Alfonso Romo, el brazo derecho de AMLO

**El regiomontano, guía y emisario de AMLO entre los capitalistas, ha sido hábil en la política, para penetrar en partidos de centro, derecha e “izquierda”; olvidadizo y desvergonzado mago en los negocios turbios y lodosos de la alta burguesía mexicana.


Alfonso Romo, el brazo derecho de AMLO

La Crónica de Chihuahua
Agosto de 2018, 12:46 pm

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Ana Kerlegan/
Buzos de la noticia

Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Alfonso Romo ha actuado en días pasados como asesor económico, coordinador de gabinete, futuro jefe de la Oficina de la Presidencia y un virtual vicepresidente de la República con atribuciones para anticipar que el gobierno federal que entrará en funciones a partir del primero de diciembre dará “certidumbre a los mercados” y que México será un “paraíso de la inversión”.

La retórica multifuncional del regiomontano como guía y emisario de AMLO entre los capitalistas nacionales y extranjeros tiene su explicación lo mismo en su habilidad política como arribista para penetrar en partidos de centro, derecha e “izquierda”, que como olvidadizo y desvergonzado mago en los escenarios de los negocios turbios y lodosos de la alta burguesía mexicana.

Romo pasó de apoyar a Vicente Fox, del Partido Acción Nacional (PAN), al partido Convergencia en 2006 (el hoy casi extinto Movimiento Ciudadano), del que es dueño Dante Delgado; para luego girar hacia el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), organización dedicada a la readaptación social y regeneración política de oscuros personajes oscuros del PAN y los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y de la Revolución Democrática (PRD).

Es decir, Morena, el partido del futuro Presidente de México, será liderado en el futuro próximo por personajes que provienen de la “mafia del poder”, a la que AMLO dice combatir y a la que pertenece Alfonso Romo.

EL próximo jefe del gabinete lopezobradorista es un empresario modelo: presume haber adquirido la cigarrera La Moderna de Monterrey en 85 millones de dólares (mdd) para después venderla en mil 700 mdd.

Entrevistado por buzos, el representante del Movimiento Ciudadano por el Agua, Alberto Vizcarra Osuna, señaló que Romo cerró lucrativos tratos a la sombra de los gobiernos de Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox Quesada, con quienes se jacta de haber tenido estrecha relación personal.

En cada una de las entrevistas que ha concedido a varios medios de comunicación, se presenta como una persona a quien frecuentemente consultan los gobernantes en turno; ha reconocido su intervención en el diseño de la tristemente célebre política de empleos del gobierno de Fox, quien propuso que cada mexicano tuviera un “changarro”.

Pero Alfonso Romo no posee changarros, sino un universo de finanzas ficticio. Cabeza del Grupo Plenus, donde se desempeña como presidente del consejo, tiene inversiones en biotecnología, educación y servicios financieros, entre otros sectores. También es presidente honorario de la casa de bolsa Vector, donde utiliza inversiones para apalancar actividades especulativas.

De empresario a político

En su trayectoria empresarial, Alfonso Romo incursionó en la política apoyando al presidente Vicente Fox del Partido Acción Nacional (PAN).

En 2011, a través de Dante Delgado, conoció a AMLO mientras éste se preparaba para su segunda campaña por la Presidencia de México, recuerda Abel Hibert, viejo socio comercial y asesor de AMLO.

De inmediato, Romo fue atraído por el “izquierdista”. Participó en su campaña de 2012 y apuntaló su candidatura de 2018. Su tarea más importante fue atraer a los grandes empresarios, asustados por las declaraciones de AMLO en torno al proyecto de un nuevo aeropuerto de la CDMX, con un costo de inversión de 13 mil mdd y sus promesas de revisar los contratos de energía.

Un hito en las relaciones de AMLO con la iniciativa privada fue la reunión realizada poco antes del primero de julio con los miembros del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, grupo compuesto por los dueños de las empresas más grandes del país.

“El hecho de que (Romo) saliera y hablara de quién era el verdadero López Obrador fue un factor importante para conseguir que muchos de los líderes empresariales de México fueran neutrales o de su lado”, dijo a diversos medios James Jones, exembajador de EE. UU. en México que conoce a Romo desde la década de 1990.

Operaciones fraudulentas

El próximo coordinador del gabinete presidencial no pertenece a la generación industrial que formaron varios y diversos grupos oligárquicos de Monterrey. “Quién ahora se presume con sarcasmo como converso de la mafia del poder, más bien es un producto condensado de los últimos 30 años de la política económica neoliberal que ha gobernado al país”, asevera el activista Alberto Vizcarra.

