Atlixco: Eleazar Pérez, el embustero candidato de Morena

**... Pero después pensé que éste, el de Eleazar Pérez Sánchez, es un ejemplo inmejorable de un fenómeno que ha dejado al descubierto la verdadera cara de los dirigentes de Morena, en Puebla y el país: la venta de candidaturas al mejor postor.


Atlixco: Eleazar Pérez, el embustero candidato de Morena

La Crónica de Chihuahua
21 de abril, 15:31 pm

Por Aquiles Montaño Brito

El 11 de abril, el nuevo candidato de Morena a la alcaldía de Atlixco, Puebla, Eleazar Pérez Sánchez, salió a los medios a decir que el Movimiento Antorchista está detrás de la inconformidad que su candidatura ha generado entre la militancia del partido que lo postula en ese municipio, y que, además, el anterior candidato de Morena a este cargo, Juan Antonio Villarroel, renunció por las amenazas que supuestamente recibió de Antorcha.

Dado el rechazo que por sí mismo genera Eleazar Pérez Sánchez entre los atlixquenses y el nulo sustento de sus acusaciones, en un primer momento pensé dejar que la insensatez se ahogara en su propia letanía, que a veces es lo más prudente para no darle importancia a lo que no vale la pena. Pero después pensé que éste, el de Eleazar Pérez Sánchez, es un ejemplo inmejorable de un fenómeno que ha dejado al descubierto la verdadera cara de los dirigentes de Morena, en Puebla y el país: la venta de candidaturas al mejor postor, no importa si ese postor es un delincuente o, no por ello menos vergonzoso, un chapulín político de dudosa reputación. Por tanto, agradezco al candidato morenista esta oportunidad para decir algunas verdades. Ahora sí, vamos al asunto. Y vamos por partes.

¿Por qué renunció el empresario Juan Antonio Villarroel a la candidatura de Atlixco? O Eleazar no sabe leer, o es un analfabeta funcional (al que debemos no darle una presidencia sino un buen paquete de libros). De otra forma no me explico cómo es posible que no conozca la carta de renuncia de Villarroel. Ah, señor candidato, de haberle dado un vistazo se habría enterado de los motivos de Villarroel y no andaría ahora declarando insensateces, con la consiguiente vergüenza pública.

Juan Antonio Villarroel, empresario, priista con 20 años de militancia, exregidor del ayuntamiento por el PRI, y convertido al morenismo de unos meses para acá, “se baja de la contienda al considerar que la llegada de Oscar Moranchel como candidato regidor es una imposición de Gabriel Biestro Medinilla, por lo que entrega una carta de renuncia y asegura que su retiro es irrevocable. En dicho documento, el empresario cervecero señaló que la imposición de Oscar Moranchel en la posición número 3 de la planilla responde a los caprichos que Biestro realiza a diestra y siniestra en los municipios a pesar de que Moranchel tiene mala fama en Atlixco y Puebla Capital”, escribió Diario Cambio en una nota el día martes 27 de marzo de este año. Más adelante, el mismo medio transcribió un fragmento de esa carta: “No entiendo -dice Villarroel, quejandose de Gabriel Biestro Medinilla, dirigente estatal de Morena- que sabiendo que tiene una confrontación grave con gente muy importante de mi equipo no le importe, no entiendo por qué, aunque le ofrecí negociar cualquier posición y cualquier perfil que no fuera él, no le importe y lo que aun entiendo menos es que esto lo avale el Lic. Barbosa” (¡sic!). Villarroel renunció porque Biestro le impuso a gente en su planilla, sin su consentimiento, y esto lo avaló el candidato a gobernador Luis Miguel Barbosa. ¿Y las amenazas? La carta no dice nada de eso: son sueños de opio de Eleazar Pérez Sánchez. Son mentiras, y nada más.

La imposición de candidatos no es nueva en Morena. Son muchas las voces que exigen un alto definitivo a la venta de candidaturas. El descontento de la militancia se hace patente un día si y otro también en la prensa, y nadie en la dirigencia de Morena atina a dar una respuesta seria. Biestro Medinilla balbucea frases pueriles e inconexas, y no son pocas las voces que lo acusan de no dar la cara ante las quejas. Barbosa lo niega, pero sin argumentos contundentes. López Obrador, que ha venido varias veces al estado, calla ante estos graves hechos. El caso Atlixco, la imposición de Eleazar Pérez Sánchez como candidato a la presidencia municipal, es sólo un eslabón más en la larga cadena de prácticas deleznables que el partido condena en el discurso, pero que sigue a pie juntillas para asegurarle buen futuro a sus ansias de poder. Morena ha rebasado por la derecha a la mafia en el poder.

