El verdadero rostro de los servicios de salud en la CDMX

REPORTAJE NACIONAL


El verdadero rostro de los servicios de salud en la CDMX

La Crónica de Chihuahua
28 de febrero, 10:00 am

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Martín Morales

La sobrepoblación, desatención médica, deshumanización, carencia de infraestructura y falta de medicinas en los hospitales públicos de la Ciudad de México (CDMX) no es un problema nuevo, aunque el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera y su secretario de Salud, Armando Ahued Ortega, traten de crear una falsa imagen de eficiencia en este servicio.

Por ello bastó que las denuncias que padres de pacientes y trabajadores del Hospital Pediátrico Moctezuma hicieron recientemente sobre el mal servicio que se brinda en este nosocomio, para que la realidad de la atención médica de los principales establecimientos sanitarios de la capital mexicana fuera conocida y dejara de ofrecerse como un “modelo a imitar” en otras entidades e incluso en otros países.

Ahora se sabe que en estos centros hospitalarios, al igual que en el Moctezuma, prevalece un notorio desajuste entre la cantidad de personas que demandan atención y la oferta real de personal, infraestructura, medicamentos y equipos médicos, y que los encomiados programas “Médico en tu casa” y “salud para todos” resultan ser pólizas de seguro de factura neoliberal que requieren pagos de “cuotas de recuperación”.

Sin camas ni medicamentos

“En el caso del Pediátrico de Moctezuma, al igual que en el Rubén Leñero, y en toda la red de hospitales del gobierno de la CDMX, faltan camas, y al faltar éstas, lo que ya se estila, es atender a los pacientes en sillas, y los que no alcanzan sillas de plano se hallan en el piso. Esto se da particularmente en el servicio nocturno, en emergencias, que es cuando se saturan los servicios; si hay un desabasto notorio es en insumos y medicamentos”, dijo a este semanario el enfermero Jorge Martínez, con 30 años de experiencia laboral en el sistema de salud de la capital.

“Los signos de crisis se pueden ver claramente en los servicios de emergencia de los hospitales de la CDMX, los cuales implosionan diariamente en quirófanos y terapia intensiva, por la incapacidad de dar respuesta a una creciente demanda y su infraestructura insuficiente.

Faltan materiales de curación y hay poca gente en las guardias nocturnas. Por otro lado, existe el problema de que algunas personas llegan en estado muy grave, porque antes intentaron curarse por sus propios medios y se agravan”, comentó el trabajador.

Martínez, quien está especializado en Salud Pública, reveló además que en los hospitales de la capital mexicana se observa un fenómeno que a él y a sus compañeros les “enchina” la piel, pues frente al desbordamiento de la oferta sanitaria de la Secretaría de Salud (SS) de la CDMX por un lado crecen las ofertas de “pólizas de seguro” a personal médico para que se protejan contra posibles demandas de pacientes ante la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) y, por otro, la medicina privada –hospitales, consultorios, farmacias, etc.– no deja de crecer en el entorno.

“Esto se está convirtiendo en gran mercado de la salud. El Sistema de Protección Social en Salud, o Seguro Popular, es un modelo financiero, que no lleva implícita la construcción de más hospitales. Lo único que hace es crear pólizas de financiamiento para que los derechohabientes sean atendidos en la red de hospitales públicos que ya existen.

Con esto sucede algo concreto: los hospitales y clínicas, no atienden necesariamente a la población circunvecina, sino, incluso, a personas de otras entidades, entonces, a los hospitales de la CDMX llegan personas, no sólo del Estado de México, sino de otras entidades de la República.

“Entonces al crecimiento poblacional en la CDMX le sumamos la población que llega de las entidades a realizar actividades a la ciudad, y esto se refleja en un desbordamiento en la demanda de atención en los hospitales, y los de la CDMX están a reventar, en condiciones peores que los del sistema federal.

Estamos avanzando hacia una situación verdaderamente riesgosa que implicaría ya una crisis humanitaria”, afirmó Martínez en conversación con buzos.

Modelo sanitario neoliberal

La médula del problema del sistema sanitario de la CDMX es que no tiene la capacidad suficiente para garantizar la atención médica de cuatro millones de potenciales demandantes, hecho que reconoce la misma SS.

En letra chiquita se lee el tipo de servicio ofrecido: “protección social en salud”, en otras palabras, el modelo sanitario neoliberal, basado en el marketing y el esquema de negocios privados de las aseguradoras médicas comerciales.

Para hacer lo mismo, pero de manera diferente en la CDMX se usa una variante de distribución económica de la población. En lugar de utilizar la escala de deciles, que son la guía para definir la cobertura limitada del Seguro Popular, creado por el Gobierno Federal, en la capital se definieron “cuatro niveles socioeconómicos”.

