Abuchea Brasil al presidente golpista en la inauguración olímpica

**En el estadio Maracaná, los protagonistas principales fueron los competidores refugiados, quienes formaron una delegación independiente y se llevaron la mayor ovación.


Abuchea Brasil al presidente golpista en la inauguración olímpica

La Crónica de Chihuahua
5 de agosto, 21:00 pm

Río de Janeiro.- En medio de un estruendoso abucheo, el presidente interino de Brasil, Michel Temer, inauguró los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en el estadio Maracaná, donde los protagonistas principales fueron los competidores refugiados, quienes se llevaron la mayor ovación.

La presencia de la delegación de Atletas Olímpicos Refugiados, compuesta por seis hombres y cuatro mujeres provenientes de Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Etiopía y Siria, envía “un mensaje de esperanza”, dijo Thomas Bach, titular del Comité Olímpico Internacional.

El ex maratonista Vanderlei de Lima fue el encargado de encender el pebetero que arderá hasta el 21 del presente.

Hubo música, historia y belleza, como era de esperarse de un país como Brasil. Y entre un alucinante remolino de colores, la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro dejó un mensaje de hermandad y conciencia ecológica en una nación que los necesita más que nunca.

Desde la selva amazónica hasta la «Chica de Ipanema» personificada por la supermodelo Gisele Bundchen, el espectáculo en el estadio Maracaná recorrió el amplio espectro de la historia de Brasil, un país tan rico en recursos e historia como plagado de desigualdad y pobreza.

En el palco de honor, el líder olímpico Thomas Bach observaba acompañado por el presidente interino Michel Temer, un recordatorio de la crisis política por la que atraviesa el país y que amenaza con desbancar a la mandataria Dilma Rousseff. Mientras, cerca del estadio, algunos manifestantes chocaron con la policía durante protestas contra unos Juegos que arrancan precedidos por la peor recesión del país desde la década de los 30, escándalos de corrupción y problemas de contaminación del agua.

Pero nada pudo aguar la fiesta de los primeros Juegos Olímpicos en Sudamérica.

Los directores del show, entre los que figura el cineasta Fernando Meirelles, echaron mano de la inagotable cantera de ritmos brasileños para pintar un lienzo de bossa nova, samba y funk tan intoxicante como la sensualidad de Gisele, que arrancó vítores de la multitud al desfilar sola a lo largo del escenario mientras Daniel Jobim interpretaba la canción «La Chica de Ipanema» compuesta por su abuelo Tom Jobim, quizás la melodía más emblemática de este país.

Acto seguido, chicos y chicas vestidos de blanco se contorsionaron en un escenario en forma de favela al ritmo del funk, el ritmo más popular en los barrios pobres de Río y el resto del país. El público se sumó a la celebración al entonar a capela la canción «País Tropical» de Jorge Ben.

El capítulo dedicado a la historia brasileña repasó la génesis misma de los bosques tropicales del país, la colonización portuguesa y posteriores 400 años de esclavitud negra, y el nacimiento de algunas de las metrópolis.

Después del festejo, viene la resaca. En este caso, un sobrio mensaje sobre los efectos del calentamiento global, con imágenes aéreas de algunas de las principales ciudades del planeta y simulaciones digitales del avance de las aguas sobre la tierra a medida que se derriten las capas polares. Mientras se iluminaba la tarima de líneas verdes para simbolizar la reforestación del planeta, las actrices Judi Dench y Fernando Montenegro leyeron un poema del autor brasileño Carlos Drummond de Andrade con un mensaje de esperanza para el futuro.

Terminado el espectáculo artístico, fue el momento de los verdaderos protagonistas de los Juegos. Los atletas.

Como es la tradición por tratarse del país donde nacieron las olimpiadas, Grecia encabezó el desfile de más de 10 mil 500 deportistas de 205 países, además de una delegación de atletas independientes y, por primera vez, un equipo de 10 refugiados de países en conflicto que desfilarían bajo la bandera olímpica.

Brasil recibe a su histórico rival con abucheos

Cuando ingresó el grupo de atletas argentinos, cuyo abanderado es el jugador de baloncesto de los Brooklyn Netsm, Luis Scola, se escucharon los «buuuh» desde las tribunas.

El recibimiento contrastó con la ovación que había recibido antes Alemania, pese a que derrotó a Brasil 7-1 en la semifinal del Mundial de 2014.

