CEPAL advierte retroceso de 10 años para las mujeres en el mercado laboral por pandemia de COVID-19

**El organismo propone a los gobiernos de Latinoamérica crear un programa de ingreso básico de emergencia de 120 dólares al mes para mujeres que dejaron de trabajar por la contingencia.


CEPAL advierte retroceso de 10 años para las mujeres en el mercado laboral por pandemia de COVID-19

La Crónica de Chihuahua
12 de febrero, 07:02 am

Por Itxaro Arteta/
Animal Político

Antes de la pandemia de COVID-19, la proporción de mujeres en edad de trabajar que efectivamente estaba en el mercado laboral en Latinoamérica era de 52%, pero al cierre de 2020 cayó a 46%. Eso implica que se pierda lo que se había avanzado en una década por la inclusión laboral de las mujeres, advirtió la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL).

A la par, la tasa de desocupación, que es quienes no tienen trabajo pero sí quisieran trabajar, subió de 12 a 22.2% entre mujeres, mientras que entre hombres es de 15.3%, de acuerdo con el informe especial La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad, publicado este miércoles.

“¿Y esto qué significa? Pues significa un retroceso de 10 años, 10 años de retroceso, una década perdida en la participación de la mujer en el mercado laboral, que tanto trabajo ha costado”, subrayó en conferencia de prensa la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena.

Agregó que si no hay acciones de los gobiernos para paliar la crisis económica, significará un aumento de 23 millones de mujeres en pobreza para un total de 118 millones en los países de la región, lo cual equivale a cinco millones más mujeres pobres que hombres.

Uno de los problemas es que las mujeres suelen trabajar en condiciones de informalidad o en sectores que tienen un mayor riesgo de verse impactados por una crisis como la actual, como son el comercio, la manufactura, el turismo; inmobiliarias, trabajadoras del hogar, o en servicios administrativos y de apoyo.

Un 56.9% de mujeres están en estas áreas, contra el 40.6% de hombres en la región; en México, esa brecha es de más de 20 puntos, con el 65.2% de mujeres en riesgo alto frente a 44.9% de hombres

Propuestas de emergencia contra la desigualdad económica de género
Por ello, el organismo propone a los Estados tomar una serie de medidas urgentes para evitar que se profundicen más las brechas de desigualdad de género.

La primera, crear un Ingreso Básico de Emergencia para mujeres que dejaron de trabajar durante la pandemia, que podría ser una entrega de 120 dólares al mes —alrededor de 2 mil 400 pesos mexicanos—.

La CEPAL ha calculado cuánto costaría en términos del Producto Interno Bruto (PIB) a los países tomar esta acción de emergencia: si lo hicieran por tres meses, afectaría apenas un 0.15% del PIB y por medio año, 0.3%.

En el caso de México en particular, el impacto es mucho menor, de 0.07% por tres meses y de solo 0.15% para dar este apoyo a mujeres durante seis meses.

Otra medida que pide la CEPAL a los gobiernos es asignar mayor presupuesto a políticas clave para las mujeres en el contexto de pandemia, tales como los servicios de atención a situaciones de violencia de género, a salud sexual y reproductiva, y a los servicios de cuidado.

Sobre el cuidado específicamente, Bárcena destacó la importancia de crear un sistema público, lo cual evitaría que recaiga sobre las mujeres en la familia y sin pago. Puso como ejemplo a Costa Rica, que garantizó que los lugares de cuidado infantil permanecieran abiertos durante la contingencia.

“(Financiar) servicios públicos de cuidado remunerado. Es decir, hay muchas mujeres que están muy presionadas con sus hijos en casa, han tenido que abandonar sus empleos porque no hay servicios públicos de cuidado. Y que, además, muchas mujeres podrían entrar a esos servicios como funcionarias, como trabajadoras remuneradas”, comentó.

El organismo también sugirió a los Estados hacer un análisis diferenciado de los impactos de la crisis económica y de empleo entre género. Esto para invertir en la recuperación de los sectores donde las mujeres se han visto más afectadas, o desarrollar maneras de que ellas se integren a otros trabajos más estables, donde regularmente son minoría.

También por ello, propone crear una “canasta básica digital”, que consistente en acceso a una computadora y una conexión a internet, ya que los hogares pobres y sin conexión tienen mayor presencia femenina, por lo que muchas no pueden hacer teletrabajo o home office debido a que ni siquiera cuentan con los medios para hacerlo.

En México, las condiciones de conectividad del país implican que la probabilidad de trabajar disminuya 3.4% para los hombres, pero hasta 5.6% para las mujeres

Vacunación para trabajadoras del hogar

La CEPAL destaca en su informe que las diferencias en el tipo de trabajo que realizan las mujeres también las ha expuesto más a estar en riesgo de contagio: el 78% de las personas ocupadas en los sectores salud, de enseñanza y trabajo doméstico pagado son mujeres.

Los dos primeros sectores están siendo considerados para ser los primeros en recibir la vacuna contra el COVID-19, pero el último, no.

“La economía del cuidado es la, yo diría, debe ser la estrategia más importante para una recuperación transformadora. Y aquí es donde queremos hacer un llamado: se habla mucho de a quién priorizar en la vacunación y creemos que, por supuesto, al sector salud, sin duda cabe, a la enseñanza, pero creemos que se debe agregar el trabajo doméstico remunerado”.

“Sin lugar a dudas, las mujeres que salen todos los días a trabajar a otros hogares, a cuidar adultos mayores, discapacitados, etcétera, deben ser consideradas prioritarias”, añadió Bárcena.

En la región son 13 millones de mujeres trabajadoras domésticas y de los tres sectores suman 40 millones, por lo que consideró que no es una meta inalcanzable de vacunación considerando que toda Latinoamérica tiene 650 millones de habitantes.

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