Así es como el coordinador del Proyecto de Nación de AMLO explicó sus altibajos como empresario a la prensa nacional. Dueño de un emporio industrial que incluye universidades, empresas financieras, agrícolas y biotecnológicas, objeto de críticas por sus habituales bandazos políticos (antes de apoyar a AMLO fue un entusiasta colaborador de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Vicente Fox), Alfonso Romo se ve a sí mismo como un “innovador del empresariado mexicano”. En numerosas entrevistas, el empresario ha dicho que él, a diferencia de sus homólogos, no apuesta por los “negocios del pasado”, sino que ve hacia el futuro.

Pero la innovación en los negocios tiene un significado muy distinto para Romo; ha consistido en el diseño y ejecución de fraudes y estafas complejas por grandes cantidades de dinero y, en ocasiones, hasta en contra de su familia.

El mejor ejemplo de la “innovación” de Alfonso Romo fue la venta de la empresa Seminis a Monsanto, según documentos de la firma de cabildeo Convington & Burling, con sede en Washington, que demuestran que la operación no fue la jugada maestra de un empresario exitoso, sino un sofisticado fraude multimillonario cometido contra sus socios, su suegro y numerosos inversionistas que confiaron en los paquetes de inversión que Romo ofreció.

Seminis fue una empresa dedicada a la producción de semillas transgénicas que formaba parte de Savia, compañía que controlaba un importante conglomerado industrial situado en el norte del país, pero con operaciones en casi todo el mundo. El accionista mayoritario de Savia era Alejandro Garza Lagüera, suegro de Alfonso Romo, quien había ayudado varias veces a su yerno a impulsar su carrera con financiamiento y asociaciones en diferentes negocios.

La confianza que Garza Lagüera tenía en su yerno, fue aprovechada por éste para conseguir la dirección de la compañía. Para lograrlo, Romo formó un equipo de trabajo con amigos, familiares y antiguos colaboradores de otras empresas; entre ellos figuraban su hermano Gustavo Romo; Adrián Rodríguez Macedo, su mano derecha, quien hoy forma parte del Proyecto de Nación de AMLO, como Coordinador de Economía y Desarrollo; Bruno Ferrari García de Alba, quien fuera Secretario de Economía en el sexenio de Felipe Calderón (2010-2012) y los Bernardo Jiménez Barrera, Mateo Mazal Beja, Eugenio Nájera Solórzano y José Manuel García García.

Con el paso de los años, Seminis se convirtió en la compañía de semillas más grande del mundo. ¿Por qué una empresa que lideraba en su ramo a nivel mundial se devaluó hasta tener que ser vendida?

En el año 2000, Romo y su equipo comenzaron a pedir préstamos corporativos que endeudaron a Savia, utilizando para ello un complejo esquema que incluyó empresas constituidas en paraísos fiscales. Los accionistas de Savia nunca fueron notificados formalmente de estas operaciones, pese a que la ley exige que cualquier endeudamiento debe ser reportado a los propietarios de las empresas. Romo alentó además a varios inversionistas a que compraran acciones del consorcio con la promesa de que habría jugosos dividendos.

Romo y sus colaboradores no pagaron las deudas. En 1998, Savia creó, por decisión de Alfonso Romo, la empresa GPI Financial LLC, según consta en archivos públicos de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (EE. UU.). Al año siguiente, Romo usó GPI Financial para pedir un préstamo de 104 millones de euros a la firma Aladin NV.

Después de recibir el dinero, GPI Financial se lo prestó a Global Gallery Investments, otra compañía controlada por Romo y ésta, a su vez, lo circuló en forma de préstamos en las Empresas La Moderna y Pulsar (compañías que también dirigía Romo). En otras palabras, Alfonso Romo trianguló más de 100 millones de euros para evitar pagar deudas.

Un año después, Global Gallery Investments, Empresas La Moderna y Pulsar pagaron su deuda a GPI Financial LLC. Sin embargo, a pesar de contar ya con el total del dinero, GPI Financial únicamente pagó 26 de los 104 millones de euros que le debía a Aladin NV. Romo nunca aclaró a Aladin NV qué ocurrió con los 78 millones faltantes y Aladin NV decidió promover otra demanda en su contra, revela el documento jurídico.

Romo, además, manejó opacamente el préstamo de Aladin NV; GPI Financial le cobró a Global Gallery Investments una comisión de ocho millones 886 mil dólares por el préstamo, lo que llama la atención debido a que las dos empresas eran administradas por Romo. Posteriormente, parte del dinero canalizado a Empresas La Moderna y Pulsar Internacional fue utilizado para pagar una deuda que tenían con Romo.