En ese Mundial celebrado en Brasil los argentinos convirtieron en su himno una canción pegadiza, pero provocadora para el anfitrión, que decía «Brasil, decime que se siente, tener en casa a tu papá», una manera de presumir supuesta superioridad.

Nadal cumple sueño de ser el abanderado

Al frente del nutrido, bullicioso y saltarín grupo de deportistas españoles, Nadal desfiló muy sonriente, feliz de encabezar, al fin, un equipo compuesto por 306 atletas vestidos de rojo y azul, entre los que se encontraban la mayoría de componentes del equipo masculino de baloncesto, vigente subcampeón olímpico. En los Juegos de Londres, cuatro años atrás, una lesión en la rodilla había impedido al nueve veces campeón de Roland Garros liderar a los olímpicos españoles en la fiesta de apertura. El baloncestista Pau Gasol, gran amigo suyo y hoy ausente en la fiesta, lo sustituyó en aquella ocasión y Nadal tuvo que confiar en que le llegaría una nueva oportunidad.

Phelps lidera delegación de EU

El deportista más laureado en la historia olímpica, encabezó el desfile estadounidense bajo una mezcla de aplausos y silbidos.

Ganador de 18 oros olímpicos, Phelps portó por primera vez la bandera de su país en el desfile de unos Juegos. La megaestrella de la natación, que según anunció pondrá fin a su carrera tras la cita deportiva, llega a Río tras haberse recuperado de sus problemas con el alcohol en una clínica de rehabilitación.

El nadador recibió la ovación del Maracaná al salir a la pista, aunque luego el resto de la delegación obtuvo de parte del público brasileño una mezcla de aplausos y silbidos.

Aplausos y un Chapulín Colorado para México

El equipo mexicano, formado por 125 deportistas encabezados por la ciclista de montaña Daniela Campuzano, mostró estar cerca del corazón de los brasileños.

Por los pasillos del Maracaná se paseó incluso un fan vestido de Chapulín Colorado, uno de los personajes más emblemáticos del fallecido comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, que fue muy popular en Brasil.

Como ocurrió con naciones como Portugal, Cuba e Italia, los mexicanos recibieron aplausos, a diferencia de su rival continental, Argentina, que tuvo abucheos.

México aspira a igualar las siete medallas que obtuvo en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Entre sus fuertes están taekwondo, clavados, arquería y triatlón.

Diezmados, los rusos desfilan sonrientes

Encabezado por el jugador de vóleibol Serguei Tetyukhin, el conjunto ruso salió al Maracaná tras estar en los últimos meses en el ojo de la tormenta por sus escándalos de doping. Pese a ello, los deportistas lucieron en general sonrientes y muchos de ellos filmaron el momento con sus teléfonos móviles mientras el público brasileño les brindaba un tibio aplauso.

El equipo ruso quedó muy diezmado por las sanciones y exclusiones impuestas por el escándalo de doping que azota al país, que motivó, entre otras cuestiones, que todo el conjunto de atletismo y de halterofilia se encuentren marginados de Río 2016, además de varios deportistas individuales en distintas disciplinas.

El Comité Olímpico Internacional (COI) señaló el jueves, menos de 24 horas antes de la inauguración, que unos 271 deportistas rusos fueron finalmente autorizados a participar en Río.

Sin embargo, aún no se sabe con exactitud cuántos deportistas rusos terminarán recibiendo luz verde para estar en la cita, ya que hay litigios todavía abiertos en el seno de la Corte Arbitral del Deporte (CAS), el COI y las federaciones deportivas.

Ovación de pie para el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados

Encabezado por la atleta sursudanesa Rose Nathike Lokonyen, el equipo de diez refugiados salió al estadio sobre el final de la ceremonia, justo antes del anfitrión Brasil.

Tanto el público como el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, recibieron con aplausos de pie al equipo compuesto por seis hombres y cuatro mujeres provenientes de Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Etiopía y Siria.

Los refugiados, que fueron elegidos dentro de una preselección de 43 deportistas, desfilaron bajo la bandera del COI.

Cariocas reciben a los primeros JO de Sudamérica

«Es un sentimiento increíble recibir los Olímpicos y estar tan cerca», dijo Danielle Pontes, de 22 años, una residente de Maracaná que vestía la camiseta amarilla de la selección de fútbol de Brasil. Su perro, Conrado, un terrier brasileño, llevaba la misma versión en miniatura.

De inmediato, remató: «Solo podría ser mejor si estuviéramos adentro del estadio viéndolo todo».

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