El Centro INAH Chihuahua y la protección de los bienes muebles históricos

**La mayoría de estos bienes son de propiedad federal, sin embargo, algunos particulares cuentan con colecciones muy importantes, por ejemplo de arte sacro, que suelen registrar en el INAH.


El Centro INAH Chihuahua y la protección de los bienes muebles históricos

La Crónica de Chihuahua
8 de abril, 08:51 am

Fuente: INAH Chihuahua/
Coordinación de Comunicación Social

Así como hay múltiples inmuebles históricos, llámense monumentos religiosos, civiles o gubernamentales, también hay pinturas, esculturas, retablos y un sinnúmero de objetos que se asocian a los mismos; ellos constituyen los bienes muebles.

A lo largo de más de 20 años el Instituto Nacional de Antropología e Historia en Chihuahua ha documentado buena parte de sus bienes muebles históricos, aquellos que se elaboraron o utilizaron durante la época colonial y siglo XIX. En Chihuahua ya sabemos cuántos y cuáles son los objetos de cada municipio “tenemos una identificación de ellos, desde la sierra, el desierto, del norte y el sur, en el 90 por ciento de los municipios hay patrimonio histórico mueble, desde las rejas de un templo o de casa hasta figuras devocionales que en su mayoría están en uso después de 300 años por parte de la feligresía” explica César de la Riva, encargado de bienes muebles del Centro INAH Chihuahua.

La Ley Federal contempla cuáles son los estos bienes muebles históricos y México posee una gran diversidad de patrimonio cultural de este orden. La mayoría de estos bienes son de propiedad federal, sin embargo, algunos particulares cuentan con colecciones muy importantes, por ejemplo de arte sacro, que suelen registrar en el INAH, detalla De la Riva.

Otros bienes históricos muebles dentro del concepto de patrimonio cultural son la fotografía antigua, archivos, altares, portones, vajillas y armas. También existen los ornamentales o utilitarios como las estructuras de madera en las que se incluyen los altares, mesas, cómodas, retablos, relicarios, marcos, columnas, zapatas y vigas del techo, así como la pintura, u otras técnicas de factura, con fines decorativos hechos a partir de diseños figurativos o no figurativos (abstractos) que podemos ver sobre muros, vigas, plafones, o puertas y ventanas. Los pequeños objetos de metal, como los contenedores: vasijas, ollas, vinateras, platos, alcancías, copas, tinteros, son también bienes históricos muebles.

El valor que se le asigna a los bienes históricos muebles tiene que ver con el vínculo que tienen con la comunidad a donde pertenecen y a la relación que guardan con el resto del patrimonio cultural de la nación, por lo que son una forma de cohesión social e imagen de la cultura: para poder ver y vernos.

Todos los objetos que se mencionan son parte de nuestro patrimonio cultural como nación. Su resguardo y conservación es labor del INAH y de la comunidad que los heredó.

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