El plan educativo de la SEP ideologiza y no tiene fundamentos científicos

**Gobierno de AMLO con su nueva ocurrencia sin bases: busca modificar el contenido de los libros de texto así como ... y sustituir los grados escolares por "fases de aprendizaje".


El plan educativo de la SEP ideologiza y no tiene fundamentos científicos

La Crónica de Chihuahua
4 de mayo, 07:56 am

El gobierno de López Obrador busca adoctrinar a los niños de educación básica con el nuevo plan de estudios 2022. Este propone que, en lugar de grados académicos, sean "fases".

En ese proyecto no existe claridad respecto a qué engendro va resultar de tales ocurrencias. Académicos, organizaciones de la sociedad civil se han pronunciado en contra, pues en primer lugar coinciden en que el gobierno busca instaurar un adoctrinamiento en la educación, haciendo a los niños menos libres, menos críticos y menos informados.

Ante la presentación del Marco Curricular y Plan de Estudios 2022 de la Educación Básica Mexicana, la Academia Mexicana de Educación A.C., dio a conocer su posición:

En primer lugar, apenas se han reiniciado las clases presenciales. Docentes, padres de familia y estudiantes cargan secuelas emocionales, económicas y educativas que urge atender, pero el gobierno se desentiende de esta tarea esencial. Muchos de los estudiantes no han regresado a las aulas porque desertaron, dadas las condiciones de precariedad de las familias, así como debido a las enormes deficiencias técnicas, tecnológicas y de procedimiento dentro del sistema educativo nacional; y, entre quienes sí regresaron hay grandes diferencias en su desarrollo cognitivo, físico, social y emocional. De ahí que la tarea primera de las autoridades educativas y de la vida escolar sea la de reinsertar en la escuela a quienes la abandonaron y lograr la regularización educativa de todos los alumnos.

En este momento iniciar un cambio de programas de estudio dificultaría que los miembros del sector educativo alcancen los objetivos para el logro del desarrollo integral de las y los educandos.

En segundo lugar, un cambio hacia un plan de estudios en la educación básica mexicana, la modificación de los elementos de los ejes articuladores, la sustitución de los contenidos educativos y en consecuencia de sus libros de texto y materiales didácticos, exigen de actividades bien definidas de consulta, prueba y validación. Así, es importante que estos cambios sean analizados por los actores del hacer educativo: docentes, padres de familia, especialistas, universidades, organizaciones empresariales, investigadores, etc., y, dada la importancia del cambio, es de obligada responsabilidad ante la nación y su bien más preciado: los niños y adolescentes la realización de pruebas piloto para ajustar elementos que solo se pueden observar en la práctica.

Se necesita un diagnóstico que justifique el cambio. Es muy preocupante que prácticamente no se haga referencia a la situación de la población en edad escolar de las zonas urbanas. Este marco curricular deja al margen a más del 70% del alumnado. La crítica del documento hacia los resultados de los diversos programas de estudio está conformada por adjetivos con casi nulo fundamento en los hechos. No representa los logros y el historial de esfuerzo de miles de maestras y maestros para cumplir con su tarea. Así, las afirmaciones sobre la falta de adecuación de la actividad docente a la diversidad de las y los estudiantes, olvidan que en su diario trabajo los docentes traducen los contenidos educativos a la edad, necesidades e intereses del alumnado y que el Sistema Educativo Nacional ha establecido muy diversas modalidades de atención a la diversidad: educación comunitaria, sistema de educación indígena, apoyos para escuelas unidocentes, bidocentes, etc., modalidades de educación secundaria, unidades de servicios de apoyo a la educación regular, etc. Es importante recordar que negar los resultados de la labor de las escuelas, además de ser injusto, en nada abona a la aceptación del cambio por parte de los trabajadores de la educación.

Preocupa, por tanto, que el diagnóstico no esté fundado en una periodización histórica del desarrollo educativo y que, por tanto, ofrezca muchos datos no integrados a un Modelo educativo y, lo que es más grave: presente como principal razón del cambio los efectos de la pandemia, mismos que aún no han sido ponderados ni evaluados. Ofrecer, así, sin razones ni argumentaciones de mayor peso histórico y pedagógico una propuesta de cambio total de la educación atenta contra el bien de millones de niños y adolescentes. Es ocurrencia momentánea; no acto de apoyo al desarrollo educativo