Ejemplos sobran. La Jornada de Oriente, con fecha del 21 de marzo de 2018: “En Santa Clara Ocoyucan, Morena ha impuesto al candidato tras el fallecimiento de Aarón Valera, denunció Alberto Poblano, uno de los aspirantes a ocupar la candidatura a la presidencia municipal por parte de esta fuerza política. (…) Señaló que aunque el Comité Directivo Estatal de Morena les aseguró que haría una encuesta para definir a quien será el abanderado en el actual proceso electoral, esta no ha ocurrido. (…) Incluso, dijo que se “rumoró” que Pascual Tenagua (quien quedó como candidato) había dado dinero para lograr su candidatura. Anda haciendo reuniones en las juntas auxiliares y ahí anda diciendo que llegó sin nada y con el dinero en la mano le dieron el puesto”. Diario Cambio, del 5 de abril de 2018: “Morenistas del municipio de Venustiano Carranza rechazan la designación de Ernesto García como candidato a la presidencia municipal, pues argumentan que se trata de una imposición de los líderes del partido en el estado, Miguel Barbosa y Gabriel Biestro. (…) Rechazamos la imposición y venta de la candidatura en Venustiano Carranza donde Ernesto García un personaje que ni siquiera vive en el municipio la haya comprado, y de esta manera se haga a un lado a un fundador militante de Morena en nuestro municipio como lo es el Dr. Gaudencio González”. Denuncias similiares hay en Jopala, Juan Galindo, Chalchicomula de Sesma, Xicotepec, la capital y varios otros municipios, en algunos de los cuales la quema de banderas morenistas o piñatas de Barbosa son la constante. Paola Migoya, exaspirante de Morena a la alcaldía de la ciudad de Puebla, en entrevista con el Grupo Radiofónico MVS, en el programa de Luis Cárdenas, dijo lo siguiente: “Empiezo a tener denuncias de gente a dentro de Morena que me dicen: el partido ya está vendido a Barbosa, y Barbosa va a colocar todas las candidaturas, seas competitivo o no. Es un tema de dinero. (Una candidatura cuesta) entre 10 millones de pesos, cuatro millones de pesos y un millón y medio, dependiendo qué candidatura, qué lugar y qué muncipio. Es una locura. Perdón, pero ¿no estamos en contra de la corrupción? ¿No Morena se supone que es contra la corrupción? O sea, para que vean cómo esa mafia del poder toda está en Morena”.

De manera que las protestas por la imposición de Eleazar Pérez en Atlixco no son un fenómeno aislado, ni son provocadas por los antorchistas (que somos respetuosos de la soberanía de cada partido y, sobre todo, de su militancia), sino la consecuencia natural de la corrupción de los dirigentes morenistas. Este desaseo, como era lógico, ha provocado la justa protesta de varios simpatizantes de Morena en Puebla.

¿Y por qué la molestia en Atlixco contra Eleazar Sánchez? Veamos una nota de Diario Cambio, con fecha del 1º de febrero: “El ex presidente municipal priista Eleazar Pérez Sánchez, se registró como precandidato del partido Movimiento Ciudadano, en medio de desfalcos cuando fue alcalde, el palacio municipal empeñado en su administración y los vicios ocultos en obras como la comisaría, además de una cuenta pública con inicio de procedimientos (…) Eleazar Pérez Sánchez es prácticamente mal visto en cualquier esfera política, desde sus intentos por estar en el PRD, en el PRI nuevamente, en el PAN y ahora no tuvo más opción que irse al MC en donde pretende ser presidente municipal de Atlixco. (…) Durante su administración fue muy sonado su vínculo con el narco local izucarense, Rubén Gil y su compadrazgo con él, además de sus nexos con grupos delictivos y actividades como el tráfico de personas al país del norte” (sic). Es decir, una vez que no logró sus aspiraciones en otros partidos políticos, de un salto se cambió a Morena, le fue perdonada su larga lista de pecados y rápidamente fue habilitado como su candidato a la alcaldía, aunque la militancia de Morena lo repudie.

Según la moral del morenismo, sus candidatos a cualquier cargo de elección popular deben cumplir tres principios básicos: “no mentir, no robar y no traicionar”, porque esos son vicios de la tan llevada y traída “mafia en el poder”. Pero lo cierto es que Eleazar Pérez Sánchez ha mentido, ha robado y es un traidorzuelo sin más principios que sus ansias de poder y dinero; es más, no es el único: miles de candidatos morenistas en México son, en la realidad, exactamente lo contrario al pregón del partido de López Obrador. ¿Y ésos son quienes nos pretenden gobernar? A mí sólo me queda advertir que gente como Eleazar Pérez Sánchez no merecen la confianza de nadie para gobernar. ¿Qué podemos esperar de arribistas y mentirosos? Razonemos el voto. Votar por gente así, y quienes hoy los apadrinan, es darle poder a políticos embusteros que vendrán a dañarnos aún más.

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