRESIDENCIA”, mismas que se encontraban adheridas a los vidrios de las ventanas o en el cuerpo del vehículo. En algunos semáforos los ocupantes de los vehículos bajaron a hacer acto de presencia alzando sus cartulinas.

Pues bien, ¿qué de nuevo puede tener esta manifestación? ¿No se trata de una más de las tantas que se acostumbran en nuestro país por grupos afectados por el nuevo Gobierno? ¿Qué lectura debemos darle a esta nueva manifestación más allá de lo que dicen sus improvisadas pancartas?

Las auténticas luchas sociales en nuestro país y en el mundo, así como las diversas formas que esta lucha asume para materializarse, están siempre conformadas y respaldadas por los distintos sectores que conforman la clase trabajadora del país en cuestión, mismos que, por las razones económicas que rigen la sociedad en que vivimos, se encuentran siempre empobrecidos y sojuzgados, a saber: campesinos, obreros, amas de casa, maestros, comerciantes ambulantes, etc.

En el otro extremo, la clase beneficiada de este sistema socioeconómico, los sectores que la conforman y sus aliados, constituyen la facción opositora a esa clase trabajadora y progresista. Y en la constante pugna social que libran, como en toda lucha, ejerce su poder a través no sólo de la fuerza pública, sino la legal y la ideológica. Por ejemplo, cada vez que la clase trabajadora hace uso de sus derechos constitucionales para realizar una manifestación, una protesta, un mitin o un plantón, se lanza contra ella toda la artillería desde diversos frentes, desde los medios de comunicación, los negocios de la vía pública, las oficinas de Gobierno y los automóviles de quienes sienten violentado su sagrado derecho, que sienten exclusivo, al uso de las calles. Desde lujosos e impacientes vehículos suelen vociferar en contra de los manifestantes insultos como: “ponte a trabajar holgazán” y “eso te pasa por no ir a la escuela”.

Sin embargo, ¿qué pudimos apreciar en las recientes protestas en contra del Gobierno de la 4T? ¿Quiénes salieron a protestar? ¿No fue acaso la clase media en coche, buena parte de la cual, hace dos años se volcó en las urnas a favor de AMLO y Morena? Más allá de la heterogeneidad de la clase media yo quiero dejar constancia de algunos puntos:

Primero: educar y organizar al pueblo es la tarea más urgente del momento. Si estamos hartos de discursos superficiales y fantocheros, si estamos indignados por la situación de postración en que se encuentra nuestro país, por el trato de faltos de inteligencia que nos da el ejecutivo federal, y los mandos inferiores, si hemos sido afectados por el mal desempeño que este Gobierno ha tenido en el sector salud, la inseguridad y la economía, debemos saber que la única salida es organizar al pueblo. Solo un pueblo consciente, politizado y en pie de lucha dejará de creer en sujetos mesiánicos y cambiará las cosas, por la vía democrática, que es la mejor forma de lograr el cambio en nuestros días.

Segundo: la espontaneidad de las manifestaciones en contra de cualquier Gobierno nunca ha derivado en una solución verdadera para el problema que enfrentan las clases oprimidas. Históricamente, las rebeliones que no proponen, para resolver los problemas sociales, una alternativa estructurada y mejor, para sustituir a la que pretenden derrocar, sólo permiten el arribo al poder de una fuerza más agresiva, más conservadora, más abusiva que la depuesta.

Tercero: mucho se le puede criticar al Gobierno actual, pero una cosa es cierta, llegó al poder con el apoyo popular y es el poder popular el que tiene la tarea de cambiarlo, pero no para poner a una fuerza conservadora y agresiva, sino a una nueva clase gobernante que, amparada en su trayectoria política al lado del pueblo y de la mano del pueblo, garantice que su proyecto económica y social sea el mejor para las grandes mayorías.

Pues bien, para lograrlo, dado que solo el pueblo es capaz de arrojarse a las empresas más temerarias, porque solo el pueblo, que es quien vive en carne propia los estragos de un mal Gobierno y una mala política, es capaz de poner un alto a todos los que son incapaces de sacarlo adelante, debe estar lo suficientemente politizado como para entender que un cambio a secas, no es suficiente. El cambio debe ser para bien, y ese cambio no puede ser volcado al pasado, sino al futuro. Todo lo pasado demostró que no estuvo a la altura de las necesidades ni de las circunstancias. Es necesario, entonces, trabajar sobre un proyecto de país progresista con una nueva clase política emanada del pueblo mismo, que tenga en su haber, además del respaldo popular, resultados contantes y sonantes.

Las grandes masas trabajadoras están llamadas, ante esta nueva realidad, a construir ese nuevo partido que los represente y que como fruto de un trabajo de verdadera raigambre e identificación con sus hermanos los humildes, saque a flote a los mejores hombres y mujeres organizados para que sean quienes lleguen al poder y trabajen con inteligencia, entrega y decisión, en construir una patria más justa, más soberana y más democrática, que abrace por igual a todos sus hijos y les otorgue una vida digna de considerarse humana. Esa clase política no empieza desde cero. En el país, desde hacer 46 años, una gran fuerza política que aglutina hoy a más de dos millones de mexicanos humildes, que siempre ha trabajado de la mano del pueblo, educándolo, politizándolo y organizándolo al amparo de un proyecto de nación en la que cabemos todos los hijos de esta patria. Esa fuerza es el Movimiento Antorchista Nacional y estamos listos para el reto. Sea.

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