De cualquier forma, éstos engloban los deciles. El primer nivel (I) supone que el enfermo obtiene ingresos de hasta cuatro mil 507 pesos al mes y el cuarto (IV) superiores a 11 mil 267 pesos mensuales.

En resumen, el refrán de que la “salud no tiene precio” resulta demagógico. Ciertamente no se pagan los servicios de medicina preventiva y los diagnósticos básicos, pero a partir de la clave de servicios 002, que supone análisis clínicos, los pacientes deben aportar una “cuota de recuperación”. Lo que permite este esquema económico de prestación de servicios médicos es distribuir en partes diferenciadas los mismos trozos de atención del resquebrajado sistema de salud capitalino, que se ve desbordado ante la demanda ciudadana.

En el IV Informe de Gobierno de Mancera, presentado el 17 de septiembre de 2016, el doctor Armando Ahued escribió en la presentación de su informe específico: “(…) En la Ciudad de México se ha estructurado un Sistema de Salud como eje estratégico para aprovechar al máximo los recursos e infraestructura, con la finalidad de otorgar servicios médicos eficientes, de calidad en instalaciones dignas y con equipo de alta tecnología (…) los programas de salud se han compartido en diversas regiones del país y del mundo donde son considerados prácticas exitosas, estableciendo una cooperación para lograr mayores beneficios. Los habitantes de esta gran Ciudad de México, incluidos quienes acuden a los servicios de salud otorgados en nuestra Capital Social, pueden tener la certeza de que su derecho a la protección social en salud está garantizado (…)”.

Insuficiencia crónica de personal

Para atender a los cuatro millones de potenciales demandantes de servicios médicos en la CDMX, calculados por el doctor Ahued en su informe del SS, el sistema sanitario solamente cuenta con 10 mil 960 médicos, ocho mil 801 enfermeras, mil 479 técnicos auxiliares de diagnóstico y tratamiento y dos mil 929 definidos como “otros profesionales”.

A ellos se suman, como si formaran parte del personal médico, cuatro mil 969 empleados administrativos y tres mil 19 trabajadores de conservación, mantenimiento e intendencia, de tal forma que según estas cuentas el total de “profesionales de la salud” es de 32 mil 157, cantidad que no representa siquiera un punto porcentual de los cuatro millones de potenciales demandantes de servicios médicos.

Sobre los resultados obtenidos en el periodo de un año, es decir, del 17 de septiembre de 2015 al 17 de septiembre de 2016, los 32 mil 157 profesionales de la salud dieron 21 mil 272 consultas, de las cuales dos mil 58 fueron de urgencia en salas que por lo general están saturadas en los horarios nocturnos y los pacientes son atendidos en sillas y pasillos.

El sistema sanitario local cuenta solamente con dos mil 366 consultorios, dos mil 466 camas “censables”, mil 512 “no censables”, 33 salas de expulsión y 100 salas de operaciones; 140 laboratorios clínicos, 127 equipos de rayos X, cuatro bancos de sangre y seis centros de transfusión sanguínea.

Para garantizar el servicio en una ciudad con no menos de nueve millones de habitantes y los ya citados demandantes potenciales, el sistema sanitario de la capital sólo cuenta con 31 unidades médicas de segundo nivel, de las que una es hospital de especialidades; 12 generales; 10 pediátricos y la Torre Médica de Tepepan; siete materno-infantiles, dos clínicas de Especialidades Toxicológicas, cuatro unidades médicas en reclusorios y 16 “medibuses” (autobuses acondicionados como centros de diagnóstico móvil).

Para el primer nivel de atención, de diagnóstico básico, existen 386 unidades: 201 centros de salud, 16 clínicas de especialidades, tres unidades médico-legales en reclusorios, 10 caravanas de la salud y seis comunidades de adolescentes en conflicto con la ley.

Asimismo, 12 clínicas de salud de Detección Oportuna, los cuales son centros de medicina preventiva y de atención a menores, ubicadas en estaciones del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro; dos en la Central de Abasto, además de módulos en 71 Agencias del Ministerio Púbico, según la misma estadística de la SS.

Sus resultados en el periodo de gobierno 2015-2016 fueron mínimas, pues apenas se ejecutaron 217 intervenciones quirúrgicas, 125 partos y 379 egresos hospitalarios. Se efectuaron 32 mil 854 estudios de laboratorio, mil 923 de rayos X y tres mil 369 “acciones de prevención” que no son otra cosa que pláticas acerca del cuidado de la salud, medición de peso, estatura, presión sanguínea y en ocasiones pruebas rápidas, por ejemplo, de glucosa en sangre.

