Aumenta el número de indocumentados indigentes en L.A.

**Según censo levantado por la Autoridad de Servicios de Indigentes de Los Ángeles (LAHSA), el 27 % del total de las personas sin hogar permanente en Los Ángeles es latino


Aumenta el número de indocumentados indigentes en L.A.

La Crónica de Chihuahua
20 de julio, 18:00 pm

Oculta entre las cifras generales de personas sin techo, la indigencia de los indocumentados sigue en aumento debido a la falta de trabajo y los altos costos de la vivienda en Los Ángeles, según notan quienes trabajan con los desamparados.

Organizaciones que ayudan a los indocumentados destacaron un incremento en aquellos que, además de no tener un estatus legal, carecen de un sitio permanente para vivir.

“Durante los primeros dos años yo pude pagar un cuarto que compartía con otros dos trabajadores, pero luego la situación se apretó, me quedé sin trabajo y al cabo de unos meses me vi en la calle”, contó un inmigrante indocumentado que sólo quiso identificarse como Alejandro.

Este mexicano, de 30 años de edad, explicó que inicialmente trabajó en proyectos de construcción de nuevas residencias, pero actualmente lleva más de un año “viviendo en la calle” y su situación es cada vez más desesperada.

Alejandro es uno más de decenas de jornaleros que diariamente esperan encontrar trabajo en un centro establecido en el estacionamiento de un almacén Home Depot al sureste de Los Ángeles.

“Las personas desamparadas que además son inmigrantes no autorizados enfrentan una realidad de marginación extrema”, declaró Cynthia Nagendra, directora del Centro de Capacitación de la Alianza para Acabar con la Indigencia.

A la falta de vivienda se agrega “la vergüenza” de un problema que es muy difícil de ventilar entre la cultura hispana.

“Cuando todo estaba bien yo mandaba dinero para mi familia en México. Ahora ya no puedo mandar nada pero tampoco les puedo decir que ni siquiera tengo donde vivir”, dijo el mexicano quien confesó que volver a su tierra no es una decisión fácil.

“Yo no quiero llegar derrotado y con el rabo entre las piernas”, aseguró el trabajador indocumentado.

De aquellos años en que salió en busca de un mejor futuro sólo quedan algunas fotos de los primeros días cuando experimentaba el deslumbre de vivir en un país desarrollado.

Ahora vive el “día a día” y depende de la caridad de algunos compañeros o de los albergues comunitarios para pasar la noche.

Nagendra aseguró que la condición de indocumentados, y el miedo a la deportación, limita el acceso a recursos disponibles o incluso a tratar de encontrar ayuda.

No revisan documentos antes de ayudar

La abogada recalcó que las organizaciones caritativas sin ánimo de lucro que ofrecen beneficios públicos federales están exentas de tener que verificar la elegibilidad de los participantes en los programas.

Asimismo, muchos indocumentados que son cabeza de hogar desconocen que pueden recibir ayuda federal para el pago de su vivienda, “si al menos una persona en su familia es ciudadano o tiene un permiso de residencia legal”.

Luis Fuentes, un guatemalteco padre de tres niños llevaba algunos días sin vivienda, durmiendo con sus hijos en su vehículo.

Una mañana de septiembre de 2015, Fuentes acuchilló a los menores de 10, 9 y 8 años y trató de suicidarse. Los niños murieron pero el padre sobrevivió y está en la cárcel.

El último conteo de indigentes realizado en el condado de Los Ángeles para mayo de 2016, reportó que el número de desamparados creció un 6% con respecto al año anterior alcanzando cerca de 47,000.

De ese total, cerca de 2,400 son jóvenes entre 18 y 24 años de edad y conforman el grupo sin vivienda de más rápido crecimiento.

Según el censo llevado a cabo por la Autoridad de Servicios de Indigentes de Los Ángeles (LAHSA), el 27 % del total de las personas sin hogar permanente en Los Ángeles es latino, aunque no dio detalles sobre su estatus legal en el país.

Con cerca de 11,800 hispanos este segmento representa el grupo más numeroso, siendo superados sólo por los afroamericanos con un poco más de 17,100 indigentes.

De acuerdo con información obtenida del Proyecto Pastoral, una entidad no lucrativa que maneja un albergue en la parroquia Misión Dolores, la entidad ha visto un “aumento significativo de indigentes después de la crisis económica de 2009”.

La mayoría de los indigentes que utilizan el albergue tienen trabajos intermitentes en áreas como construcción, jardinería o restaurantes, según la información del Proyecto Pastoral.

Para Nagendra, la condición de indocumentados agrava la dura realidad que los inmigrantes enfrentan en la calle.

“No sólo no tienen una vivienda permanente, sino que temen acudir a los albergues por miedo a ser identificados por su condición de indocumentados”, destacó la activista.

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