Derriban pinos de 80 a 200 años en San Elías Repechique

**Lo hacen bajo el amparo de la SEMARNAT: indígenas. FOTO: Daniel Acosta.


Derriban pinos de 80 a 200 años en San Elías Repechique

La Crónica de Chihuahua
6 de abril, 17:28 pm

Venessa Rivas/
El Heraldo de Chihuahua

Bocoyna, Chihuahua.- Árboles de 80 a 200 años de vida fueron talados, su caída arrasó con otros pinos de menor edad, el panorama es desolador, están devastando el bosque y con ello afectan los derechos de las comunidades indígenas que lo resguardan.

La tala, ilegal o no, está acabando con la vegetación, la fauna, plantas y árboles medicinales como el madroño que crece bajo la sombra y humedad de los pinos.

Los integrantes de la comunidad rarámuri, poseedores ancestrales de la tierra, se organizaron para no permitir la extracción de la madera, de la cual se beneficia Fernando Cuesta, quien se dice propietario del predio.

La comunidad indígena de Bosques San Elías Repechique exigió que la Semarnat acuda a la zona a verificar los daños que se han ocasionado con el otorgamiento de permisos de aprovechamiento forestal.

Desde el pasado lunes, los explotadores forestales empezaron a marcar y talar los pinos de gran tamaño, mismos que actualmente yacen en el suelo, en medio de las copas, de encinos y madroños. Desde el martes los indígenas iniciaron la defensa de su territorio, de nueva cuenta, pues había un amparo para la suspensión de la explotación forestal.

El miércoles los y las indígenas hablaron cordialmente con los trabajadores que realizaban el corte y empezaban a cargar la madera en un camión, les solicitaron que se fueran porque no iban a permitir que la madera saliera. Incluso descargaron el camión y los trozos de pinos quedaron apilados.

La explotación inició en La Lagunita, siguió por Seguayvo y Cruz Quemada por los particulares y Semarnat, la zona se conoce como Pino Gordo. El marqueo se extiende por varias hectáreas. La excusa de Fernando Cuesta es que habló con Javier Corral, gobernador de Chihuahua, quien avaló la tala, al igual que Semarnat.

En la zona devastada, los pinos duelen, en cada trozo el choreque o trementina supura. La vida del árbol llegó a su fin a manos de los taladores. Los grandes árboles al ser cortados, caen y a su paso se llevan pinos más chicos y jóvenes, sus troncos se fracturan y es imposible recuperarlos.

Don Porfirio Caraveo Palma recuerda que antes los frondosos pinos daban cobijo con su sombra a quienes caminaban por las veredas rumbo a Creel, pueblo mágico del municipio de Bocoyna. Ahora ya ni los pájaros cantan, se han ido. Desaparecieron los pájaros carpinteros, y otras especies que los rarámuris conocen como chuyacos, chillogua y chícharo.

La comunidad indígena siempre ha vivido en la zona, las tierras les pertenecen ancestralmente, sus predios se extienden por 33 mil hectáreas, de las cuales 11 mil 500 hectáreas están en conflicto, ya que al menos 6 particulares de ostentan como propietarios y buscan aprovechar la madera.

Los rarámuris afirman que con los permisos que la Semarnat otorga a particulares se están violando sus derechos humanos más elementales como es la vida, el trabajo y la consulta previa, libre e informada. Se están violando el Convenio 169 y la Constitución Mexicana donde se establece la protección de los pueblos indígenas.

«El propio Gobierno viola los derechos de los indígenas, sobre todo la Semarnat al otorgar permisos a particulares que ni siquiera son de la comunidad. Considero que el Estado Mexicano no tiene un gobierno justo para los indígenas», señaló Luis Pérez Enríquez, integrante de la comunidad de Bosques San Elías Repechique.

Denunciaron que cuando van los forestales de la Conafor los regalan al ver los pinos abajo, cuando Semarnat da el permiso.

