Ciudadano denuncia a la Policía por abuso de autoridad y amenazas de muerte; de nuevo, en Aquiles Serdán

** La Policía Municipal y la esposa de un ex policía son otra vez los protagonistas de un abuso, y en este caso, con violencia; sucedió días después de haber detenido ilegalmente a una joven, y decidió denunciar pues no es la primera vez que ocurre. Por seguridad, se mudó de Aquiles Serdán.


Ciudadano denuncia a la Policía por abuso de autoridad y amenazas de muerte; de nuevo, en Aquiles Serdán

La Crónica de Chihuahua
9 de agosto, 19:43 pm

Aquiles Serdán, Chih.- Un ciudadano del municipio de Aquiles Serdán, Chihuahua, denunció a la Policía Municipal por abuso de autoridad, amenaza de muerte, lesiones y lo que resulte, tras haber sido detenido, por enésima ocasión, ilegalmente. Nuevamente, la Policía de Aquiles Serdán fue la protagonista de otro abuso de autoridad, y de nuevo, la esposa de un ex policía también protagonizó otro caso similar al denunciado con anterioridad por Josefina Torres Chacón, detenida ilegalmente y extorsionada; de hecho, ocurrió un par de días después.

Este ciudadano, Enrique M. de 44 años, (se omite el nombre completo a petición del denunciante, sí se incluye el número de expediente), es una de decenas de víctimas de atropellos y abusos de la Policía Municipal, la diferencia es que él decidió denunciarlo pública y judicialmente – en la Fiscalía General y en la Unidad Especializada en Delitos Contra el Servicio Público y el Adecuado Desarrollo de la Justicia, y medios informativos del estado de Chihuahua -; también hay otra diferencia: Enrique M. no fue el único testigo del abuso, sus vecinos presenciaron este y los que lo precedieron, y lo respaldan en el proceso judicial que inició. Sin embargo, dado que fue amenazado de muerte, Enrique M. debió dejar su casa. Hoy hace la denuncia pública para enterar a la población de lo que sucede en Aquiles Serdán, de lo que significa para un ciudadano promedio de esta y muchas ciudades - trabajadores humildes que no existen para las autoridades -, vivir en un lugar en donde la justicia, de todo tipo, brilla por su ausencia; y para protegerse.

Esta y muchas denuncias de boca en boca de los habitantes de los fraccionamientos olvidados de Aquiles Serdán, lo describen como un lugar en donde los encargados de velar por la seguridad pública, ven su placa como un instrumento para detentar el poder, y no como el símbolo de la responsabilidad encomendada, la de proteger a los ciudadanos.

A continuación relatamos el contenido de las denuncias que hizo Enrique M. ante la Fiscalía, en la Unidad Especializada, y por qué se decidió a denunciarlo.

La primera denuncia se interpuso el lunes 1ero. de agosto en la Fiscalía General, el Ministerio Público (MP) señaló en el expediente 19-2016-0023217, lo siguiente: el martes 26 de julio a alrededor de las 2 de la tarde, Enrique M. se encontraba en el frente de su casa ubicada en el fraccionamiento Vistas de San Guillermo, tomando unas cervezas, cuando ve que una patrulla de la Policía de Aquiles Serdán se dirige hacia él, su reacción es resguardarse en el interior de la vivienda. Enrique M. explica a la MP que lo hizo porque por lo menos en unas 3 ocasiones más, la Policía lo ha detenido entrando incluso a su casa, sin orden de aprehensión y superando las facultades legales de las Policías Municipales – los cateos los pueden realizar, en el caso de las Policías, las estatales Preventivas o Ministeriales -, y todas las veces ha sido a petición de su vecina Yadira Nicio, porque Enrique M. ingiere bebidas alcohólicas, sea en el patio o en el jardín, y lo acusa de escandalizar, pero sus vecinos, que lo acompañaron a interponer la denuncia, afirman que los señalamientos hechos por Yadira Nicio, son falsos.

Enrique M. confirma que iban por él cuando los dos policías que tripulaban la patrulla 011 patean su puerta, y con groserías, narró a la MP, le dicen que salga, “sal hijo de tu pinche madre, para qué chingados te metes”; poco después observó que Yadira Nicio y su hermana estaban afuera de su casa. Los policías derraman gas lacrimógeno por un orificio de la puerta del frente, y mientras Enrique M. cierra la ventana, le cae por primera vez el gas en los ojos; derriban el portón de servicio, ingresan al patio por el pasillo y expulsan el gas por la puerta y ventana de la cocina que estaban abiertas y que alcanza a cerrar, en ese punto ya estaba intoxicado por el gas. Su vecina, Lidia Chavarría – que testifica a su favor -, le dice que salga e intercede por él, “ya sal, no hagas el problema más grande, que al cabo estas señoras están diciendo puras mentiras”, y cuando el hombre sale de la vivienda, otra vez intercede por él y les dice a los policías que detengan también a Yadira Nicio y a su hermana; acceden, a él lo suben a la caja de la camioneta-patrulla, y a ellas al frente.

Al llegar a la comandancia de la Policía Municipal en Santa Eulalia, relata a la MP que lo bajan de la caja de la patrulla, y Yadira Nicio y su hermana, que ya estaban también afuera de la unidad, comienzan a golpearlo apenas toca el suelo, los policías lo observan y no intervienen; en algún momento pararon, a Yadira Nicio y a su hermana las dejan ir, y a Enrique M. lo ingresan a los separos.

