Crónica: La nueva niñez de Chimalhuacán

**Es necesario recordar que en el año 2000, la población infantil de aquellos tiempos no tenía las mismas oportunidades: los centros educativos estaban en ruinas, salones de clases con techos de lámina de cartón, pizarrones que se caían a pedazos…


Crónica: La nueva niñez de Chimalhuacán

La Crónica de Chihuahua
17 de julio, 20:05 pm

Por Alberto Ojeda

Era un domingo nublado, sin embargo, no había amenaza de lluvia. Utilicé la vía más rápida para llegar desde Santa Elena a la colonia José María Luis Mora: la avenida Arenal. Cuando llegué al punto asignado, todos iban y venían, acomodando las sillas, ajustando el equipo de audio que se utilizaría y revisando todos los detalles pendientes. Ya eran cuarto para las doce y los vecinos de la colonia comenzaron a poblar las sillas, pero también llegaban presurosos un grupo de niños acompañados por sus padres, cargando atuendos y bolsas llenas de sus utensilios. Los rostros de las niñas iban tomando color, los niños limpiaban sus botas blancas, no era día de clases, sin embargo, los niños estaban ahí, preparándose para mostrar su talento al pueblo que los vio nacer, en sus intentos de dar sus primeros pasos y ahora ya como estudiantes de primaria.

El evento trataba de algo que beneficiaría a todos, claro, incluyendo a los niños, porque al pavimentar la calle dejaría atrás las polvaredas y el lodo; desde ahora el calzado lucirá más limpio.

Las autoridades llegaron unos minutos antes del medio día: un congresista federal de extracción antorchista y la alcaldesa municipal.

Las notas musicales en principio sonaban un tanto desconocidas, mas no por eso le quitaban la melodía del ritmo. Mi sorpresa fue tal cuando vi subir a un niño de 11 años con camisa negra de manga larga… empezó a cantar en una lengua rara, supimos después que había cantado en ruso, pero los asistentes veíamos sorprendidos la magnífica interpretación. El niño ejecutó la pieza con absoluto control de su voz. Luego regaló a la audiencia otro magnifico tema del autor cubano Ramón Cabrera, que hiciera internacionalmente famosa a otra cubana: Celia Cruz, “Tu Voz”, aquí Alexis Leonardo Martínez Calderón sacó unos pasos de baile para acompañar su interpretación.

Los siguientes en participar fueron los 80 integrantes del grupo “Infantil Chimalli”, alumnos también de la escuela José Vasconcelos; eso fue de otro nivel, ver a 40 niños bailando en el escenario, y otros que se agregaban al cambiar la pista, otros bajaban a cambiarse de vestuario en 30 segundos, pero todos con sudor en su frente, alegres, sonriendo francamente, contentos de hacer lo que les gusta. El color que les da sus trajes, la coordinación de las coreografías, el orgullo y satisfacción con que sus padres los observaban; la maestra Buchan, les hacía señas para que avanzaran unos pasitos… eso fue todo un espectáculo de altísima calidad.

Atrás del templete, discreto, el responsable de extraer de las entrañas de las colonias esos talentos escondidos, los tesoros que cada ser humano posee, pero que necesitan de un experto y conocedor para lograr ese fenómeno, ahí estaba el maestro Adrián López, quien llegara desde su natal Oaxaca hace años para convertirse en licenciado en Danza, pero lo mejor es que el maestro Adrián se quedó del lado de los que menos tienen.

Desde la llegaba del maestro Adrián, a finales del año 2014 han venido trabajando arduamente por inculcar y promover la cultura en éstas zonas.

La escuela que promueve todas estas actividades es la Primaria José Vasconcelos, que dirige la antorchista Olga María Buchan Alejo. La institución se ubica en la calle Diana Laura Riojas de Colosio.

Es necesario recordar que en el año 2000 la población infantil de aquellos tiempos no tenía las mismas oportunidades: los centros educativos estaban en ruinas, salones de clases con techos de lámina de cartón, pizarrones que se caían a pedazos… Pocas personas de aquellos años han reflexionado qué tanto tuvo que ver el gobierno de aquellas épocas, con el hecho de que sus hijos no hayan logrado una carrera profesional; en Chimalhuacán solo había dos preparatorias, es decir, si después de la secundaria querías estudiar el bachillerato, tenías que irte fuera del municipio; ahora, 17 años después, hay 36 escuelas preparatorias, no suficientes, pero que sí brindan una opción para los niños.

Cuánta razón tenían aquellos ciudadanos que en el año 2000 decidieron votar por una opción diferente, elegir un gobierno que sería encabezado en aquel entonces por el respetado biólogo Jesús Tolentino Román Bojórquez, desde entonces los cambios no se han detenido. Los gobiernos antorchistas son gobiernos de continuidad, esa es una de las razones del éxito obtenido. Ni pensar en el inicio, que los artistas tuvieran siquiera un templete, algunos testimonios dicen que bailaban en el suelo y que la música se tocaba en alguna destartalada grabadora, que muchas veces se enredaba el cassette, y que había que repetir… Con la inauguración del majestuoso auditorio municipal Acolmilxtli Nezahualcóyotl, pasamos a otra era, tiene un escenario modernísimo con la mejor calidad de audio, situación que era impensable en el año 2000.

En la actualidad, en un esfuerzo de seguir impulsando la cultura y las artes, niños como los alumnos de la escuela José Vasconcelos viajan en autobús a sus presentaciones, se debe mencionar también que lograron el primer lugar a nivel nacional en la pasada Espartaqueada cultural que se celebra año con año en Tecomatlán, Puebla. Además de haber conseguir un tercer lugar en bailes regionales.

Sin la cultura somos sólo máquinas, ha dicho el maestro Aquiles Córdova Morán, dirigente nacional de Antorcha. Los que no tuvimos la oportunidad de involucrarnos en la cultura, crecimos jugando canicas, trompo y otras actividades naturales de la calle, pero en Chimalhuacán, la niñez dedica sus tardes libres a practicar ajedrez, danza, bailes, baloncesto, fútbol, voleibol… es una ventaja para los padres vivir en este municipio.

Con la cultura, los niños se ocupan en actividades productivas, dejando en el olvido el juntarse con grupos que por ociosidad se dedican a delinquir y aunado a las necesidades de empleo, el problema se agrava aún más. Pero al transformar al niño, se transforma al adulto del mañana.

Si continuamos así, generación tras generación, año tras año, las escuelas antorchistas seguirán siendo semilleros de seres humanos con una mejor calidad educativa y un óptimo desarrollo personal.

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