Crónica: La semilla de Víctor Puebla sigue cosechando frutos

**El antorchismo, la gente que lo conoció, su amigos y las nuevas generaciones, le guardan admiración y respeto profundo por ser un promotor cultural que trabajó para el pueblo pobre del país acercando la cultura a los rincones más humildes de México.


Crónica: La semilla de Víctor Puebla sigue cosechando frutos

La Crónica de Chihuahua
2 de agosto, 10:00 am

Por Edgar Garduño Álvarez

Recordado por quienes lo conocían como un artista comprometido y entregado, Víctor Puebla es hoy el referente cultural más importante para el antorchismo nacional en materia de dramaturgia. Tras iniciar la promoción del teatro en las filas de la organización desde hace más de 20 años, su trabajo que fue la punta de lanza, marcó un camino que hasta el día de hoy sigue forjándose.

A 10 años de su partida, el antorchismo, la gente que lo conoció, su amigos y las nuevas generaciones, le guardan admiración y respeto profundo por ser un promotor cultural que trabajó para el pueblo pobre del país acercando la cultura a los rincones más humildes de México, siempre con el compromiso de generar conciencia política en la ciudadanía y plantar una semilla de unidad.

Este agradecimiento se expresa hoy con el mejor de los homenajes, el Festival de Teatro Víctor Puebla donde obras de su autoría se presentaron en los foros públicos más importantes de la capital poblana. Montajes como “Mexicanerías”, “La Poblanía de los Ángeles”, así como adaptaciones de obras clásicas como “Edipo Rey” de Sófocles y “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca, son parte de este repertorio teatral que miles de ciudadanos disfrutaron como parte de este festival.

Hoy, tras cuatro días de homenaje a un gigante del teatro de las masas, a un artista revolucionario entregado a las causas del pueblo pobre, esta fiesta cultural donde participaron más de 200 artistas, llega a su fin de manera espectacular con un maratón de teatro.

Desde antes de la hora pactada, cientos de asistentes ya hacen fila a las afueras del Complejo Cultural de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, uno de los recintos artísticos más importantes de la capital poblana, el motivo: alcanzar un lugar para presenciar los espectáculos culturales que clausuran el primer festival de teatro dedicado a Víctor Puebla, quien para el Movimiento Antorchista sigue vivo a través de su legado.

El sol cae a plomo, pero ello no es pretexto para que niños, jóvenes y adultos esperen algunos momentos para ingresar al recinto con capacidad para más de 3 mil 200 personas. Una vez dentro la atmósfera cambia, la oscuridad y el silencio se apoderan del público para dejarlo expectante.

Se encienden las luces en el escenario y aparece el primer aperitivo cultural del día: canciones de música tradicional mexicana que algunos asistentes cantan a todo pulmón. Así inician las actividades.

Antes de que comience el maratón de teatro en forma con la primera obra, Soraya Córdova Morán, exdiputada federal y dirigente del antorchismo en la capital de Puebla sube al escenario entre aplausos. Una vez en el estrado, con evidente ánimo dirige unas palabras hacia los presentes: “Víctor Puebla ha conquistado el derecho a la inmortalidad, por ello, hoy le rendimos homenaje, porque se entregó a la causa más noble que puede existir, la liberación del hombre de todas sus cadenas materiales e intelectuales. Los antorchistas creemos firmemente que el arte es una poderosa arma transformadora del hombre, de su conciencia, de su sensibilidad y de su voluntad, haciéndolo un hombre mejor con pensamientos y sentimientos más elevados, transformándolo en un hombre nuevo más solidario y por lo tanto, más capacitado para vivir con sus semejantes”.

El público observa atento, las miradas se clavan en el estrado por el certero mensaje que continúa: “Víctor Puebla compartió la visión del antorchismo y por ello decidió entregar su vida a crear arte en las filas de nuestra organización, a montar puestas en escena pensadas para representarse en las comunidades más alejadas de las metrópolis o en las colonias populares, a visitar los rincones más inhóspitos de la geografía mexicana para llevar teatro a los campesinos, obreros o las amas de casa”.

Tras el discurso de Soraya Córdova las consignas no se hacen esperar: ¡qué viva, qué viva, qué viva Víctor Puebla! Nuevamente los aplausos se hacen protagonistas e inundan el auditorio. Todo vuelve a la calma y se anuncia la tercera llamada para iniciar con la puesta en escena de Edipo Rey, obra de Sófocles adaptada por Víctor Puebla. De inmediato los personajes de la Compañía Nacional de Teatro del Movimiento Antorchista que saltan al escenario se roban la atención de los presentes. Su proyección y profesionalismo son evidentes desde primer instante. La tragedia griega que relata la vida de Edipo, una vida llena maldiciones y encuentros fatales, es aplaudida de principio a fin.

Como segundo número del día aparece “La Poblanía de los Ángeles” interpretada por la compañía de Teatro “Humberto Vidal Mendoza” del Estado de México, puesta en escena creada por el propio Víctor Puebla expresa fervientemente el amor y reconocimiento que este gran artista del antorchismo tenía por su tierra natal. Personajes históricos y leyendas como La tamalera, La viuda, La llorona y demás referentes culturales del estado de Puebla hacen presencia en un mosaico cultural que le arranca risas y asombro a todos los presentes por su ingenio, picardía y simplicidad.

En cada diálogo de la obra se percibe un contundente mensaje político por reconocer la identidad poblana, por defender las raíces que le dan vida a las tradiciones y enaltecer la riqueza histórica de la que gozan los poblanos.

El agradecimiento no se hace esperar, los aplausos resuenan en todo el recinto y expresan, sin dudas, la admiración del público presente hacia Víctor Puebla; el reconocimiento a un maestro de la cultura popular.

Cómo último número se presenta “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, interpretada por actores de la Compañía de Teatro “Juan Manuel Celis Ponce”. La oscuridad, la demencia y la muerte son los protagonistas de este clásico que, gracias al profesionalismo de los artistas del Movimiento Antorchista deleita a los presentes de forma espectacular.

Así terminan las obras, se abre el telón y los actores agradecen al público que corresponde con una lluvia de aplausos. Poco a poco, la gente se retira del complejo cultural, el maratón de teatro ha llegado a su fin como un éxito rotundo, más de 3 mil personas homenajeando con su presencia a Víctor Puebla, el gigante del teatro antorchista.

Concluye un festival lleno de arte de primer nivel; arte para todos. Una fiesta cultural que rompió con las expectativas y que disfrutaron miles de asistentes, que atrapó las miradas de propios y extraños por su accesibilidad, por su calidad y por su esencia social.

Hoy, lo más importante, además de un público satisfecho, es que el legado de Víctor Puebla sigue presente, su semilla sigue cosechando frutos en cada niño, joven y adulto que se acerca al arte y persigue los ideales de la organización social. El Divo de Puebla, como también era conocido, sigue contribuyendo de manera importante para la creación del hombre nuevo que Antorcha busca para lograr un país más justo, más equitativo donde todos tengan acceso a la cultura de calidad.

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