Daños al medio ambiente: la otra cara del muro México– Estados Unidos

(FOTO: FROILÁN MEZA R.) La manada salvaje de bisontes que pasta libremente y cruza la frontera entre el Condado de Hidalgo, Nuevo México, y Janos en Chihuahua, corre el peligro de que con el muro, quede del lado norte, donde se le considera «ganado» y es sacrificable.


Daños al medio ambiente: la otra cara del muro México– Estados Unidos

La Crónica de Chihuahua
8 de junio, 15:17 pm

Chihuahua, Chih.- En 2005, al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos se le otorgó la facultad de renunciar a las leyes ambientales para acelerar la construcción de una barrera entre los EEUU y México.

Bajo esta renuncia, a continuación, más de 500 millas de muro y valla se han construido a través de zonas rurales y sobre todo el desierto. En enero de 2009, la Liga Internacional de Fotógrafos de Conservación (iLPC) envió a un equipo de fotógrafos de renombre mundial, Con escritores, cineastas y científicos a las fronteras de los Estados Unidos y México para documentar la vida silvestre, la ecología, y el efecto de la inmigración y el muro fronterizo en este paisaje.

Como eje de las acciones de protesta y de concientización binacional, el empuje principal provino de la Liga Internacional de Fotógrafos Conservacionistas, que realizaron un tour fotográfico al que nombran RAVE por sus siglas en inglés (Rapid Assessment Visual Expedition). Un grupo de renombrados fotógrafos, cineastas y científicos arrancó de California y Baja California, con el fin de documentar los efectos del muro fronterizo.

Llegaron a Janos, y desde ahí reportaron sus testimonios.

La manada de bisontes (conocidos errónea pero popularmente como búfalos) de Janos es un tesoro nacional que nunca ha sido reconocido como tal, ni tampoco ha recibido la protección oficial del gobierno mexicano, y por lo tanto, corre el riesgo de quedar atrapado del otro lado de la frontera, donde el gobierno del país vecino lo ha catalogado como “ganado”. Y como “ganado”, es sacrificable. Hay que aclarar que no se trata de la manada que más recientemente fue formada e introducida en el Rancho El Uno, en este mismo municipio de Janos, con fines de conservación, pero que está restringida a las cercas de alambre del propio rancho. Los de la frontera son bisontes libres, salvajes.

Krista Schlyer, una de los fotógrafos que emprendieron esta cruzada binacional, dijo que la meta ahora, para los biólogos de la vida silvestre que trabajan con los bisontes, es restaurar algunas manadas para que jueguen su papel original en el ecosistema de la pradera.

“Y esta manada aquí en la región de Janos, es uno de los puntos focales de esa estrategia, en parte porque estos pastizales tienen mucho potencial como reservas en donde podemos reconstruir aunque sea un poquito de lo mucho que se ha perdido”, dijo Schlyer.

Recordó que en marzo del 2008, “la primera vez que volé en compañía de Rurik List (un reconocido conservacionista dedicado a la región de la pradera) en busca de los bisontes, encontramos dos miembros de la manada en México, en el justo momento en que estaban saltando una parte rota de la cerca de alambre de púas que marcaba los límites internacionales”.

Krista se preocupó entonces, porque si bien del otro lado había abundante pasto verde, del lado de Janos estaban los estanques de agua. Ahora, dice, la preocupación debe ser de todos.

AHORA SERÁ PEOR, CON EL MURO DE TRUMP

Ahora, con el pretendido muro del presidente Donald Trump, que va a cortar de hecho a Norteamérica en dos, hay mucho más en juego.

La ciudad mexicana de Nogales padeció fuertes lluvias que derivaron en una inundación en 2011, en parte debido a que un desagüe que cruza la frontera quedó semibloqueado en en el muro fronterizo, lo que generó una gran acumulación de agua.

Pero no solo preocupa la interrupción de cauces de agua, sino que también la vida de decenas de especies está amenazada por la presencia de un muro fronterizo, según algunos estudio realizados en la última década. Uno de ellos fue coordinado por Carlos de la Parra, investigador en la Centro de Estudios Fronterizos de la Frontera Norte.

«Hay cuencas que están divididas por la frontera México-Estados Unidos. Si se interrumpen, tiene impacto al terreno natural, a carreteras, a edificaciones y a sistemas de drenaje. Pueden ser muy elevados los costos», explica.

La Norma Oficial Mexicana y la Ley para la Preservación de Especies estadounidense enlistan las especies amenazadas por las actividades humanas, y unas 60 habitan en la región fronteriza.

«La migración de especies es necesaria y el muro simplemente les va a cortar el acceso», advierte De la Parra.

¡Sea el primero en escribir un comentario!

---ooOoo---