Aproximadamente veinte horas después de la detención, dos policías entran a su celda, le dice a la abogada que ignora los nombres de los cuatro policías que participaron, pero que sí sabe la descripción de los dos últimos, sobre todo de estos, porque fueron los que lo amenazaron de muerte. Ambos de complexión normal, uno moreno y alrededor de 1.65 metros de estatura, el otro rubio, de ojos azules, y 1.70 metros; comienzan a golpearlo en las costillas y la cabeza, con los puños y a manotazos, el moreno se hace a un lado y el rubio sigue golpeándolo, lo arrodilla y se le para sobre las pantorrillas, y sigue golpeándolo – las lesiones fueron ratificadas por el departamento de Medicina Legal de la Fiscalía el 2 de agosto, por contusiones directas -. Como pudo se levantó cuando dejó de pegarle, entonces el policía rubio le pone su arma de cargo en la sien, y le dice: “hijo de tu pinche madre, si vuelves a caer aquí te vamos a agarrar y te vamos a desaparecer, y te vamos a ir a tirar al pinche monte”, y salen de la celda.

Enrique M. no recibió atención médica; durante las 36 horas que estuvo ahí no recibió agua, alimento, ni se le dijo que podía notificar por teléfono a alguien, como cualquier persona que es arrestada y llevada a una comandancia; todas las veces que lo han detenido – una vez lo llevaron en una camioneta particular mientras lo golpeaban, otra vez lo llevaron a una casa y lo obligaron a pelear a puño limpio con un grupo de hombres que lo esperaban, y al final, le propinaron una golpiza todos, junto con los policías de Aquiles Serdán – ha sido igual, salvo que esta vez lo golpearon adentro de la celda, y lo amenazaron de muerte. Y mientras estaba en la comandancia, Yadira Nicio y su hermana fueron a su casa y destrozaron la puerta, vidrios y muebles con un mazo; por la calle, Yadira Nicio gritaba que lo iba a matar – a Enrique M. -, lo que atestiguaron vecinos y están dispuestos a ratificarlo ante el MP una vez que el proceso judicial llegue a ese punto. Y este podría ser sólo el dicho de Enrique M. y sus vecinos, de no ser porque en una audiencia para buscar un acuerdo en la Unidad de Justicia Alternativa, a las 2 de la tarde del mismo lunes en que interpuso la denuncia inicial, la propia Yadira Nicio admitió ante la abogada de la Fiscalía, que sí lo amenazó de muerte en la calle donde ambos viven.

Y fue la denuncia que interpusieron Yadira Nicio y su hermana en la Fiscalía en contra de Enrique M., lo que provocó que se decidiera a denunciarlas a ellas y a la Policía finalmente, porque él había sido la víctima, en muchas ocasiones, de violencia física y humillaciones de la Policía de Aquiles Serdán y de Yadira Nicio, que ha protagonizado una serie de atropellos a título propio o de otros, siempre con la amenaza velada e insistente en Vistas de San Guillermo, de que es la esposa de un ex policía. Es la única explicación a la que pueden llegar los vecinos que acudieron con Enrique M., para que cada vez que ella participa en alguno de los abusos que señalaron, la Policía no la detenga, o la ayude; es la Policía o es el Ayuntamiento, es lo que se cuestionan, porque a pesar de saberse esto y otras agresiones en contra de los vecinos, sigue a cargo de un grupo de catecismo en el Centro Comunitario del fraccionamiento, centro administrado por el Ayuntamiento.

Eso fue lo que hizo decidirse a Enrique M. Esta vez, hasta amenazaron su vida, y ahora, en el colmo del abuso, lo acusaron de ser el victimario. El temor por su integridad y lo absurdo de la situación, lo convencieron de poner un alto. En la audiencia con Yadira Nicio, se negó a llegar a un acuerdo y defendió en todo momento que él era el agredido, y desmintió las acusaciones de que había amenazado con un objeto filoso a su hijo y a su hermana; Yadira Nicio no sabía aún que Enrique M. había iniciado las denuncias en su contra y de la Policía, de eso se enteró después, cuando la Fiscalía la citó a una audiencia en Justicia Alternativa este lunes, a la que no acudió; todavía se le citará una vez más. El martes de la semana pasada ratificó la denuncia por daños y amenaza de muerte en contra de Yadira Nicio y su hermana en la Fiscalía General, y en contra de quien resulte responsable de la Policía de Aquiles Serdán, por abuso de autoridad, lesiones, amenaza de muerte y lo que resulte.

La Unidad Especializada ya abrió el caso, y giró los primeros oficios para solicitar la información básica a la Policía de Aquiles Serdán. Enrique M. tuvo que irse de la casa en la que ha vivido por más de siete años con su esposa y sus dos hijas - ellas se fueron primero por el miedo a los abusos y a la falta de seguridad pública -, porque teme que los policías hagan lo que dijeron que harían: matarlo. Cuando salió de la celda, después de haber sido torturado y con miedo por la amenaza, un trabajador del Ayuntamiento y vecino, le recomendó que se mudara del fraccionamiento, “me dijo que mejor me cambiara de casa porque no me querían ahí – refiriéndose a Yadira Nicio -, y que podían contar una mentira para que me metieran al Cereso, y ya ve cuánta gente inocente está ahí”.

¿Qué es lo que va a pasar en Aquiles Serdán si no hay autoridad que haga algo? Qué va a pasar, ¿lo mismo que en otras ciudades perdidas ignoradas o golpeadas por sus propias autoridades? Que alguien muere. Que la impunidad se sienta en sus reales y, o la gente toma la justicia por su propia mano, o la Policía mata a alguien porque nadie los detiene.

Pero Enrique M., y un grupo de colonos que va creciendo cada vez más, decidieron denunciar; que sea el cobijo de la gente que observa, o la Ley, la que evite que una desgracia suceda. Su esperanza es que, aunque la justicia tarda, la justicia tiene que llegar.

(en la imagen se observa la ventana de la cocina, algunos de los destrozos que hicieron a su casa).

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