Ciudad Hidalgo, botón de muestra

EDITORIAL


Ciudad Hidalgo, botón de muestra

La Crónica de Chihuahua
14 de marzo, 19:30 pm

El gran capital va desplazando al pequeño hasta erradicarlo por completo; éste es el resultado del desarrollo económico, de la acumulación, de la concentración del capital en unas cuantas manos, que va aparejada con la desaparición de las pequeñas empresas y comercios; para lograrlo, la gran burguesía cuenta con el apoyo del poder político y la fuerza policiaca.

El fenómeno se presenta en todo el país, en la capital de cada estado: Puebla, San Luis Potosí, Toluca, en otras ciudades importantes y hasta en la capital de la República.

Los núcleos de población importantes están destinados a los grandes centros comerciales, a empresas extranjeras que encuentran fácilmente socios nacionales, políticos dispuestos a servirles, gobernantes corruptos, caciques listos para emplear la violencia contra los pobres y contra las organizaciones populares.

Los hechos protagonizados por el presidente municipal de Ciudad Hidalgo, Michoacán, y su camarilla, posesionados del centro histórico de esa población, sirven como un botón de muestra de lo anterior.

No es raro ni excepcional el caso de Ciudad Hidalgo, donde los comerciantes semifijos y el pequeño comercio en general sufren la desatención y el incumplimiento de los compromisos contraídos por la autoridad municipal y son víctimas del acaparamiento y control de los mejores espacios propicios para esa actividad por parte de una poderosa élite; de amenazas para acallar protestas y exigencias de cumplimiento, amenazas rubricadas, además, con ráfagas de ametralladora sobre sus vehículos y viviendas.

Michoacán no es la única entidad de la República en donde se complementan la concentración del poder económico en manos de una mafia con un gobierno caciquil a su servicio, listo para desatar actos violentos y respaldar con ellos la corrupción y la injusticia.

Ésta es una situación que se viene generalizando en el país y que se hace notable ante la opinión pública cuando los afectados se inconforman, se unen y se enfrentan organizados al poder caciquil.

Pero en Ciudad Hidalgo se ha llegado al caso extremo; la mafia a las órdenes del edil priista Rubén Padilla Soto se ha quitado la máscara y exhibe toda su ferocidad, esta vez contra un creciente número de comerciantes semifijos a quienes mantiene amenazados no sólo con despojarlos de su modesta fuente de ingresos, sino con atentar contra su vida.

El vehículo y la vivienda de uno de sus dirigentes, rociados con balas de alto calibre son apenas un mensaje siniestro de lo que esta mafia es capaz de realizar de no impedírselo una instancia facultada para ello.

De las agresiones contra los comerciantes del mercado municipal de Ciudad Hidalgo y de su peregrinar por las instancias de gobierno que deberían impartir justicia habla nuestro reporte especial de esta semana.

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