Asfixia presupuestal

La demanda crece irremediablemente y la saturación también, según las denuncias de trabajadores, pacientes y familiares, provocando el malestar en la población; en días pasados, esta situación obligó a las autoridades encargadas de atender la salud de los capitalinos a desmentir las denuncias; a pesar del innegable mal servicio que brindan los hospitales públicos en la CDMX, el doctor Armando Ahued aseguró que es infundada la denuncia que el personal médico hizo el siete de febrero pasado, cuando informó que la sobredemanda de atención en urgencias del Pediátrico Moctezuma es del 140 por ciento, que faltan medicamentos y que los infantes son atendidos en pasillos y “encamados” en mesas de exploración.

En su respuesta, el doctor Ahued aseguró que la ocupación del hospital únicamente llega al 80 por ciento, que las 62 camas censables del hospital permiten egresar siete mil pacientes pediátricos al año y que en las 26 camas no censables de los servicios de urgencias, quimioterapia y recuperación posquirúrgica se atienden al menos 50 niños diariamente.

Perla Gómez Gallardo, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), señaló que esa denuncia no ha sido la única y que esta institución tiene registradas otras relacionadas con los hospitales Xoco, Balbuena, Tepepan, Belisario Domínguez, Tláhuac, Rubén Leñero, Iztapalapa, La Villa, Milpa Alta, Ajusco, Enrique Cabrera, Materno Infantil Magdalena Contreras, Gregorio Salas y Ticomán.

Entrevistado por buzos, el secretario de la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), Miguel Ángel Abadía Pardo, dijo: “la sobrepoblación ha rebasado a diversos hospitales de la CDMX, y ése es el caso del Pediátrico Moctezuma, donde alcanza el 140 por ciento.

Evidentemente ahí no hay una atención adecuada, porque los medicamentos y los materiales de curación no alcanzan. Esta situación nos pone en jaque. En los servicios de emergencia es algo crítico, donde vemos que ni sillas hay y los familiares tienen que sentarse en el piso y esperar horas, que pueden ser muy negativas, dependiendo la enfermedad que presenten.

“Lo que debe hacer el gobierno de la CDMX es enfocar el presupuesto a proyectos para conseguir el equilibrio que deben tener sus hospitales y fortalecer un sistema de salud que atienda bien a quienes debe atender, que son los habitantes de la ciudad y determinar cómo atender a las personas que vienen de otras entidades de la República”, expuso el legislador capitalino, quien milita en el Partido Acción Nacional (PAN).

Maltrato, negligencia e impunidad

La insuficiencia del servicio médico en la capital es persistente. De hecho, la reciente denuncia de los problemas de saturación que hay en el Hospital Pediátrico Moctezuma ya no es noticia. El dos de abril de 2014, la señora Elvira Martínez, denunció la larga espera a que fue sometido su pequeño hijo quien llegó a ese hospital con un fuerte dolor.

Un video colgado en Youtube mostró a esta madre tocando la puerta del consultorio de unos de los médicos. En la grabación el galeno requerido sale y al ver que lo graban en video, cierra de inmediato la puerta. Sólo a fuerza de insistir, la señora Martínez logró que su adolorido hijo fuera atendido. Este tipo de escenas son cotidianas para los miles de “beneficiarios” del sistema de protección social y salud de la capital del país.

Sobre este caso reportado hace casi tres años, el mismo doctor Ahued anunció que se pondría orden en el hospital y que se iniciaría una investigación a cargo de la subsecretaría de Servicios Médicos e Insumos, encargada de indagar en las bitácoras quién había sido el médico que había cometido el insensible acto, aunque en el video se mostró el rostro del médico. En octubre de ese mismo año 2014, la CDHDF, encabezada por Perla Gómez, emitió una recomendación a la SS por la violación cometida a las garantías fundamentales del infante.

Ese año, la titular de la CDHDF reveló que entre 2009 y 2013 hubo 18 denuncias contra 14 centros de atención médica de la capital, según consta en la recomendación 05/2014. En este documento están relacionados 12 niños, de los cuales 10 fallecieron y dos sufrieron daños físicos de por vida. Estos lamentables sucesos ocurrieron en los hospitales pediátricos Moctezuma, Azcapotzalco, Tacubaya, Iztacalco, Legaria, Peralvillo, La Villa y, Coyoacán; en los centros de salud Luis Mazzotti Galindo y Manuel Cárdenas de la Vega, y en los hospitales generales Gregorio Salas y Enrique Cabrera.

La madrugada del cinco de diciembre de 2014 tuvo lugar un hecho singular: una mujer embarazada que ya presentaba pérdida de líquido amniótico y que requería atención urgente, después de negársele atención en varios hospitales capitalinos, llegó al general Gregorio Salas, en donde los médicos calcularon que expulsaría a su bebé hasta la madrugada del siete de diciembre. Su labor de parto la vivió sola, según denunció.

