Asesinan a mujer e hijo en Coloradas de la Virgen: más homicidios de defensores del territorio

**En Guadalupe y Calvo han asesinado los últimos seis años a casi una decena de defensores del territorio indígena, el último ocurrió el pasado 24 de octubre, cuando mataron al líder rarámuri, Julián Carrillo Martínez.


Asesinan a mujer e hijo en Coloradas de la Virgen: más homicidios de defensores del territorio

La Crónica de Chihuahua
26 de mayo, 18:37 pm

Por: Raíchali/
Fotos: Amnistía Internacional

Un grupo de hombres armados conocidos como Los Chorohuis asesinaron ayer a una mujer identificada como Otilia Martínez Cruz de 60 años y a su hijo de 20, Gregorio Chaparro Cruz, en Coloradas de la Virgen, municipio de Guadalupe y Calvo.

En la comunidad de Guadalupe y Calvo han asesinado los últimos seis años a casi una decena de defensores del territorio indígena, el último ocurrió el pasado 24 de octubre, cuando mataron al líder rarámuri, Julián Carrillo Martínez. Él tenía medidas cautelares del Mecanismo federal de protección para periodistas y personas defensoras de derechos humanos.

La situación ha obligado a decenas de familias a salir de su tierra para salvaguardar su vida, porque el territorio está controlado por caciques ligados al grupo delictivo que manda en la región, de acuerdo con los testimonios de pobladores que son víctimas de desplazamiento forzado.

La comunidad hermana de Coloradas de la Virgen, Choréachi, tiene medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en ésta también han asesinado a líderes indígenas defensores del territorio. El último fue Juan Ontiveros, asesinado el 1 de febrero de 2017.

En los dos últimos homicidios registrados el domingo, un testigo presencial declaró a las autoridades ministeriales que tres hombres armados asesinaron a la mujer y a su hijo afuera de su domicilio en El Chapote, una ranchería de Coloradas de la Virgen, que pertenece a la sección de Baborigame, Guadalupe y Calvo.

El testigo reconoció plenamente a uno de los homicidas, era Ramón Muela Loera, de acuerdo con el parte de la Fiscalía Zona Sur.

Los agentes estatales se encargaron de la escena del crimen y de los cuerpos de se tuvo a la vista el cuerpo de Otilia Cruz y Gregorio Chaparro, quienes se encontraban en posición decúbito dorsal y tenían lesiones producidas por arma de fuego en diferentes partes. Ambos fueron trasladados a la cabecera municipal de Guadalupe y Calvo para practicarles la necropsia de ley.

Los efectivos de la Agencia Estatal de Investigación embalaron seis casquillos percutidos de calibre 7.62 × 39 y uno percutido de un arma de calibre .223.

Antecedentes

De Coloradas de la Virgen era Julián Carrillo, quien acompañó por lo menos tres décadas, a otros líderes que defendieron el bosque. Acompañó en su lucha a Julio Baldenegro, a quien también asesinaron en 1986.

Julio Baldenegro era padre de Isidro Baldenegro López, a quien le entregaron el premio Goldman 2005 de Norteamérica por defender el bosque y que también asesinaron más de 30 años después, el 15 de enero de 2017.

Entre Choréachi y Coloradas de la Virgen, comunidades que han llevado su denuncia con apoyo de la asociación Alianza Sierra Madre, a instancias nacionales e internacionales, suman más de diez defensores del territorio asesinados a partir de 2013.

En septiembre de 2013 asesinaron a Jaime Zubías Cevallos y en noviembre de ese año, a Socorro Ayala Ramos, en Choréachi. Sus homicidios obligaron a sus familiares a desplazarse de manera forzada a otros municipios y aún no pueden regresar. En enero de 2016 mataron en Coloradas de la Virgen al exgobernador indígena, Crescencio Molina. Ese mismo año y en esa comunidad también asesinaron a: Víctor Carrillo el 5 de febrero; Valentín Carrillo, el 26 de marzo y a Elpidio Torres, el 29 de abril.

En julio de 2016 mataron a un sobrino de Julián, Guadalupe Carrillo Polanco; en septiembre de 2017, a otro sobrino, Alberto Quiñones Carrillo y en julio de 2018, a su yerno Francisco Chaparro Carrillo.

A Isidro Baldenegro lo asesinaron el 15 de enero de 2017 y quince días después, a Juan Ontiveros. El 25 de octubre pasado, mataron a Julián Carrillo.

En ese mismo municipio han asesinado a Irineo Meza Solís, en la comunidad de Correcoyote o Aguachique, en diciembre de 2014. Él lideraba protestas contra una minera que estaban por instalar en la comunidad. La religiosa Silvia Vázquez Rodríguez también tuvo que huir del municipio, por amenazas de muerte, ya que apoyó en su lucha a Irineo.

El pasado 27 de octubre, asesinaron también en Guadalupe y Calvo, pero en el ejido El Tule y Portugal, a Joaquín Díaz.

Al gobernador indígena de Jochi, del municipio de Guazapares, Herculano Frías Osorio, lo masacraron en octubre de 2015, después de interponer 15 denuncias por amenazas y robo, por parte de hombres que lo querían obligar a sembrar droga en sus parcelas.

La comunidad de El Manzano en el municipio de Uruachi, dejó su tierra en marzo de 2015 y no ha podido regresar. Posteriormente también tuvieron que salir habitantes de la comunidad de Monterde, de Guazapares. Son 185 persona desplazadas apoyadas por el Centro de Derechos Humanos de las Mujeres.

El exgobernador indígena de El Manzano y exsíndico de Uruachi, Cruz Sánchez, ha perdido dos hijos que han intentado defenderse del grupo delictivo que controla esa región. Antes de ser desplazados, asesinaron en marzo de 2015 a Benjamín Cruz, por negarse a ser reclutado por los criminales. En junio de 2016 asesinaron a su otro hijo, Benjamín Cruz.

En el expediente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH:MC-106/15, detallaron:

«El reclutamiento de grupos indígenas rarámuri tiene como fin hacerlos sicarios, para que hagan mal a otra gente y participen en las actividades criminales de esos grupos. Somos indígenas de la etnia rarámuri, toda la vida hemos vivido en ese lugar de forma pacífica, somos ejidatarios, nunca hemos tenido problemas”.

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