El campo: las promesas incumplidas de AMLO

**Este año pinta igual de malo o peor, ya que el Gobierno Federal, encabezado por AMLO, canceló todos los apoyos a los campesinos laguneros.


El campo: las promesas incumplidas de AMLO

La Crónica de Chihuahua
10 de marzo, 06:14 am

Everardo Hernández/
Buzos de la Noticia

San Pedro de las Colonias, Coahuila.- Hace tiempo, el algodón fue llamado “oro blancoˮ por la gran derrama económica que dejó en la Comarca Lagunera; pero hoy, su cultivo está a punto de desaparecer en San Pedro de las Colonias, Coahuila, porque el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha incumplido su ofrecimiento de fortalecer el campo.

En la región Lagunera, la política agropecuaria de “olvido” y recortes del Gobierno Federal no solo ha convertido en “elefante blanco” al enorme edificio de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) –que no brinda apoyos ni crea programas– sino también a toda la infraestructura física que hace un par de años activaba a San Pedro de las Colonias.

Hoy, la maquinaria utilizada para acondicionar la tierra, sembrar y cosechar el algodón, así como las plantas despepitadoras, están inmovilizadas y han dejado sin empleo a muchas familias que viven de esa actividad agropecuaria, lamentó Jesús Ayala Balderas, presidente nacional de la Unión de Productores de Algodón del Sector Social (UPASS).

El panorama de incertidumbre al que se enfrentan los algodoneros es completo porque ahora, a diferencia de como ocurría en marzo de cada año, en el comienzo del ciclo agrícola, no han podido preparar sus tierras, para luego anegarlas y posteriormente sembrarlas.

¿Quién, entre los campesinos de San Pedro, no recuerda al entonces candidato AMLO ofrecer apoyos al campo y eliminar a los “intermediarios”, entre éstos y los agricultores, sin advertir que ese compromiso era solo un pretexto para desaparecer los programas de respaldo a los cultivos?

Hoy, cuando esa mentira se hizo evidente con la desaparición de los programas, los algodoneros recuerdan que, en las administraciones federales anteriores, los apoyos siempre fueron directos y llegaban a la cuenta personal del beneficiado y que no había “intermediarios”.

El campo lagunero en abandono

Cuando se habla del campo lagunero se hace alusión específica a los municipios Matamoros, Francisco I. Madero y San Pedro porque, desde hace décadas, Torreón es una ciudad industrial, y los pocos nogales que tiene se conservan en sus áreas residenciales.

En Viesca hay también producción agrícola, pero el número de sus productores es mínimo porque la tierra desértica hace muy difícil cualquier cultivo, a diferencia de los otros municipios de La Laguna coahuilense. Por ello, Viesca está condenado al olvido de los tres niveles de gobierno y su única opción productiva, como “pueblo mágico”, consiste en el turismo.

En Matamoros, la opción de los productores está en el cultivo del melón y la sandía, aunque también hay forraje y el algodón casi no se siembra. En Francisco I. Madero prevalece el forraje para los establos; el maíz y frijol ya no se cultivan y es muy escaso el algodón que se siembra.

El municipio algodonero por excelencia es San Pedro de las Colonias, donde se cultivan 16 mil de las 20 mil hectáreas que hay en La Laguna. En San Pedro subsisten plantas despepitadoras y maquiladoras, la mayoría asentadas antes en Torreón; pero hoy solo quedan cinco.

La caída en la producción de esta planta hace necesario el apoyo del gobierno a través de programas específicos o, por lo menos, como gestor para que el campesino venda directamente a las empresas textiles –sin la mediación de intermediarios o “coyotes”– y evite que éstas pongan los precios a su voluntad, alegando problemas de calidad en el algodón.

Un ejemplo de cómo los productores son víctimas de los intermediarios se expresa en lo siguiente: si el precio que rige en el mercado es de 75 dólares el quintal, los “coyotes” lo bajan a 70, o de ser posible a 68, y si no lo compran, se queda en las bodegas de las plantas despepitadoras, perjudicando a los algodoneros que además tienen que pagar los intereses de los créditos con que financiaron sus cultivos.

Ayala Balderas reconoció que, años atrás, hubo un programa denominado Ingreso Objetivo, que en realidad operaba como precio de garantía, ya que se adquiría en marzo de acuerdo con el precio del algodón en ese momento (por ejemplo, 80 dólares el quintal), y en noviembre o diciembre se vendía a un precio mayor; o si éste era menor, se pagaba la diferencia para empatar en los 80 dólares. De esa forma, el productor no perdía. Este programa también fue echado abajo.

Por ello, los productores de La Laguna tuvieron serios problemas en 2020, pues, aunque hubo un precio aceptable, los “coyotes” lo bajaron considerablemente, alegando que su calidad era entre cinco y hasta siete puntos inferior, debido a que las “lluvias mancharon la fibra”, pese a que el año pasado no llovió en La Laguna.

Este año pinta igual de malo o peor, ya que el Gobierno Federal, encabezado por AMLO, canceló todos los apoyos a los campesinos laguneros, en especial a los ejidatarios; y no existe una esperanza mínima de que vaya a cambiar su nefasta política hacia el campo mexicano.