Luego, una doctora de turno revisó al bebé y determinó que estaba muerto. Lo arrojó al depósito de desechos orgánicos, según contó la madre víctima. La médica expidió un certificado de defunción y envió el cuerpo al depósito de cadáveres.

Más tarde, los técnicos que se disponían a poner un brazalete de identificación al cuerpo del bebé se dieron cuenta que aún vivía y reportaron el hecho a la dirección del hospital.

El pequeño fue hospitalizado de urgencia, con un tremendo golpe en la cabeza -cayó de cabeza cuando la doctora lo arrojó al depósito de desechos.

El menor sobrevivió a esta negligencia, pero con una lesión neurológica que padecerá toda su vida. En “compensación”, la SS gestionó que el bebé fuera recibido en un centro de rehabilitación Teletón, de la cadena Televisa. En su recomendación, la titular de la CDHDF exigió a la SS que ésta y otras víctimas fueran indemnizadas por el gobierno de la CDMX.

En la recomendación 3/2015, conocida en mayo de 2015, dirigida a la SS capitalina, la CDHDF documentó 23 casos de “violencia obstétrica” contra mujeres de entre 15 y 33 años de edad. En estos casos se denuncian tratos físicos y psicológicos crueles, inhumanos y degradantes; insensibilidad del personal médico y ausencia de medicamentos y equipo indispensable.

Todos los relatos coinciden en que el personal médico cuestionado respondió a la inconformidad de las mujeres con tono irónico e indiferente para descalificarlas.

Estos hechos involucraron al personal médico de los hospitales generales Enrique Cabrera; Gregorio Salas; de Especialidades Belisario Domínguez; Iztapalapa, Ajusco Medio y Ticomán; los materno-infantil de Cuaugtepec, Tláhuac, Magdalena Contreras, Inguarán y Cuajimalpa. Este último es el mismo donde hubo una explosión de gas LP el 29 de enero de 2015 que provocó cinco muertes y 70 lesionados.

El 16 de febrero de 2015, el Comité de Transparencia de la SS, que encabeza también el doctor Armando Ahued, resolvió clasificar como “información de acceso restringido en su modalidad de reservada” (Acuerdo S1E/09/15, por un lapso de siete años que concluyen en 2022, que pueden ser refrendados) el informe de evaluación hecho por la Secretaría de Salud federal, sobre el Hospital Infantil de Cuajimalpa, que actualmente está declarado en proceso de sustitución.

Esta declaratoria de reserva de información se hizo luego de que un particular solicitó una copia de ese reporte evaluatorio al sistema de información y transparencia pública de la SS, que se negó a entregarlo aduciendo la preservación del principio de presunción de inocencia y, supuestamente, para evitar un entorpecimiento de las investigaciones en curso. El expediente aún está pendiente y lo tiene la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), en él se encuentra el reporte de acceso restringido.

Entre 2002 y 2014, la CDHDF emitió siete recomendaciones a la SS por la comisión de violaciones a los derechos humanos de pacientes y familiares, entre las que se exigió a la dependencia de la capital que indemnizara a las víctimas, que capacitara a su personal médico, que brindara atención más humana y, sobre todo, que llevara a cabo un amplio diagnóstico sobre el estado y operación de sus centros hospitalarios. Todo esto continúa pendiente.

Aumenta cuota de recuperación

Para empeorar los problemas de insuficiencia e ineficiencia que el sistema médico de la CDMX enfrenta desde hace varios años, el “gasolinazo” de principios de este año incrementó el costo de sus servicios.

El 13 de enero de 2017, la Gaceta Oficial del Gobierno de la CDMX, dio conocer los nuevos precios de las llamadas “cuotas de recuperación” que deberán cubrir los cuatro grupos socioeconómicos que demandan servicios salud a la SS.

Para las personas integradas al grupo I, los más pobres, se incrementó de 88 a 92 pesos el costo por un día de cama. Un parto natural pasó de mil 50 pesos a mil 92 pesos, mientras que una cesárea subió de dos mil 454 a dos mil 552 pesos. En general, los cuatro grupos están exentos del pago cuando se trata de medicina preventiva, pero a partir de la clave 001 aparecen los costos para los cuatro niveles. Más que menos, todo se cobra.

Entre servicios con costos menores –los más usados– están el análisis clínico de química sanguínea. De tres elementos 002, creatinina, glucosa y urea, Nivel I= 23 pesos; II=43.50; III= 64; IV=113. Un día en terapia intensiva (clave 34) tiene un costo de I=334.50; II=609; III=992; IV= mil 525.50. Día de cama en cualquier servicio (clave018) I=92; II=164; III=249.50; IV=387. En cirugías, retiro del apéndice en pediatría (clave55) I= mil 822; II=tres mil 313; III=seis mil,248.50; IV= nueve mil 836 pesos.

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