Denuncia Iglesia afectación ambiental por tala, narco y megaproyectos

**Los indígenas no van a gritar ni a decir de cosas, ante la invasión han huido y se han replegado, ahora ya no tienen en donde replegarse, las leyes forestales les prohíben hasta cortar madera.


Denuncia Iglesia afectación ambiental por tala, narco y megaproyectos

La Crónica de Chihuahua
20 de junio, 16:00 pm

Chihuahua.- El pasado 1 de mayo de 2016, surgida de la Asamblea Diocesana y varias comunidades de la sierra Tarahumara, se dirigió una carta al Presidente de la Republica, al Gobernador del Estado, a la Sociedad Civil y a los medios de comunicación para dar a conocer los daños al medio ambiente ocasionado por la actividad legal e ilegal.

A fin de despertar a la conciencia de todos sobre la situación forestal que se vive en la sierra Tarahumara, exhortaron a un cambio en el que todos estén involucrados, al señalar como pastores asumen el llamado de responsabilidad y servicio, lo que los impulsa a levantar la vos, “queremos que nuestro documento sea conocido y que se conozcan nuestras intenciones, somos gente de buena voluntad y creemos que vale la pena hacer un esfuerzo”, manifestaron.

Javier Campos Morales consideró que la afectación fundamental son las actuales leyes forestales que los excluyen de su propio medio.

“La tala de bosque y la carencia de éste es un problema que el indígena, rarómari, rarámuri y tepehuan ha sufrido en otras formas, no van a gritar ni a decir de cosas, ante la invasión han huido y se han replegado, ahora ya no tienen en donde replegarse, las leyes forestales les prohíben hasta cortar madera, esto afecta directamente toda su vida la relación con el creador y la naturaleza se ve destrozada. En la cuestión económica los mestizos reciben poco, los indígenas muchísimo menos, los indígenas están expuesto al abuso de los demás porque su modo de actuar no es defenderse”.

También dieron a conocer que el Banco Mundial tiene un reportaje que determina que la sierra está sobrevalorada respecto de su masa verde, que está disminuyendo, no renovándose, las unidades de manejo forestal, la gente que hace los estudios del bosque siempre expresan lo contrario, sobrevaloran el bosque para que haya guías, permisos, es un bosque que no se está recuperando.

Javier Ávila consideró que se tiene un patrimonio muy amenazado, al señalar que las autoridades municipales, estatales, federales y militares alrededor de la zona de San Juanito existe un descarado tráfico de madera.

“Aceptamos que a los delincuentes los juzgue la federación, pero el bosque no es de la federación, es del estado, es de la región, yo creo que se están acabando los recursos de una subsistencia local muy importante y tenemos la obligación de defender esos bienes dados”, sostuvo.

Por otra parte, señalaron la actividad minera, bajo el modelo extractivo de tajo abierto, la cual ha dejado graves e irreparables daños en donde se utiliza, actualmente hay una grave amenaza contra la salud que ya empiezan a ser evidentes los daños.

Se explicó que la contaminación de los arroyos que alimentan el río que pasa por Chínipas, ha ocasionado la muerte de ganado que es llevado a tomar agua en estos arroyos, al señalar que es parte de la obsesión gubernamental de posicionar a México como un país que además de brindar mano de obra barata, ofrece múltiples regiones para la explotación a muy bajo costo, pero lo único que se demuestra es que no se piensa en las consecuencias, hay ya una afectación permanente al paisaje.

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