Semarnat: «Comprobaron dueños legal propiedad de los predios explotados»

La Secretaría de Medioambiente y Recursos Naturales en el Estado de Chihuahua, en el ejercicio de sus atribuciones y previa solicitud realizada por los titulares de los predios particulares denominados San Javier, Rinconcito Lejano, La Merced, Aguizaina, El Venado, San Antonio, Gomegó y Pino Gordo, todos del municipio de Bocoyna, Chihuahua (que a decir de la comunidad indígena Bosques San Elías-Repechique, forman parte de sus territorios ancestrales), resolvió autorizar los aprovechamientos de recursos forestales maderables y la ejecución de los programas de manejo forestal, toda vez que se cumplieron con los requisitos establecidos por la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable y su Reglamento, entre los cuales destaca que acreditaron el derecho de propiedad de los citados predios. Sin que esta autoridad en ese momento, haya tenido conocimiento de los conflictos de límites y/o propiedad de los mismos, así como tampoco se tenía conocimiento de cuál es el territorio que ocupa dicha comunidad indígena, aunado al hecho de que los propietarios de los predios particulares que solicitaron las respectivas autorizaciones de aprovechamiento de recursos forestales maderables no indicaron que en dichos predios habitaba algún indígena, por lo que esta autoridad desconocía totalmente tal situación y al ser ésta desconocida se omitió el tomar parecer a dicha comunidad sobre las autorizaciones emitidas.

No es sino hasta el año 2015, cuando dicha comunidad indígena interpuso un juicio de amparo, en el que el juez de distrito en el estado de Chihuahua ordenó a la Semarnat la suspensión los trabajos de explotación forestal en los predios antes indicados, situación que fue acatada por esta delegación. Posteriormente en octubre de 2016, se desechó dicha demanda de amparo por ser notoriamente improcedente, por lo que se ordenó se dejaran sin efectos las suspensiones de los aprovechamientos decretadas.

Posteriormente la comunidad indígena Bosques de San Elías-Repechique, promueve otro juicio de amparo en abril de 2017, en donde se decreta por el juez de distrito, la suspensión del acto reclamado, para que las cosas se mantengan en el estado en que se encuentran y de inmediato se suspendan y no se lleven a cabo actos de explotación forestal en los predios San Javier, Rinconcito Lejano, La Merced, Aguizaina, El Venado, San Antonio, Gomegó y Pino Gordo, todos del municipio de Bocoyna, Chihuahua, a efecto de evitar que se causen daños irreversibles a los predios y a la comunidad rarámuri denominada Bosques de San Elías-Repechique, por lo que esta delegación inmediatamente notificó a los titulares de los aprovechamientos forestales y a sus responsables técnicos la determinación del juez de distrito y suspendió de plano dichas autorizaciones. Sin embargo, nuevamente en octubre de 2017, se desechó nuevamente la demanda de amparo, toda vez que los titulares de los predios particulares argumentaron ante el juez de distrito tener un mejor derecho sobre los predios, por lo que se dejaron sin efectos las suspensiones de plano de las autorizaciones de aprovechamiento de recursos forestales maderables de los predios antes indicados.

«Nos dimos cuenta cuando estaban tirados los pinos»

«Fernando Cuesta nos dijo que estuvo en una audiencia con el gobernador Javier Corral y Brenda Ríos, de Semarnat, quienes dieron el visto bueno a la tala», comentó Antonio Montes Enríquez, luego de que habló con el supuesto propietario del predio".

Antonio mencionó que los particulares aprovecharon que los indígenas «guardan» la Semana Santa y realizan diversos rituales, por lo que desde la semana pasada iniciaron el marcaje de los pinos y el lunes empezaron a cortar y tumbar.

«Lamentablemente nos dimos cuenta tarde, ya estaban tirados decenas de pinos. Los trabajadores nos dijeron que les ordenaron realizar el corte», comentó.

De inmediato la comunidad indígena se organizó para detener la explotación.

El miércoles hablaron con el supuesto dueño del predio, «así el presidente de la República dé el visto bueno, tiene que ver primero que no haya afectación a los pueblos indígenas. Nosotros con la naturaleza nos llevamos muy bien, nos sirve para el oxígeno, la tierra, y con tanta deforestación no hay humedad».

Señaló que antes había pinos de gran tamaño, ahora apenas están creciendo y no los dejan. «Nosotros necesitamos que venga Semarnat porque francamente se está violando la Ley Forestal».

Antes la gente sabía que los últimos días del mes de mayo y primeros de junio iniciaban las lluvias, el día 12 de diciembre iniciaban las nevadas y las últimas se registraban en marzo, pero con la deforestación ya no saben nada. «Ya no se sabe, ya cuando sembramos lo hacemos a ver si le atinamos».

Antonio comentó que no saben si el gobernador está de acuerdo con la tala, pero lo que debería de hacer es ir a la comunidad a consultarlos.

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