De pie es como viven los hombres, y con la frente en alto es como lucha el antorchismo

**El saldo de estas arbitrarias detenciones, además de la imposibilidad de que los más de 40 mil antorchistas se lograran concentrar en Pachuca, fue la volcadura, evidentemente provocada, de uno de los camiones en las barrancas de Metztitlán.


De pie es como viven los hombres, y con la frente en alto es como lucha el antorchismo

La Crónica de Chihuahua
15 de abril, 07:44 am

Por Fuensanta Pérez Orona

El día 10 de abril, nuestros hermanos antorchistas del estado de Hidalgo realizaron una manifestación multitudinaria para exigir al gobierno del estado, encabezado por el priista Omar Fayad Meneses, la atención y solución a las obras y servicios básicos de miles de hidalguenses, que, si uno revisa los archivos que el Movimiento Antorchista ha generado sobre este estado, puede darse cuenta perfectamente de la posición socioeconómica de los habitantes que exigen que las autoridades volteen a verlos.

Clínicas, escuelas, aguas potables, drenajes, pavimentaciones, electrificaciones, entre otras, son algunas de las demandas que encabezan los antorchistas de este estado, no están pidiendo, como muchos dicen con maldad, las perlas de la virgen; exigen, porque eso sí que lo hacen, lo que por ley les corresponde, lo que la Constitución Mexicana les tiene marcado como derechos, mismos que, evidentemente, en la actualidad, no se cumplen en nuestro país.

Amas de casa, colonos, campesinos e indígenas estaban listos para acudir al llamado y marchar en defensa de sus derechos, pero la respuesta agresiva del gobierno del estado no se hizo esperar, empezando con la quema de espectaculares, eliminación de pintas y continuando con el hecho de que, desde la 1:30 de la madrugada hasta el inicio de la marcha en la capital hidalguense, las patrullas estatales detuvieron y retuvieron a más de 500 unidades que trasladaban a los manifestantes.

El saldo de estas arbitrarias detenciones, además de la imposibilidad de que los más de 40 mil antorchistas se lograran concentrar en Pachuca, fue la volcadura, evidentemente provocada, de uno de los camiones en las barrancas de Metztitlán. Este camión trasladaba a indígenas de la región de la Huasteca, de los cuales resultaron heridos 30 antorchistas con fracturas de costillas, pierna y cabeza, tres de esos compañeros sufrieron lesiones más graves, lo que los obligó a tener intervenciones quirúrgicas. Con todo el respeto que un ser humano le puede presentar a otro yo le pregunto: señor gobernador Omar Fayad, ¿era esta la respuesta que tenía preparada para los pobladores más humildes de su estado?

Pero esto no fue todo, después de la obstrucción de los camiones, con todo el cinismo del mundo y con toda la desfachatez que hasta el momento ha caracterizado al gobierno priista de este estado, el Secretario de Gobierno, Simón Vargas Aguilar, se atrevió a pronunciarse ante los medios de comunicación tachando a los miles de hidalguenses pobres de mentirosos y chantajistas, al mencionar que no había unidades detenidas; queda, pues, claro, que no hay peor ciego que el que no quiere ver, o peor aún, el que lo ve todo y decide burlar la inteligencia de su población tratando de ocultar al elefante rosa en la habitación.

La valentía, arrojo y convicción son solo algunas de las muchas cualidades que caracterizan a los antorchistas, quienes no nos hemos dado por vencidos ante las trabas que el gobierno ha puesto en nuestro camino para impedir y denigrar nuestra lucha. Una muestra de esto es que, a pesar de todo lo ocurrido, la marcha se llevó a cabo; en Pachuca marchó el contingente que logró llegar, pero al mismo tiempo se llevaron a cabo en el estado, otras cinco marchas, en una de las cuales, con el ideal siempre en alto, los habitantes de la Huasteca marcharon más de 20 kilómetros y a los campesinos de la región Otomí-Tepehua se les obligó a caminar más de 10 kilómetros.

Quedó instalado el plantón en la plaza principal de Pachuca, donde los hidalguenses pasarán los días que sean necesarios hasta que sus voces sean escuchadas. Desde el estado de Michoacán y, segura estoy que desde todos los estados de la República, todos los antorchistas les mandamos nuestro apoyo, y les decimos que, de ser necesario, estaremos dispuestos a acudir al llamado y a luchar, hombro con hombro, hasta que sus demandas sean resueltas, y hasta que sus derechos y los de todos los mexicanos sean respetados. No habrá nunca barrera, por muy grande que sea, que detenga la lucha del antorchismo.

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