Es decir, el empresario habría empleado un préstamo que él pidió mediante terceros en paraísos fiscales para otorgarse dinero a sí mismo a través de diferentes empresas, explicó a este semanario la especialista en empresarios y política financiera del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Matilde Luna Ledesma.

La falta de pago de GPI Financial a Aladin NV afectó directamente a Savia, propietaria formal de GPI Financial, tuvo que absorber el adeudo. Romo tampoco cumplió sus promesas a los inversionistas. Ante la necesidad de financiar sus aventuras con semillas transgénicas, Romo y su equipo ofrecieron paquetes que consistían en vender contratos de derivados financieros a Pulsar a cambio de altas utilidades.

Pero los beneficios nunca llegaron. Romo prometió entonces una compensación, que tampoco llegó. Los acreedores ni siquiera recuperaron su inversión, en algunos casos superior a 85 millones de dólares, y las demandas en tribunales mexicanos y estadounidenses no se hicieron esperar, detalló la analista.

En 2007, Matilde, Laura y Marcela González Zambrano y María Matilde Zambrano Hellion promovieron un juicio contra Romo en una corte superior del estado de California, porque junto con otros acreedores adquirieron contratos de derivados financieros a través de Pulsar.

En la demanda señalan que Romo prometió reiteradamente pagar a los acreedores, lo que nunca ocurrió. Más tarde, el empresario se excusó asegurando que no contaba con el capital para solventar la deuda. Estas acciones provocaron que Savia acumulara una deuda por más de mil 300 mdd; el documento de la Comisión de Bolsa registra que, para saldar esta deuda y evitar que el consorcio se desmoronara, Romo propuso la venta de Seminis, la empresa de semillas.

Seminis: fraude multimillonario

Alfonso Romo nunca ha aclarado si vendió Seminis por el mal manejo de la empresa o porque con la venta quería incrementar su fortuna personal, o por ambas razones. Lo único que se sabe con certeza, gracias a un documento adjunto al reporte de la Comisión de Bolsa, es que la venta se realizó de manera fraudulenta y que Alfonso Romo obtuvo cientos de millones de dólares gracias a ella.

El documento detalla los malos manejos que condujeron a la devaluación intencional de Savia. El objetivo era claro: obligar a Savia a vender Seminis, su empresa más valiosa, equivalente, según estimaciones de la UNAM –retomados en el Diccionario de la Clase Empresarial Mexicana– a aproximadamente el 42 por ciento de las ventas de Savia.

¿Cómo operó Romo el fraude? Se ha señalado anteriormente que Romo y sus socios provocaron una deuda de más de mil 300 mdd a Savia. Una vez endeudada, convencieron al consejo de administración y a los accionistas de que la única salida a la “crisis” era la venta de Seminis. Para ello, Romo impulsó la venta de la empresa a un fondo estadounidense, secretamente controlado por él.

Ocultando información y operando a espaldas de los accionistas de Savia, Romo omitió presentar alternativas al consejo para rescatar a Savia y con ello mantener a Seminis como parte del grupo empresarial. De esa manera, Romo obligó al consejo a tomar la decisión de vender Seminis, operación que a él le generaría ingresos millonarios.

El documento publicado por la Comisión de Bolsa y Valores señala que en el momento de su venta a la compañía estadounidense Fox Paine, Seminis nunca había sido valuada en su totalidad. No obstante, Romo vendió la empresa productora de semillas más grande a nivel mundial en 300 millones de dólares monto que, según este reporte, estaba muy por debajo de su valor real, hecho que se confirmaría más tarde.

Durante los dos años siguientes a la venta de Seminis a Fox Paine, Romo y su equipo comenzaron a operar una nueva venta de Seminis. En este caso, el objetivo era vender Seminis en su valor real. Con ello, Romo habría logrado su cometido: primero, devaluar a Savia para obligar a la venta de Seminis; segundo, defraudar a los socios de Savia para tomar el control de Seminis y tercero, vender Seminis en su valor real con el fin de obtener ganancias millonarias.

Seminis fue vendida en enero de 2005 a Monsanto, el gigante mundial de transgénicos, en mil 181 mdd, más del triple de lo que Savia obtuvo en 2003. El documento estima que Romo habría ganado personalmente cerca de 350 mdd con esta transacción.

