En respuesta a mi camarada periodista César Trujillo

**No creo que al periodista y catedrático se le haya pasado una de las primeras lecciones del periodismo: hay que buscar las fuentes directas de los hechos y contrastar datos para llegar a la verdad.


En respuesta a mi camarada periodista César Trujillo

La Crónica de Chihuahua
8 de mayo, 13:17 pm

Por Ingrid Estrada/
Vocera Estatal del Movimiento Antorchista de Chiapas

“Nos preguntan los poetas de aterradores bigotes,
los académicos polvorientos, afines de las arañas,
los nuevos escritores asalariados,
que suspiran porque la metafísica de los caracoles
les cubra la impudicia:
¿qué hacéis vosotros de nuestra poesía azucarada y virgen?
¿Qué, del suspiro atroz y los cisnes purísimos?
¿Qué, de la rosa solitaria, del abstracto viento?
¿En qué grupo os clasificaremos?
¿En qué lugar os encasillaremos?
Y no decimos nada.
Y no decimos nada.
Y no decimos nada.
Porque aunque no digamos nada,
los poetas de hoy estamos en un lugar exacto:
estamos en el lugar en que se nos obliga
a establecer el grito...”

Inicio mi opinión retomando un fragmento de la poesía “Canto a nuestra posición”, escrita por el poeta, ensayista y periodista salvadoreño Roque Dalton, y lo hago porque en este fragmento Dalton dice mucho, porque no se confundió cuando acertadamente hizo una crítica a los poetas de su tiempo que no tomaron posición respecto a los acontecimientos y dolores de su pueblo y su época. Este mensaje no ha muerto, por el contrario, es hoy más vigente que nunca, sobre todo para aquellos que nos dedicamos, de alguna u otra manera, a escribir y llevarle la verdad al pueblo pobre de México.

Lo anterior viene a cuento porque, como los poetas contemporáneos de Dalton, en nuestro estado hay quienes se autocalifican como poetas, escritores y periodistas de altos vuelos, pero en sus escritos distorsionan la realidad y engañan a la gente. Me refiero al reciente caso de mi camarada periodista César Trujillo, columnista de Código Nucú en el diario Contra Poder (medio al que nuevamente pido derecho de réplica), quien además de dedicarse al periodismo y a la docencia, se ha distinguido como poeta chiapaneco.

En su impreso del 7 de mayo, Contra Poder publicó una columna firmada por César Trujillo, en donde el “poeta” se sumó a la campaña de desprestigio del Movimiento Antorchista que se ha venido operando en varios estados del país. El periodista chiapaneco vuelve sobre la misma cantaleta mil veces repetida en los medios de circulación nacional y mil veces refutada por nuestra organización: Antorcha ha lucrado con la pobreza y se ha beneficiado de los programas sociales federales para abrir sus negocios.

No creo que al periodista y catedrático se le haya pasado una de las primeras lecciones del periodismo: hay que buscar las fuentes directas de los hechos y contrastar datos para llegar a la verdad. Tan fácil que era teclear y ver en su monitor nuestra página web y buscar lo que hemos contestado respecto a estas acusaciones, para darse cuenta de que no hay ningún fundamento válido en ellas, sino solo la perniciosa intención de manchar nuestro nombre. Nosotros nunca hemos escondido, ni lo haremos, nuestra estructura financiera. Nuestros logros en este terreno han sido publicados tanto en nuestra página de Internet como en medios estatales y nacionales, cualquier investigación hemerográfica sencilla confirmará mi dicho. De paso le ahorro el esfuerzo y le informo a mi colega Trujillo que la estructura financiera de Antorcha ha sido construida por todos los antorchistas a base de cooperaciones, colectas públicas, rifas y diversas actividades económicas, todas lícitas.

Pero los antorchistas no somos ingenuos, sabemos que el caso va más lejos y no tiene que ver sólo con César Trujillo. Desde que el actual mandatario federal llegó al poder y comenzó su gira por la República, se ha utilizado a personajes como Trujillo para “golpear a Antorcha”. Para cumplir con la indicación, los periodistas a sueldo ni siquiera son creativos; utilizan la misma política de repetir y repetir las calumnias que repitieron otros antes que ellos. Atacan a una organización que durante muchos años han hecho mucho más por los suyos, los pobres, que una simple reunión mañanera.

Por eso Dalton tiene razón cuando llama a los poetas a que no se queden impávidos viendo el dolor y el sufrimiento humano. En nuestro país hay 80 millones de mexicanos en miseria y parece que los únicos que luchan contra la difícil situación por la que atraviesa el pueblo pobre de México somos los antorchistas, nadie más. Nosotros no olvidamos el dolor de nuestra gente, de lo difícil que puede resultar la vida por la falta de empleo, por la falta de educación, de vivienda, de seguridad, de salud y pedimos siempre por el pan nuestro de cada día, el pan de todos.

Esta labor no es nueva ni desconocida para mercenarios de la pluma como César Trujillo y compañía. Pero, aceptando sin conceder que ese fuera el caso, le informo que, como dijo nuestro vocero nacional, el Ing. Homero Aguirre Enríquez, “Antorcha será la voz de millones de mexicanos que sufren los abusos del nuevo gobierno”. Y es que la nueva política puesta en marcha por la 4T niega abiertamente el apoyo de obras y servicios básicos a la gente pobre, a los humildes que el hoy Presidente juró defender en campaña. Desde diciembre de 2018, los recursos destinados a este fin ya no se contemplan en el presupuesto federal. Como esta política no ha intimidado nuestra exigencia para que se atiendan las demandas de la gente, los grupos de poder responden con golpes bajos, con argucias como la de pagarle a columnistas que desprestigien nuestro trabajo. Pero eso no nos ha detenido antes ni lo va a hacer ahora.

A mis compañeros antorchistas, amigos y camaradas de lucha, solo les digo que estamos llamados a seguir unidos y organizados, construyendo a la organización que durante más de cuatro décadas ha guiado nuestro camino y ha mejorado nuestras condiciones de vida. Ante la campaña excrementicia y de desprestigio emprendida en nuestra contra, respondamos con más unidad, con más conciencia y con más inteligencia, pero, sobre todo, con más valor. Vale.

“Estamos en el lugar en que se encuentra el hombre.
Estamos en el lugar en que se asesina al hombre,
en el lugar
en que los pozos más negros se sumergen en el hombre.
Estamos con el hombre
porque antes, muchísimo antes que poetas,
somos hombres.
Estamos con el pueblo
porque antes, muchísimo antes que cotorros alimentados,
somos pueblo…”

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