Dar dinero no combate la pobreza

**Para que el combate a la pobreza sea exitoso, pues, se requiere de una estrategia integral, en donde la guerra contra la carencia de servicios básicos sea un elemento central.


Dar dinero no combate la pobreza

La Crónica de Chihuahua
27 de abril, 09:32 am

Por Jesús Lara

Caminar sobre concreto, abrir una llave para obtener agua o encender un interruptor de luz nos pueden parecen cosas sumamente naturales. Pero no es así. Millones de mexicanos carecen de muchos servicios básicos, lo que ayuda a explicar los altísimos niveles de pobreza que aquejan a nuestro país.

Sí, porque la pobreza no es solo, y ni siquiera fundamentalmente, falta de dinero. Dentro de la polémica al respecto, hay cierto consenso en que la pobreza “está asociada a condiciones de vida que vulneran la dignidad de las personas, impiden la satisfacción de sus necesidades básicas e imposibilitan su plena integración social”.
Consciente de esto, el CONEVAL implementa, (aunque inconsistentemente en muchos sentidos), una medición multidimensional de la pobreza, que toma en cuenta, además del ingreso del hogar, factores como la calidad de la vivienda y el acceso a los servicios básicos.

Las estadísticas son contundentes. Casi 15 millones de mexicanos son vulnerables por calidad y espacios de la vivienda. Esto quiere decir que viven en casas sin piso firme, donde muros y techo son de materiales inadecuados, o en donde habitan más de 2.5 personas por cuarto. Pero esta cifra, ya de por sí elevada, no refleja correctamente la realidad, pues CONEVAL incluye, dentro de lo aceptable, a materiales como la madera, la lámina metálica o de palma y el adobe.

Complementariamente, cerca de 24 millones de personas son vulnerables por acceso a servicios básicos de vivienda. Esto significa que en su hogar carecen de agua entubada, drenaje, electricidad o que utilizan leña o carbón para cocinar.

Y bien, ¿cuál es la estrategia del gobierno federal para atacar estos problemas? Lamentablemente, brilla por su ausencia. La 4T ha centrado toda su política económica en los programas de Transferencia Monetaria Directa.

El problema con esto es que muchas de las familias beneficiadas por estos programas, después de recibir mil o dos mil pesos mensuales, seguirán acarreando agua en cubetas, respirando el polvo del suelo en su propia casa y caminando entre el lodo que deja la lluvia sobre las calles sin pavimentar. En una palabra, seguirán siendo pobres, aunque los números puedan decir otra cosa.

Para que el combate a la pobreza sea exitoso, pues, se requiere de una estrategia integral, en donde la guerra contra la carencia de servicios básicos sea un elemento central.

Jesús Lara es economista por el Colegio de México e investigador del Centro Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
larajauregui1917@gmail.com

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