En otras palabras, únicamente Romo (sin considerar a sus socios y a Fox Paine) ganó más de lo que Savia recibió por la primera venta de Seminis. Además, el costo al que Seminis fue vendido a Monsanto habría sido suficiente para cubrir casi todo el endeudamiento de Savia. Esta operación desató una nueva avalancha de demandas contra Romo, pues sus socios se supieron estafados.

Alfonso Romo, quien se presenta como un “gran innovador”, parece ser un experto en defraudación. Endeudó deliberadamente a Seminis, la vendió a una empresa que él controlaba en secreto, mintió acerca de su verdadero valor de mercado y luego la revendió tres veces más cara a su competidor número uno. Premeditadamente, hizo que sus socios, incluido su propio suegro, Alejandro Garza Lagüera, perdieran millones de dólares, provocando que el valor de Savia se desplomara.

La gran estafa en el interior del círculo empresarial no es un hecho aislado en la vida del coordinador del gabinete de AMLO. Alfonso Romo también ha engañado durante años a otras personas que “aún no lo saben”, concluyó la académica Matilde Luna.

Villalobos: agente de las trasnacionales

Las corporaciones trasnacionales consiguieron posicionar a su principal agente latinoamericano como futuro Secretario de Agricultura de un gobierno de “izquierda” en México el 14 de diciembre de 2017.

Desde hace 20 años, el agrónomo Víctor Manuel Villalobos, ha prestado valiosos servicios a los corporativos internacionales, promoviendo el modelo de agricultura impulsado desde EE. UU.; ha promovido la trasferencia de enormes cantidades de fondos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (Sagarpa) a empresas agroalimentarias trasnacionales y ha saboteado permanentemente cualquier iniciativa que atente contra esos corporativos. Su trayectoria como agente de las corporaciones agroalimentarias y biotecnológicas y su persistente oposición a las demandas campesinas, indígenas y ambientalistas es internacionalmente conocida.

Iniciado como biotecnólogo en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN (1995-97), donde dio lugar a uno de los dos principales centros de estudios sobre alimentos transgénicos, el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León lo nombró subsecretario de la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap) (1997-1999) . En el gobierno de Vicente Fox logró ubicarse como subsecretario y luego coordinador de asuntos internacionales de la Sagarpa (2002-2009), operando abiertamente a favor de los intereses corporativos trasnacionales.

En México fue promotor de la primera versión de la Ley de Bioseguridad (conocida como Ley Monsanto) que buscaba facilitar que las empresas biotecnológicas obtuvieran los permisos de siembra de maíz transgénico; impulsó la iniciativa de Ley de Recursos Fitogenéticos, encaminada a facilitar la biopiratería de semillas y defendió a ultranza la Ley de Agrocombustibles.

Sus mayores éxitos fueron a escala internacional, al desactivar acuerdos internacionales en las reuniones del Protocolo de Cartagena en Kuala Lumpur, Malasia (2004) y en Curitiba, Brasil (2006). Boicoteó la iniciativa para hacer obligatorio el etiquetado de los productos genéticamente modificados consiguiendo, en nombre de México, que votaran en contra todos los países protransgénicos. Su desempeño como esquirol fue premiado, desde 2010, con la Dirección General del Instituto de Investigaciones en Ciencias Agrícolas (IICA) con sede en Costa Rica, brazo agropecuario de la Organización de Estados Americanos (OEA) y punta de lanza de los agronegocios en Latinoamérica.

Desde ese puesto ha estado impulsando el Plan 2003-2015 de Las Américas para el desarrollo de la industria biotecnológica en la región, además de apoyar e instrumentar la Iniciativa Biotecnológica de Norteamérica (Nabi, por sus siglas en inglés).

“¿Por qué razón Andrés Manuel López Obrador designó a este lacayo de las trasnacionales? ¿Cómo puede encabezar una secretaría que busca la recuperación de la soberanía alimentaria?

Todo indica que este nombramiento en realidad proviene de una intervención mayor y de un Caballo de Troya superior: Alfonso Romo, el controvertido y la oveja negra de Grupo Monterrey, cabeza del Grupo Pulsar, designado también por AMLO como su jefe de estrategia y coordinador del Proyecto Alternativo de Nación.

Ello convierte a Morena en un partido que posee una piel de oveja con un cerebro de lobo, en el que las decisiones centrales son dictadas por un connotado miembro de la ‘mafia en el poder’ que, como es lógico, posee una visión neoliberal, tecnocrática y clasista de la realidad del país”, analiza Luna Ledesma, especialista en empresas y gobierno.