Azota a Chihuahua un nuevo sismo, con magnitud de 4.2 grados

**Sucedió a 105 kilómetros al Noreste de la capital del estado y a 18 kilómetros escasos de la cabecera municipal de Coyame, dentro del rancho Las Ánimas.


Azota a Chihuahua un nuevo sismo, con magnitud de 4.2 grados

La Crónica de Chihuahua
10 de junio, 21:21 pm

Por Froilán Meza Rivera

Chihuahua, Chih.- Un sismo de 4.2 grados en la escala de Richter, se produjo anoche en territorio del estado, a 105 kilómetros al Noreste de la capital del estado.

El temblor fue medido por el Servicio Sismológico Nacional y catalogado en el rango de los fenómenos de magnitud media (son los que se sitúan entre 4.0 y 5.9 grados), y su epicentro lo calcularon y así lo publicaron, se ubicó a «83 kilómetros de Juan Aldama, Chihuahua». En una aproximación de La Crónica de Chihuahua, el sitio del sismo estuvo en los terrenos del rancho Las Ánimas, y a unos 18 kilómetros al Suroeste de la cabecera municipal de Coyame.

El sismo ocurrió a las 22:54 horas y 04 segundos, anoche, hora de Chihuahua. La profundidad focal, que es la parte de la corteza terrestre donde se dio el movimiento y el roce con placas tectónicas, fue a 10 kilómetros por debajo de la superficie.

Desde el mes de diciembre de 2013, no temblaba en esta parte del estado, donde durante por lo menos un año y medio se estuvieron presentarndo varios sismos de magnitud leve en los alrededores de la Sierra de la Amargosa, al Noroeste de Ojinaga.

Hay que recordar que Chihuahua no es un territorio libre de estos fenómenos.

¿POR QUÉ SÍ TIEMBLA EN CHIHUAHUA?

La materia de Geografía regional aquí en las primarias y secundarias, siempre enseñó que en Chihuahua no temblaba, y esto parecía algo probado con el hecho de que los terremotos fueron siempre insignificantes, tanto en número como en intensidad. Una cosa rara, pues.

Al respecto, el Doctor en Geología Carlos García Gutiérrez, genial científico recientemente desaparecido, y quien en vida fue el mayor experto conocedor de la orografía de la región, reveló el mecanismo de los sismos en Chihuahua:

En una entrevista que le hizo el autor antes de su fallecimiento, el Doctor explicó que el río Bravo es un parteaguas, porque marca la división y el punto de “choque” entre lo que fueron en el pasado, dos placas tectónicas continentales.

De este lado, la geografía es muy diferente a la del otro lado del río, porque aquí la corteza de la tierra formó grandes pliegues que dieron origen a las montañas. Aquí se produjo un vulcanismo tremendo y el tectonismo (son los movimientos de las placas de la tierra), que exprimieron todo el petróleo que pudo haber habido en otras eras geológicas. Y de paso, esa es la explicación de que en Texas, a pocos kilómetros del Bravo, existan pozos petroleros, mientras que de este lado del río no hay ni gota de hidrocarburos.

La diferencia entre las dos distintas orografías de un lado y otro del Bravo, se dio desde hace 150 millones de años -un breve lapso en tiempo geológico-, y no es casualidad que el río fluya precisamente por aquí, porque es una depresión que marca una frontera geográfica y es el camino natural que tenían que seguir los escurrimientos de agua de uno y otro lado.

La placa tectónica de este lado, se llama (o se llamó, porque ya no existe) Placa Farallón, y de ella sólo quedan dos fragmentos: uno es la conocida Placa de Cocos, tan famosa porque se menciona cada vez que hay sismos en la Ciudad de México, y que se extiende desde abajo de Oaxaca hasta Guerrero, Michoacán y Colima. Los movimientos colosales que provoca esta placa, son los que dan origen al cinturón volcánico del Istmo de Tehuantepec y el centro y sur del país. El otro fragmento remanente de la placa Farallón, está en la región norte de los Estados Unidos y se llama Placa de San Juan de Fuca por el lado de la costa oeste, donde dio origen al monte Santa Elena y a la cadena de montes volcánicos que se conocen por el nombre genérico de “Las Cascadias”, denominación que se da también a la región de Cascadia, en California, Oregon y Washington.

A lo largo de la falla del Río Bravo, el continente se separa a razón de 1 milímetro por año, y dentro de algunos millones de años, habrá aquí un brazo de mar, señaló finalmente el Geólogo.


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