Elecciones 2018: ¿una historia diferente?

EDITORIAL/ Al parecer, la historia se repetirá, las semejanzas con el proceso electoral anterior así lo indican; son los mismos viejos partidos quienes dominan la escena política y recibirán del Estado el mayor financiamiento para sus campañas.


Elecciones 2018: ¿una historia diferente?

La Crónica de Chihuahua
7 de septiembre, 08:20 am

A escasos días de la fecha oficial para el arranque de las campañas electorales por la Presidencia de la República, partidos políticos, grupos y candidatos “independientes” se preparan, como cada fin de sexenio, para arreciar la actividad que hace muchos meses, e incluso años, vienen llevando a cabo, aunque nadie les hubiera dado la señal de inicio.

Al parecer la historia se repetirá, las semejanzas con el proceso electoral anterior así parecen indicarlo; son los mismos viejos partidos quienes dominan la escena política y recibirán del Estado el mayor financiamiento para sus respectivas campañas; los pequeños partidos, tanto de derecha como de “izquierda”, son simples satélites que poco representan por sí mismos y que también dependen del presupuesto oficial para sostener sus campañas y su propia existencia.

Esta vez, como siempre, la contienda servirá a la clase dominante para presumir la “democracia” del país, atenuar la inconformidad social provocada por la desigualdad, la injusticia, el autoritarismo y la represión; las elecciones de 2018 servirán nuevamente para mediatizar la lucha de importantes sectores inconformes, creando en ellos falsas esperanzas; de ahí la tolerancia oficial hacia la “izquierda”, tanto la moderada (PRD) como la más radical, representada por el partido que encabeza Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Ésas son algunas de las semejanzas con el proceso electoral de 2012.

Sin embargo, existe la posibilidad de que los resultados sean diferentes a los del sexenio anterior, pues las condiciones han cambiado desde entonces; se crearon nuevos partidos, entre ellos el Movimiento Regeneración Nacional, encabezado por AMLO, eterno aspirante a la Presidencia, quien dice ir por la victoria en lo que sería su última oportunidad antes de concretar su retiro; mientras tanto continuará desempeñando su papel de palero de una virtual democracia en nuestro país.

Otra diferencia estriba en la forma en que se viene desarrollando la relación entre el gobierno de México y el imperialismo norteamericano; a pesar de las declaraciones del xenófobo Trump, los encargados de las relaciones exteriores siguen una estrategia diplomática al completo gusto del “buen vecino”.

Por último, durante el actual sexenio se agudizó el rechazo de la población a la conducta de todos los partidos; esto se refleja en el abstencionismo en las elecciones locales, en la condena al gobierno y a los partidos desde las redes sociales y en la esperanza de que los candidatos “independientes” mejorarán las cosas, por lo que captan buena parte de las intenciones de voto.

Los jóvenes, que representan la mayoría de los votantes, son quienes rechazan más abiertamente la política y a los partidos oficiales; como si su instinto les dijera que esos organismos representan los intereses de una sola clase: la empresarial.

Éstas son las condiciones que pueden influir para que en el próximo proceso electoral se escriba una historia diferente, por ejemplo que la falsa izquierda se alce con el poder de la federación en sus manos y demuestre palpablemente que en esencia es lo mismo que la derecha más reaccionaria. De las condiciones de arranque del proceso electoral en 2018 nos habla el reporte especial de esta semana.

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