En Antorcha celebramos el Día Internacional de la Mujer, luchando todos los días: Ma. de la Luz Sifuentes Barba

**Como podemos ver, tenemos un presidente de México que no está interesado en apoyar a las mujeres, que se burla de los feminicidios, que no responde ante los asesinatos de jóvenes estudiantes, de niños indefensos, de niños, jóvenes y adultos que mueren por falta de medicinas, etc.


En Antorcha celebramos el Día Internacional de la Mujer, luchando todos los días: Ma. de la Luz Sifuentes Barba

La Crónica de Chihuahua
8 de marzo, 11:19 am

La Asamblea General de las Naciones Unidas acordó establecer el Día de la Mujer el 8 de marzo en el año de 1975 con el objetivo de referir a la mujer como artífice de la historia y reconocer la lucha que ésta ha dado por participar en la sociedad de igual a igual con el hombre, así como reivindicar que mujeres pertenecientes a todos los continentes lucharon por la igualdad, la paz, la justicia, el respeto pleno a los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo sostenible.

Es un momento para reflexionar acerca de ¿Cuál es la situación actual de las mujeres?, ¿Qué tanto son tomadas en cuenta y respetadas por el Gobierno Federal? Veamos.

A través del desarrollo de la sociedad la situación de la mujer ha ido variando de acuerdo al modo de producción del que hablemos. En la Comunidad primitiva sustentaban su vida cultural y económica en la caza y en la recolección, las mujeres tenían la tarea de recolectar frutos y raíces junto con los ancianos y los niños de la comunidad, mientras que los hombres eran los encargados de traer la carne. Esto hizo que las actividades que estuvieran relacionadas directamente con la fuerza se empezaran a identificar con los hombres.

En la Edad Media, las cosas se pusieron más estrictas y definitivas para la mujer dentro de la historia, el mundo se consolidó como un todo en el que los hombres eran el centro, los únicos que tenían la posibilidad de conocer y entender la verdad revelada por Dios. De esta forma el conocimiento se centralizó en los religiosos y algunos laicos que tenían el privilegio de estar allí. El conocimiento se convirtió entonces en un arma poderosa en la que, combinada con la Iglesia, dejaron a la mujer relegada a ser esposa y madre.

En el capitalismo la burguesía trajo un panorama algo distinto que les daba a las mujeres pequeñas posibilidades de acercarse al trabajo como forma de ayudar en el sustento de su hogar. Pero no fue sino hasta 1918, con la Primera Guerra Mundial, cuando este panorama empezó a tomar un camino distinto. La coyuntura de la guerra obligó a las mujeres a salir de sus casas con el consentimiento de sus esposos y padres. Los hombres debían ir a la guerra y alguien debía encargarse de las tareas que antes eran exclusivas para los hombres. Esto se acentuó en 1942 en el marco de La Segunda Guerra Mundial. Ya dentro del capitalismo más desarrollado la necesidad de mano de obra barata hizo que la mujer se incorporara de lleno al mundo laboral.

Actualmente en México poco más de la mitad de la población son mujeres. La mayoría de ellas dedican cuatro horas diarias más al trabajo no remunerado que los hombres, es decir, aquellas que tienen la suerte de contar con un trabajo, mal remunerado casi siempre, tienen además que atender las labores del hogar y la atención de los hijos. Entre los obstáculos que enfrentan para poder participar plenamente en el mercado laboral, según la OCDE, se encuentran, entre otras, fijémonos bien, la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil, situación que se agrava con las medidas que tomó la 4T al cancelar los recursos a las estancias infantiles para apoyar a las madres trabajadoras, a cambio les ofrecen 800 pesos mensuales para que le paguen a la abuela y que esta cuide a los nietos, y ¿Los que no tienen abuelos, o viven lejos o en otro estado?, ¿Tendrán que dejar de trabajar para cuidar de los pequeños? ¡No, claro que no! En realidad, según los expertos, el trabajo de cuidados de los niños es un tema de carácter público que debe ser atendido por el Estado.

Por otro lado, en nuestro país, la mayoría de los hogares son de jefatura femenina (84% en 2017, según datos del CONEVAL), es decir, no cuenta con el cónyuge, y en ellos encontramos indicadores de carencias por condición de pobreza que dejan ver la terrible situación en que viven esas mujeres: la mitad tenía rezago educativo, las que tenían algún tipo de trabajo pero no tenían acceso a la seguridad social, constituían el ¡94%!, y casi el 40% tenía carencias por acceso a la alimentación; se menciona también a los hogares con carencia por calidad y espacios en la vivienda, que, evidentemente, incrementará la vulnerabilidad de las mujeres al haber desaparecido también, bajo el gobierno actual, el Ramo 23. Como se nos informó, el gobierno de López Obrador desapareció varios programas en sus primeros 100 días de gobierno, con esto golpearán aún más la economía familiar, ya que las mujeres sin cónyuge contarán ya con: el de abasto social de leche y el abasto rural, el apoyo a refugios para mujeres víctimas de violencia, la atención y prevención de violencia contra las mujeres.

Como podemos ver, tenemos un presidente de México que no está interesado en apoyar a las mujeres, que se burla de los feminicidios, que no responde ante los asesinatos de jóvenes estudiantes, de niños indefensos, de niños, jóvenes y adultos que mueren por falta de medicinas, etc., etc.

Mujer ¿Quieres rebelarte en serio de la situación en que vivimos en el México actual, en este modo de producción capitalista? Estudia, ¿Quieres empoderarte y hacer verdaderos cambios? Lucha con tus manos, ¿quieres cambiar las condiciones de sometimiento en que viven las mujeres actualmente? Cambia las condiciones en las que vives, reúne a tus vecinas y anímalas a luchar por lo que falta en tu colonia, en tu escuela, en tu pueblo, sé fraterna con los demás, ayuda a tus abuelos, a tus padres, estudia, recréate, sueña. Porque somos seres humanos que tenemos que pensar.

La liberación de la mujer no podemos verla como una lucha de sexo o de género, sino como una lucha de clases, los antorchistas vemos a los hombres, como compañeros, como amigos, como hermanos de clase y juntos estamos luchando por cambiar esta injusta sociedad en la que vivimos. Como dijo una gran luchadora social, Rosa Luxemburgo: “Luchamos por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes, y totalmente libres”.

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